El arsénico tiene pocos ó ningun síntoma pura ó simplemente inflamatorios, porque su accion sobre el corazon y el sistema vascular es especial y subordinada á una alteracion profunda de la vida que tiende al aniquilamiento de la inervacion. Sus inflamaciones afectan formas atáxicas, gangrenosas, malignas. En cuanto á los síntomas propios á un estado subagudo, no están aislados de estas formas graves ni de la adinamia. Las afecciones subagudas de arsénico presentan tambien mas ó menos graduados los síntomas que caracterizan su accion, tales como: abatimiento considerable, pérdida rápida de las fuerzas, calor acre, pulso pequeño y frecuente, desfallecimientos, angustias, éstasis sanguíneos, tumefacciones con sensacion de ardor, edemas, dolores quemantes, gran sed, ó adipsia; casi siempre estas afecciones, así como las mas agudas, se agravan por las bebidas frias y acuosas, por estarse sentado ó andar, y por el frio esterior.

A. Afecciones mucosas, catarrales.—Estas afecciones tienen por regla general un carácter de lentitud y astenia que aumenta las secreciones y relaja los esfínteres. Las membranas mucosas abundan en moco, la piel en sudores, pero con alternativa á intérvalos, de ardor y sequedad; cuando esto último existe, que es lo mas frecuente, las orinas suplen á las demás evacuaciones, ó bien se forman colecciones serosas, edemas, y á veces una hinchazon general blanda y blanca del tejido subcutáneo. Hay tambien fiebres lentas, con ó sin lesion orgánica, pleuresías, endocarditis y pericarditis subagudas, estados mucosos, que los antiguos llamaban pituitosos, con fiebre vespertina, sudor matutinal y otros síntomas que pueden exigir la quina, el sílice.... Mas á pesar de todo, no conocemos mejor medio que el arsénico en fiebres catarrales con ansiedad y debilidad, eretismo violento, coriza fluente con calor quemante en la nariz y que se alivia por la noche y al calor de la cama.

B. Gastropatías.—Este medicamento modifica ventajosamente la gastritis crónica y la gastrose agravadas por los alimentos y las bebidas frias; es tambien el remedio de las indigestiones por abuso del agua fria, de los frutos acuosos y de las dispepsias producidas por dósis exageradas de la quina, del opio y de las bebidas alcohólicas tomadas por costumbre.

C. Fiebres lentas. Afecciones subirritativas.—Sabidos son los servicios prestados por el arsénico en las fiebres intermitentes que se hacen irregulares por falta de tratamiento ó por efecto de los febrífugos inconsideradamente empleados, especialmente cuando hay congestion venosa abdominal, infarto del bazo, lientería, caquexia, edemas, flujos colicuativos. Casi siempre la belladona, el azufre y la quina son útiles en esos casos. El arsénico, en fin, entra en el tratamiento de varias caquexias, de la clorosis, de las colecciones serosas, cuando hay fiebre remitente, eretismo fugaz, flujo colicuativo, sudores matutinales, reabsorciones purulentas.....

En los primeros tiempos de la atrofia por falta de nutricion de un órgano ó de todo el organismo, teniendo el aparato de la quilificacion por punto de partida, con eretismo febril, el arsénico es uno de los principales medios que, con el carbonato de cal, se puede emplear, escepto los medicamentos mejor indicados por la causa determinante.

Los síntomas de arsénico le colocan antes del azufre, el hierro, el mercurio y el subcarbonato de potasa en las leucorreas con sensacion de ardor, fiebre lenta, caquexia y síntomas locales subinflamatorios.

Su indicacion en las afecciones reumáticas está en la subagudeza con mejoría de los dolores, por el calor y sudores, casi siempre nocturnos ó matutinales.

Algunas afecciones, en particular las del sistema nervioso con fiebre, cuando reclaman el uso de arsénico, ofrecen síntomas de irregularidad y gravedad propios de esta sustancia; tales son: algunas neuralgias febriles ó fiebres larvadas neurálgicas, el eretismo convulsivo, cierta fiebre urticaria y la mielitis; en esta, la utilidad del arsénico es secundaria. Pero en el ergotismo convulsivo, cualquiera que sea la violencia de la fiebre, este medicamento es un medio escelente; muchas veces el cornezuelo de centeno es específico, cuando no es él mismo la causa de la enfermedad.

§ VIII.—Estado crónico.—Efectos fisiológicos y terapéuticos.

Es fácil formarse una idea exacta de los fenómenos diatésicos del arsénico, teniendo en cuenta su modo de obrar, que ya conocemos en parte, y que debemos continuar esponiendo aun, á pesar de algunas repeticiones, consignando al efecto los siguientes fenómenos: debilidad estraordinaria,—agitacion,—ansiedad,—insomnio,—acritud de las secreciones,—calor seco quemante,—sed,—palpitaciones,—dolor sordo en el corazon,—plétora venosa abdominal,—hipocondría,—hemorróides,—colecciones serosas,—dolores quemantes,—alivio por el calor,—agravacion por la ingestion del agua fria,—agravacion por la noche,—sudor por la mañana al dormirse,—ardor de las deposiciones,—estreñimiento ó deposiciones involuntarias, insensibles,—diarrea con ardor pronunciado y con quemazon en el ano.