§ III.—Efectos fisiológicos de las sales de quina.
Las observaciones de Wittmann, de Boelher, de Otton, primeros esperimentadores del sulfato de quinina, le atribuyen los mismos síntomas que á la quina y en el mismo órden de desarrollo: escitacion del sistema sanguíneo, congestion é irritacion cerebrales, afeccion gástrica y de todos los órganos digestivos, orina mas abundante, turbia y sedimentosa, afeccion de la laringe y estado anginoso, y otros síntomas mas especiales que las fuertes dósis empleadas en un principio no favorecieron su libre desarrollo: sobreescitacion de la sensibilidad y de los sentidos, disecea, ronquera, dispepsia, diarrea, timpanitis, apatía moral, dolores dislacerantes, chasquido en las articulaciones, accesos tercenarios y cotidianos, reproduccion de los accesos á los ocho dias.
El sulfato de quinina es mucho mas apropiado al tipo intermitente de las enfermedades que se presentan por accesos, aun en aquellas en que la quina no está indicada. Al sulfato de quinina solo se deben los síntomas de crup y de angina membranosa, y para los que se le ha empleado recientemente. Se debe al parecer recurrir á esta sal en los casos en que los tejidos y el sistema nervioso están mas profundamente atacados.
Se han observado en la cinconina y sulfato de cinconina fenómenos análogos á los producidos por la quina y el sulfato de quinina, pero menos intensos, como lo prueba el escelente trabajo de Noack sobre la cinconina y sus diversos compuestos. Esta no llega á la escitacion violenta del sistema nervioso que produce el sulfato de quinina, y, menos aun, á los efectos narcóticos, que son el último término. La grande analogía de estos alcaloides de la quina consiste en sus efectos sobre los órganos digestivos y la esfera nutritiva, por lo que, en definitiva, armoniza con la accion de los ácidos minerales, y solo difiere de la del causticum, por las hipersecreciones y derrames serosos.
Los muchos autores que han tratado por esperiencias repetidas de introducir la cinconina en la materia médica, para sustituir al sulfato de quinina[58], son dignos de elogio; pero no han podido conseguir que la primera sal cure mejor las dispepsias y las acedías que el sulfato de quinina....., y las moderadas dósis que la exacta apropiacion del medicamento exige en la mayor parte de los casos, no permiten dar á la cuestion de economía la misma importancia.
Resulta de observaciones multiplicadas que la quina goza de mayor eficacia en las estaciones cálidas y templadas, en lugares bajos ó pantanosos, en personas debilitadas por fuertes sudores durante sus trabajos ó en los grandes calores; en los que han sufrido pérdidas considerables por evacuaciones sanguíneas, por purgantes, por supuraciones; en los que abusan de bebidas acuosas ó gaseosas y cargadas de ácido carbónico; en los temperamentos linfáticos, linfático-sanguíneos, y en los casos de debilidad general con flojedad. Sus contraindicaciones, por el contrario, se hallan con frecuencia en las personas nerviosas, en hombres de una actividad intelectual incesante y tambien física.
Se habla mucho de febrífugos, de sucedáneos de la quina; se observa con cierta admiracion que, cuanto mas febrífugos son, mas gozan de propiedades antineurálgicas; hay afan de clasificar las fiebres intermitentes sin consideracion á los síntomas esenciales y característicos, y no le hay para clasificar los febrífugos, cuyos caractéres y síntomas diferenciales se desconocen; no se ha comprendido la razon de la preeminencia de la quina, y sobre todo del sulfato de quinina; es decir, su accion especial sobre el sistema nervioso raquidiano en sus relaciones con el sistema nervioso ganglionar.
Jamás se reemplazará al sulfato de quinina en el tratamiento de afecciones periódicas nacidas bajo la dependencia de los nervios raquidianos, ya directamente, ya por la reaccion de los nervios de la vida orgánica sobre la médula espinal; en neuralgias periódicas, fiebres larvadas de todo género, accesos de fiebres intermitentes paludianas, fiebres remitentes de los países cálidos y pantanosos, fiebres tifoídeas con accesos intermitentes y remitentes irregulares, con tal que estas afecciones tiendan mediata ó inmediatamente á la raquialgia, ó alguna otra afeccion, aun imperfectamente apreciada de los nervios espinales, que reaccionan sobre los ganglionares, ó recibiendo su influencia.
Es digno de notar que la quina, y especialmente el sulfato de quinina, sean indispensables en el tratamiento de la mayor parte de las fiebres graves, que se pueden llamar climatéricas, y que afectan al hombre en ciertas épocas de su existencia, hácia los 7, 14, 21, 28, 35 años próximamente, segun las constituciones ó en una ú otra de estas edades. En estas épocas de la vida sufre el organismo cambios constitucionales importantes; las moléculas de la economía están, por decirlo así, en estado de reconstitucion, y como en estas afecciones, climatéricas tambien, es decir, de una aclimatacion como la que los habitantes de un país muy septentrional sufren generalmente al poco tiempo de instalarse en otro muy meridional; afecciones intertropicales, fiebres graves, fiebres siempre largas, siempre de tipos nerviosos y mas ó menos intermitentes ó remitentes, durante las que cada parte del cuerpo, cada aparato es afectado y modificado, y que en el curso de las mismas sufre la nutricion los mas profundos ataques, y cuyo objeto evidente es volver la constitucion de la persona enferma á un estado orgánico mas en relacion con las nuevas influencias del sol y del clima, y mas análogo á la constitucion de los naturales del país ó de los que ya le habitan hace mucho tiempo.