Los flujos francamente colicuativos son muchas veces superiores á los recursos del arte, por lo cual no es posible oponer con confianza un medicamento. Sin embargo, cuando el organismo ha llegado al marasmo mas completo por pérdidas considerables, los sudores y la diarrea colicuativa pueden aun ceder con la quina. Este medicamento, por otra parte, corresponde á todos los flujos producidos por una debilidad estremada; está indicada en la estomatitis y en la angina mercurial despues del yodo; en la lientería, que la modifica tan ventajosamente como el laurel-rosa, el hierro, el arsénico, el fósforo; en los loquios y leucorreas que debilitan por su abundancia, en las broncorreas, en los catarros subagudos y crónicos y en las tísis mucosas, que la dulcamara, el estaño y otros medicamentos modifican igualmente. El uso de la quina en las espermatorreas es menos feliz que el del ácido azótico, del hierro, de la drosera y del sílice.

D.—Afecciones gangrenosas, ulcerosas.—Las escaras producidas por el peso del cuerpo en un punto dado, ó que sobrevienen en el curso de las fiebres, son del dominio del arsénico, del centeno cornezuelo y del carbon vegetal, mas que de la quina y sobre todo del alcanfor. No es el punto principal de la cuestion privar de olor á las placas gangrenosas, indicacion mil veces insuficiente, sino el de reanimar la vida, combatir la putridez, y dar á los tejidos sanos la energía necesaria para eliminar la parte gangrenada. El arsénico, sin olvidar el carbon vegetal y el centeno cornezuelo, es el medio mas eficaz que se debe emplear, esterior é interiormente; con tanto mas motivo, cuanto que es el mas á propósito para modificar la fiebre y el estado general de un modo ventajoso.

La quina, sin embargo, y mejor aun el sulfato de quinina, se adaptan á cierto período y á ciertas formas de estas especies de fiebres con distintos fenómenos de putridez; la quina corresponde mas en las escaras gangrenosas del sacro y de los íleos, pero despues que la gangrena se ha limitado, que ha caido la escara, y que la superficie de la herida está pálida y segrega un líquido mas bien seroso y sanioso que purulento. Alternada en estos casos con el azufre, facilita el desarrollo de los granos carnosos; efecto que produce en cualquiera otra úlcera atónica con pérdida de sustancia.

La quina, el arsénico, el carbon vegetal y la manzanilla son los medicamentos mas apropiados en las convalecencias penosas, segun la forma de las lesiones, ya nutritivas, ya orgánicas, ya nerviosas y funcionales, que caracterizan los estados respectivos de cada uno de ellos. Nos limitarémos á indicar que tambien es útil la quina en los chancros corrosivos despues del mercurio, ó alternándola con él ó con el azufre. Esta medicacion evita casi siempre el dar el ácido fosfórico, la stafisagria y el sulfuro de cal, y está basada en síntomas que la diferencian de los efectos del oro, del arsénico y del causticum, y mas aun de los de las sales del mercurio y yodo.

Hé aquí, en resúmen, las indicaciones de la quina y de sus sales, indicaciones que, aunque mas numerosas, puede el práctico suplirlas fácilmente por el conocimiento de su accion electiva y de los efectos de este medicamento.

Dósis.—La quina se administra del mismo modo que la mayor parte de los medicamentos, desde 5 á 10 gotas de la tintura, hasta una gota ó algunos glóbulos de la tercera y aun de la sesta atenuacion. Tambien se la usa, como ya lo hemos dicho, haciendo macerar por una noche, de uno á tres gramos del polvo en un vaso grande de agua, y tomándolo despues de decantado, por cuartas ú octavas partes en el dia, aumentándose el resíduo de la misma manera hasta dos veces.

La quina es uno de los medicamentos del que mas frecuente y fácilmente se abusa. Muchas veces se va mas allá del objeto, y el enfermo que se hubiera curado con una dósis pequeña, continúa lo mismo por el efecto de las cantidades exageradas. Este es uno de los motivos que indujeron al profesor Magendie á condenar todas las medicaciones. Pero si hubiese meditado los resultados de las pequeñas dósis propinadas por el principio de los semejantes, tal vez hubiera proclamado la superioridad de este método al de la espectacion, porque ayuda á la naturaleza sin contrariarla, y sin traspasar sus tendencias.

Las trituraciones de la quina, á la dósis de un gramo en tres ó cuatro tomas para un dia, son una de las mejores preparaciones contra la fiebre intermitente ó contra la hidroemia, y ciertos estados diatésicos análogos á la accion crónica de la quina.

El sulfato de quinina, como febrífugo, no tiene rival en el tratamiento de las fiebres perniciosas y en las que nosotros hemos denominado nerviosas graves, climatéricas, reconstitutivas, contra las que es preciso usar dósis fuertes, hasta un gramo por dia, pues sobre tan temibles afecciones, no hay aun tentativas suficientes para establecer un tratamiento quizá mas racional.

En un gran número de casos de fiebre intermitente, puede reemplazarse fácilmente á la quina con otros medicamentos de accion mas análoga á la variedad de la forma febril. Ultimamente, bastan las trituraciones cuando está bien indicada; se dará uno ó dos gramos de la primera en tres porciones para el primer dia y en el intérvalo apirético; la misma dósis de la segunda, para el segundo dia, y, en fin, la de la tercera en el tercer dia, siempre en el intérvalo de dos accesos, ó en la época en que se presume deba presentarse la apirexia. A los consejos que en el curso de este capítulo hemos dado sobre las dósis, al hablar de la apropiacion del medicamento por el método de la semejanza, agregamos ahora, que estas deben ser tanto mas débiles, cuanto mayor sea la apropiacion del medicamento.