Muchos síntomas de la cina representan una fiebre intermitente de tipo cotidiano. El calofrío precede siempre al calor, y es poco intenso. La perversion del apetito se manifiesta en la cina por la sensacion de hambre que sobreviene inmediatamente despues de los vómitos. Esta sensacion se presenta principalmente despues de los vómitos, del estadio del frio, ó si este falta, en el curso del acceso, casi siempre antes del fin del calor; aquel se alivia tomando alimento. Estas fiebres no son raras en los jóvenes, en las personas nerviosas, caquécticas, en las que han estado sometidas á largas privaciones; la dieta es perjudicial porque alarga y eterniza la fiebre.

La fiebre mucosa reclama con frecuencia la intervencion del semen-contra cuando el pulso se debilita y que el enfermo languidece. Se le emplea con ventaja en las fiebres de este género que revisten formas nerviosas y tifoídeas en indivíduos flojos, linfáticos, y en los niños cuando la cabeza es la pars recipiens de los movimientos fluxionarios que parten del abdómen.

La fiebre con tos seca y nocturna, diarrea, consuncion y sudores nocturnos en los niños, se cura con cina.

La encefalitis de los niños no puede tratarse sin que intervenga este medicamento, ya en su principio, ya en el segundo período, en el de exudacion con parálisis parcial de los esfínteres, en el que se observa la tendencia de llevar los dedos á la nariz para rascarse. La digital produce mas bien el colapsus de las fuerzas que las convulsiones, el estramonio exige el estrabismo en este estado; otros varios medicamentos están aun indicados segun los síntomas.

Después de la manzanilla y antes de la ignacia, es preciso tener presente á la cina en las convulsiones de los niños, aun cuando haya fiebre y congestion cerebral; la somnolencia está entonces interrumpida por gritos que no deben confundirse con el cerebral, pues son provocados habitualmente por cólicos. Las convulsiones se parecen algunas veces á los espasmos epilépticos sin fiebre y sin síntomas de inflamacion. La cina se usa tambien en el corea y en toda especie de espasmos en los niños y personas debilitadas, caquécticas, mal nutridas. Las convulsiones, en el hidrocéfalo, son tambien propias de este medicamento.

Los síntomas de los órganos respiratorios en el segundo período de la coqueluche, y aun mas tarde, cuando á los éstasis sanguíneos suceden las alteraciones de la nutricion, reclaman el semen-contra. Este medicamento puede curar asimismo la coqueluche con agravacion por la mañana, en los niños escrofulosos y verminosos, cuando hay acumulacion de mucosidades en la traquearteria.

La cina está poco recomendada en las varias especies de favus; es, sin embargo, mas útil que la dulcamara en las mismas personas, debilitadas y escrofulosas, pero subordinada al licopodio. En estos indivíduos, la epistaxis cede á cina y azufre. Se la puede utilizar en la iritis con contraccion é inmovilidad de la pupila sin debilitacion de la vista.

Entre sus numerosas propiedades en las enfermedades de la infancia, es necesario indicar la de facilitar la lactancia en los casos en que la nodriza, aunque tiene la leche abundante, el niño, sin embargo, rehusa coger el pecho. El mercurio es necesario si la leche es muy serosa.

En la mayor parte de las indicaciones de la cina, la helmintiasis entra como elemento accesorio. Es evidente que al reparar la actividad digestiva, y modificar la vitalidad de la mucosa intestinal, destruye la condicion de existencia de las lombrices. Estos ascárides vermiculares y lombricoides se desarrollan en ese estado mucoso en el que la nutricion se altera y en el que todo el organismo elabora una mala quilificacion; de esto resulta que el carbonato de cal y el azufre son los mejores auxiliares de la cina en los niños; esto esplica el por qué vuelve el apetito ó se calma cuando es escesivo; en una palabra, regulariza, activa la nutricion y mejora la hematosis volviendo á las mucosas gástricas á su estado natural.

Dósis.—Este medicamento se usa en la dósis y forma ordinarias, como en el acónito y el cólchico... por ejemplo.