§ II.—Generalidades sobre la accion fisiológica y terapéutica.

La manzanilla es el primer medicamento de la infancia; corresponde al predominio nervioso de esta época de la vida y á todas sus instabilidades, á su sensibilidad exagerada, á sus congestiones fugaces ó incompletas, á sus alteraciones gástricas, á sus fiebres en lo que tienen de nervioso, á sus acedías, á sus vómitos ácidos, á sus diarreas biliosas ó ácidas, á sus cólicos, á sus insomnios, á sus ansiedades ó agitaciones. La manzanilla hace inútiles en esta tierna edad multitud de medios indirectos, y reemplaza en union de acónito, mercurio y la belladona, los vejigatorios comunes, los emolientes, los absorbentes, los narcóticos.

En los adultos y aun en los viejos, corresponde la manzanilla á la nerviosidad, al eretismo de las personas delicadas, en los muchos padecimientos ocasionados por una sensibilidad exagerada y por la disposicion á fluxionarse los órganos debilitados. Disminuye la sensibilidad en las neuralgias, calma la impresionabilidad general y hace menos graves los inconvenientes que resultan del abuso del café y de los paliativos narcóticos; disipa la fiebre, el calor, la cefalalgia, los movimientos espasmódicos, las odontalgias, la opresion de estómago y las diarreas, cuando estos padecimientos son debidos á grande incomodidad moral, y particularmente si proceden de afectos tristes y contrariantes, y cuando el despecho que resulta ha podido desahogarse por la cólera, ó un arranque de impetuosidad.

Es importante indicar que los efectos de la manzanilla son nulos en los casos en que la impetuosidad ó la cólera ha sido comprimida y no ha podido estallar; en esta circunstancia, está mejor indicada la staphisagria. Otro signo de gran valor práctico es que la manzanilla es inútil en las personas que soportan los dolores con calma y paciencia. Los prácticos que mas han empleado este medicamento están acordes sobre el carácter de la manzanilla, y en que difiere esencialmente de la pulsatila, de staphisagria, del cólchico, del zumaque, de la quina, etc.

Bajo el imperio de la manzanilla, el humor es desapacible, terco, y la persona sensible é irritable. La nuez vómica le produce irascible y violento; la coca de Levante tiende á la grosería y á una concentracion taciturna en sí mismo; la pulsatila, por el contrario, le produce dulce, tímido, sensible hasta hacer llorar, etc.... Por otra parte, los caractéres del moral tienen tal importancia en la eleccion del medicamento, que á veces inclinan por sí solos la balanza en pró ó en contra de uno ó de otro, cuando los síntomas físicos son iguales para todos, ó, por el contrario, indican que debe recurrirse á otro.

La accion electiva de la manzanilla sobre los nervios ganglionares reconocida por Hartmann, es innegable cuando se estudia la larga série de sus fenómenos nerviosos prodrómicos, y sus efectos secundarios sobre el sistema sanguíneo: estos efectos no carecen de toda influencia nerviosa, y conducen seguramente á la astenia y á la disminucion de la actividad nutritiva. La manzanilla, en fin, altera la nutricion á consecuencia de las lesiones funcionales que determina por su accion nerviosa; sus efectos en las vísceras y las glándulas no tienen otro orígen. Su accion sobre el cerebro y médula espinal tambien es indirecta.

Se podria hacer de la manzanilla un hipostenizante nervioso y gástrico en el espíritu de la doctrina rasoriana, y un escitante nervioso y gástrico segun las ideas del vitalismo hipocrático. Para nosotros, es un medicamento que obra electivamente sobre el sistema nervioso ganglionar, y por este, en el nervioso cérebro-espinal; en su accion sucesiva en uno y otro sistema nervioso, consiste el que sea nervioso, neurálgico, espasmódico, gástrico, sanguíneo, y finalmente asténico. Esta astenia aumenta al principio la sensibilidad, pero lo hace de una manera muy distinta de como lo verificaria si su accion fuese directa sobre el cerebro, puesto que siempre imprime su sello especial en la esfera nutritiva y linfática, es decir, allí donde produce su primera impresion en los nervios ganglionares.

Las afecciones neurálgicas de la manzanilla no tienen gravedad á pesar de su agudeza, ni en el momento, como en las de arsénico, ni por sus consecuencias como en el causticum y la nuez vómica..... Sus espasmos, su nerviosidad, no tienen el punto de partida en los centros nerviosos, como el café y la belladona, sino que se dirigen á aquellos directamente, como el semen-contra, la gratiola.

Los fenómenos nerviosos que se pueden referir á los prodromos de un estado febril, denotan en la manzanilla alguna analogía con la ipecacuana, y sobre todo con el acónito; y cuando se trata de inflamaciones locales, la manzanilla es superior en eficacia al último, antes que la flogosis se desarrolle francamente y cuando se trata de órganos dotados de una grande sensibilidad, como el ojo por ejemplo. Sus síntomas, que recuerdan la accion nerviosa grave del arsénico, no son el efecto directo de una accion especial sobre el sistema nervioso, sino de una perturbacion funcional, debida á un esceso de sensibilidad, de tal manera, que se podria atribuir á la manzanilla una ataxia benigna, mientras que la maligna es propia de arsénico.

La manzanilla presenta inflamaciones que terminan por resolucion, y nunca por metástasis, como sucede en la pulsatila; ó por supuracion, como en la belladona; ó por diaforesis, tialismo y aumento de mucosidades, como en la dulcamara, el saúco, la ipecacuana; ó por derrames serosos, exudaciones de linfa plástica, como en el arsénico, brionia, mercurio; las inflamaciones de la manzanilla tienen un carácter nervioso, que no se eleva á la altura de las inflamaciones reumáticas. El elemento reumático en la manzanilla está exento de tumefaccion real, pero no de tension, y sus dolores son vivos; á veces son escesivos, y parecen ocupar los órganos profundos, los neurilemas, las membranas fibrosas, el periostio. Los fenómenos generales se manifiestan mas por la noche, y la fiebre es mas nerviosa que sanguínea, en lo cual es análoga á ipecacuana, como se ve por los síntomas siguientes: dolores cólicos, vómitos, diarrea, molimen hemorrágico, hemorragias, opresiones, tenesmo uterino y anal, eretismo, congestiones tumultuosas. Se ha preconizado infundadamente este medicamento en una multitud de afecciones graves, no solo febriles, sino orgánicas, y hasta en el cáncer. ¿Seria menester, á propósito de un carcinoma, enumerar todos los agentes capaces de modificar ó disipar los síntomas puramente accesorios? Obrar de esta manera, seria estender el uso de la manzanilla, haciéndola salir de su esfera de accion. No queremos decir con esto que no se pueda emplearla en casos graves, para obrar sobre el sistema nervioso y calmar el esceso de sensibilidad que complica á la enfermedad. Por otra parte, rara vez es suficiente por sí sola para curar una afeccion, porque corresponde á la recrudescencia de una dolencia crónica, al eretismo, á la nerviosidad, á la fluxion, pero no puede abrazar en su esfera de accion los diversos elementos de una enfermedad aguda fija y de alguna duracion.