El acónito puede estar indicado para llenar las primeras indicaciones que correspondan á la dulcamara; pero esta es preferible si el enfriamiento ha producido cólicos, salivacion, tos convulsiva, retencion de orina; ó bien, si en el período de decrecimiento y de flojedad se presentan flujos mucosos aun de carácter crónico como son: diarrea, salivacion, tos con espectoracion abundante, asma húmedo, y otros accidentes, cuya curacion exige que se escite la accion recíproca de la piel y de las mucosas. Las tísis mucosas pueden en estas circunstancias curarse con dulcamara; sus síntomas son: la ronquera, la tos mucosa y aun hemotóica, dolores lancinantes en el pecho, opresion, sequedad de la piel, agravacion vespertina, pulso tirante, sudor nocturno. La coqueluche es tambien del recurso de la dulcamara, cuando la causa es el enfriamiento, ó que por lo menos la agrava y sostiene; en este caso facilita mucho la accion de la drosera.
En las afecciones reumáticas y neurálgicas propias de dulcamara, es preciso tener en cuenta la electividad de este medicamento sobre la piel, punto de partida de la afeccion, y no á una pretendida accion particular en la fibra de los músculos afectados. Además de su carácter etiológico, los dolores de la dulcamara, como los de rhododendrum, son lancinantes y dislacerantes; se agravan por la noche y se unen á una sensacion de frio, ya interior, ya en diversos puntos del sistema cutáneo, acompañados muchas veces de grande cansancio.
Los dolores, así como las afecciones mucosas, se presentan y se desenvuelven despues de un enfriamiento y de la supresion de un herpe, de una erupcion efémera, producida por aquel. Segun la accion ya conocida de la dulcamara, se comprende que puede ser eficaz en las gastralgias y gastrodinias recientes, cuando el acónito y la coloquíntida han sido ineficaces, y que cura generalmente los dolores, aunque sean crónicos, produciendo sudores críticos. La gota misma puede aliviarse con este remedio, cuando en sus accesos hay eretismo, agitacion moral, sequedad y calor acre en la piel. En fin, las afecciones neurálgicas y reumáticas, que la humedad ha transformado ó repercutido, y á consecuencia de las cuales se declaran parálisis parciales, se han curado mas de una vez con la dulcamara alternada con el azufre.
Los infartos escrofulosos se modifican tambien ventajosamente con la dulcamara en los jóvenes y en las constituciones de piel fina. Esto no obstante, aun aquí es preciso que una repercusion del sudor, que un enfriamiento hayan ocasionado la adenitis, el infarto linfático, la flegmasía, la fluxion escrofulosa en las glándulas, los ojos, el oido.... La agudeza de la inflamacion escluye desde luego la dulcamara y hace preferible la belladona y el mercurio alternados, y el zumaque. Para los infartos escrofulosos crónicos posee el arte medicamentos superiores á dulcamara en actividad y eficacia, como son: el azufre, la barita, el carbonato de cal, el sílice, la belladona, el mercurio, el sulfuro de cal; pero la dulcamara se les asocia con ventaja y aun es superior á los colocados en segunda línea como antiescrofulosos, tales son: el ácido azótico, el licopodio, la sepia, la sal marina, etc.
Admitido un prévio enfriamiento, la dulcamara es el primer medicamento que se debe emplear en el endurecimiento del tejido celular en los recien nacidos; sus síntomas patogenésicos le indican tambien en los casos de hinchazon edematosa, agitacion, gritos, dolores, diarrea. El escleroma tiene generalmente una marcha rápida; se ha recomendado la quina en casos de anemia y debilidad, y el mercurio despues. El arsénico es para los casos mas graves.
Volvamos al punto de partida de la accion de la dulcamara, y registremos las enfermedades de la piel en que conviene. Son primeramente la mayor parte de las erupciones de los jóvenes complicadas con infartos glandulares é inflamaciones linfáticas. Su accion debe preceder á la del mercurio en las afecciones de naturaleza escrofulosa y herpética, aun en los adultos; la dulcamara está indicada en las cinco formas principales de las afecciones cutáneas: manchas, pápulas, pústulas, costras, úlceras; así como tambien en las manchas mas ó menos prominentes, escarlatinosas, petequiales, efélides; pequeños granos llenos, como los del sarampion, de la miliar, de la porcelana (ó escara, pequeños tubérculos, el Trad.); afecciones pruriginosas; el impétigo, la urticaria, los dartros con el elemento vesiculoso, con costras, tiña, costra láctea, y aun la serpiginosa y seca, á pesar del carácter general exudante y húmedo de las lesiones cutáneas en que está indicada la dulcamara; úlceras escrofulosas, psóricas, mas ó menos inveteradas, indolentes y corrosivas, erupciones de sarna degenerada y algunas sifílides rebeldes.
Necesario es manifestar que en todas estas diversas formas patológicas cutáneas, la indicacion de la dulcamara procede siempre de un cambio anterior de las afecciones herpéticas de las membranas mucosas, á la piel, de esta al periostio, á las glándulas, á las membranas mucosas y serosas, aun cuando en este último caso, se presente edema, hidropesías serosas, anasarca. Así, pues, la sarna degenerada que reaparece en la piel en estaciones dadas, y en formas indeterminadas, para volver á fijarse en las mucosas por todo el resto del año; los restos sifilíticos y aun las sifílides situadas en la piel y principio de las mucosas que constituye una de las últimas trasformaciones; las afecciones herpéticas sucediendo á la diarrea, al asma, al catarro; y estos, sucediendo á su vez al herpes; todas estas trasformaciones y metástasis pueden ofrecer indicaciones suficientes para la eleccion de la dulcamara. Pero la rebeldía bien conocida de estas dolencias exige tambien otros medicamentos, tales como, el guayaco, la clematis, el mezereum, el azufre, la zarzaparrilla, el zinc, el grafito...., por ser los mas análogos de la dulcamara en su accion sobre la piel.
Las verrugas son, además, uno de los síntomas de la dulcamara; son lisas, muchas veces como trasparentes, crecen rápidamente, se presentan muchas á la vez, como si fueran erupciones que aparecieran sucesivamente. Su sitio preferente es la cara y las manos; y en su tratamiento, la accion de la dulcamara, es muchas veces preparada ó completada por la del azufre, licopodio, carbonato de cal. Algunas erupciones de forúnculos, ó su aparicion sucesiva, sobre todo en los reumatismos, reclaman ordinariamente el uso de la dulcamara. Los dartros que corresponden á este medicamento, se sitúan con preferencia, como las verrugas, en la cara, las manos, parte interna de los muslos, la anterior del pecho, las articulaciones de los miembros, es decir, en los puntos en que la piel es mas fina, como asimismo en los labios y grandes labios. Quizá esta particularidad esplica uno de los principales caractéres de las afecciones herpéticas de la dulcamara, que es una secrecion mas abundante y por la que se las denomina húmedas. Es de observacion que las erupciones secas y liquenoides, las eflorescencias furfuráceas y la pitiriasis, no están en relacion con este medicamento.
Dósis.—Se usan las mismas dósis y forma de administracion que en el acónito, la thuya y la mayor parte de los medicamentos vegetales.