No nos hemos distraido de hablar del medicamento como agente dinámico, por ocuparnos de las propiedades evacuantes, derivativas, etc..... de algunos de ellos. No hemos dicho nada de los medios domésticos tan útiles algunas veces. El baño tibio, y en general el agua templada, en tisana, lavativas y fomentos, calma el eretismo, relaja la fibra y dispone al organismo á recibir la accion de un medicamento destinado á combatir una congestion, á regularizar los movimientos vitales.
El agua fria en locion, lavativa, infusion, ó aplicada por medio de un lienzo empapado, en pediluvios, y aun por inmersion instántanea, estimula la reaccion, disipa el frio de una manera durable, entona la fibra, fortifica los tejidos y los escita. Muy frecuentemente las cataplasmas pueden ser reemplazadas por compresas humedecidas incesantemente con agua templada ó fria, ó de una solucion del medicamento dado al interior.
Se puede tambien en algunos casos recurrir á la accion de ciertas aplicaciones que por la rubefaccion cutánea que producen, pueden ayudar á la medicacion interna y regularizar la reaccion.....
Aunque limitamos considerablemente los casos en que una revulsion, una evacuacion...... parecen útiles, estamos muy distantes de condenarlas de un modo absoluto: estos medios indirectos son á veces necesarios á falta de un medicamento directo y bien semejante.
Una observacion mas relativa al régimen. Importa arreglar la alimentacion desde el momento en que pueda ser conveniente. Todos sabemos la importancia del régimen en las enfermedades crónicas. Pero recomendamos á los que sean muy severos, que atenuen sus exigencias, pues hay mas que temer de las innovaciones muy bruscas en las bebidas y alimentos habituales.
La dieta no debe ser muy severa, porque importa no perjudicar á la accion del medicamento por las simpatías de un estómago cuyas fuerzas, estando libres, reaccionan dolorosamente sobre otros aparatos. Es conveniente que los jugos gástricos no permanezcan mucho tiempo sin sufrir algun trabajo de digestion por la ingestion de alimentos adaptados al estado del enfermo. La leche es con frecuencia un medio de restablecer la salud. El instinto que impulsa al enfermo á desear tal ó cual especie de alimentos, no debe mirarse con indiferencia.
La dieta prolongada mas allá de los justos límites, determina algunas veces en las afecciones febriles fenómenos atáxicos y pútridos. Es de observacion que las heridas y las lesiones tratadas tan felizmente por el árnica, se curan tanto mas pronto, cuanto menos severa ha sido la dieta; la fiebre misma en lesiones graves se combate y cura con mas seguridad, si se ha tenido el cuidado de dar á intérvalos convenientes una alimentacion ligera, como la sustancia de pan, para ocupar lo menos posible las fuerzas especiales del estómago y del tubo digestivo. En este caso es preciso fiarse del medicamento.
Pero no nos hemos propuesto redactar preceptos que se hallan en un gran número de obras especiales, ni dar reglas higiénicas ó dietéticas.
Entremos en materia.