CINA.—ARTEMISIA CONTRA (Semen-Contra).
§ I.-Historia.
La cina ó semen-contra (lombrices), la artemisa de Alep, cuyas semillas se han empleado hace mucho tiempo en medicina, es de la familia de las corimbíferas, Juss.—De la singenesia poligamia supérflua, Linn.—Los autores antiguos solo se han ocupado de este medicamento como antihelmíntico. Algunos han indicado, sin embargo, el peligro de usarle á dósis muy fuertes, y tambien de sus virtudes estomacales; Vitet dijo antes que algunos médicos modernos: «Que esta sustancia irrita mucho; que produce cólicos y convulsiones en los niños cuando se le administra en dósis muy fuerte.» Pero estas aserciones no fueron apreciadas, resultando por consiguiente ser completamente estériles. La santonina, principio activo de la cina, y que tanto se usa hoy, goza al parecer de las mismas propiedades que la sustancia de donde se estrae. Esto no obstante, los estudios esperimentales hechos solamente con la cina, nos obligan á ocuparnos esclusivamente de ella, con tanta mas razon, cuanto que, empleada por la ley de la similitud y de electividad, no ha sido nunca necesario emplearla á dósis fuertes, evitándose así las incomodidades y molestias que el uso de las mismas ocasiona.
§ II.—Efectos fisiológicos.
Los efectos de la cina se manifiestan en los sistemas nutritivo, gástrico y circulatorio, y están caracterizados por una alternativa de calofríos y de calor, con pulso acelerado ó movimientos febriles remitentes que conducen á la palidez, á la debilidad muscular, á la diarrea, al aniquilamiento de las funciones, al empobrecimiento de la sangre. El semen-contra tiene además entre sus efectos, la hipersecrecion mucosa intestinal y la sensacion de hambre en la misma fiebre. El nervio neumogástrico se altera particularmente por la accion de este medicamento, y por consiguiente, las espansiones de los nervios ganglionares en las membranas mucosas gástrica y pulmonal son el sitio predilecto de la alteracion.
Sus efectos en el cerebro emanan de esta accion, pero no por eso son menos importantes. La afeccion del vientre y del cerebro constituye los dos puntos esenciales de su potencia terapéutica, cuyo centro está en los órganos de la digestion. Las convulsiones en la cina, siempre son precedidas de un elemento gástrico, por no decir verminoso, y tienen su punto de partida en el estómago é intestinos. Entre los síntomas se halla una grande escitacion del sistema nervioso abdominal, unida á la atonía é hipersecrecion de las superficies intestinales; las mucosidades se alteran en sus cualidades químicas y favorables al desarrollo de la helmintiasis.
De esta disposicion resulta la indicacion de la cina en las personas en las que predominan los jugos blancos, cuyo sistema digestivo está muy desarrollado, en los niños sobre todo. Las fiebres, aun las graves, con congestion en la cabeza por intérvalos, y en las que los fenómenos tifoídeos y nerviosos dependen del estado del vientre, en las personas ya referidas, son las que reclaman este medicamento.
Los fenómenos mucosos caracterizan la fiebre de la cina, fenómenos tanto mas pronunciados, cuanto mas debilitado está el enfermo. En todo estado febril de este medicamento, si no hay verdadera intermitencia, se observa por lo menos una remitencia generalmente nocturna ó vespertina. La agitacion, la palidez de la cara, las congestiones en la cabeza, las convulsiones, los vómitos, la diarrea mucosa, el hambre, hasta canina, le aproximan al mercurio. Pero es mas análogo del carbonato de cal por su accion antiplástica y por la anemia con menstruacion escesiva. El ruibarbo tiene la mayor analogía con la cina por los fenómenos gástricos y el estado mucoso con empobrecimiento de la sangre, por la nutricion insuficiente.
Pero ninguno supera á la cina en eficacia contra las lombrices, no porque tenga la propiedad de destruirlas directamente, sino porque modifica admirablemente las secreciones mucosas intestinales y la nutricion, la hematosis. Esto depende indudablemente de que su accion con dósis débiles no puede obrar directamente sobre las lombrices. Há ya mucho tiempo que se ha dicho, que su virtud antihelmíntica no es mas que un resultado secundario de su accion, así como las lombrices no son mas que un fenómeno concomitante de una enfermedad, de una diátesis mucosa: vermes nidulantur in muco; la alteracion de las mucosidades es favorable á su multiplicacion.