Se observa muchas veces en el curso de estas fiebres ó en su declinacion, y despues de la desaparicion de los fenómenos tifoídeos, el enfisema de los lóbulos inferiores del pulmon por el decúbito prolongado. Este caso es frecuente en los jóvenes, pero no constituye en ellos el neumotifismo, y aun no debe confundirse con él, porque la brionia, alternada con el mercurio, basta á disipar este accidente, mientras que el zumaque es preferible en el neumotifismo, salvo la conveniencia de medicamentos mejor adaptados al estado general y á esta forma de la afeccion tifoídea.

C. Fiebres reumáticas.—En estas fiebres, en las que las membranas serosas y las partes fibrosas de las articulaciones son el sitio de violentos dolores, de tumefaccion roja y lustrosa, con grande escitacion de los sistemas vascular y nervioso, rigidez de las partes y constancia de las tumefacciones inflamatorias, la brionia es soberanamente benéfica, y sus efectos, además, son perfectamente análogos.

D. Fiebre puerperal.—La fiebre puerperal, especialmente si la causa determinante es una contrariedad ó la cólera, requiere brionia, con la condicion de que la agudeza no haya aun desarrollado fenómenos nerviosos consecutivos, y que el peritoneo esté particularmente afectado. Brionia es, con el mercurio, el modificador mas útil en este período en que la sensibilidad del hipogastrio es escesiva, la hinchazon considerable, con ó sin diarrea, eretismo, fiebre violenta, sed ardiente y alternativas de calosfríos y calor. En varios de estos casos se la alterna con belladona. Cuando la escena pasa principalmente en la mucosa del útero, no es la brionia, sino el zumaque ó el arsénico..... Esto es justamente lo que el doctor Roth[49] ha combatido en el tratamiento de esta afeccion, porque brionia no corresponde á los fenómenos generales, ni tampoco á los locales de putridez, de astenia prolongada, de piogenia.

E. Meningitis y mielitis.—Las afecciones del cerebro cuyos síntomas armonizan con los de la brionia, consisten en la inflamacion. Es útil en la aracnoiditis despues de belladona, para impedir el derrame ó la exudacion. Tambien se la alterna con mercurio y quizá con el bromo. Es utilísima en union con la digital ó árnica, el eléboro y el azufre en las irritaciones subagudas de las meninges, consecutivas de las fiebres graves. Aun cuando la belladona y aun el mercurio ó el carbonato de cal merecen la preferencia en el tratamiento del hidrocéfalo agudo, es necesario no olvidar la brionia, pero antes del estado comatoso, pues se dirige su accion para combatir el derrame seroso y las demás alteraciones meningíticas. Está tambien muy indicada en los niños al principio de las enfermedades del cerebro, ó mas bien en las afecciones del mismo que se desarrollan con lentitud, cuando el curso es irregular, el carácter variable, hay obnubilacion, cambio frecuente del color de la cara y dolores en los miembros, síntomas que indican que la trasudacion seudo-membranosa es inminente. Con frecuencia en estos casos, es muy útil antes y despues de zinc y aun quizá de indigo.

La nuez vómica no es siempre el mejor medicamento en las afecciones de la médula espinal. La mielitis aguda, en particular, reclama muchas veces la brionia, no solo por la agudeza y el eretismo de la fiebre, sino por la afeccion de las membranas que envuelven la médula y que hacen á este medicamento apto á modificarla. En la accion de la brionia sobre los nervios, se puede apreciar la que ejerce en los neurilemas, manifestándose así la diferencia de la nuez vómica, y mas aun del fósforo, que obra sobre la pulpa nerviosa.

F. Fiebres eruptivas.—La especialidad que se atribuye á la brionia de activar la salida del sarampion ó de impedir que su supresion tenga fatales consecuencias, consiste en su apropiacion exacta á los casos de fiebres con eretismo, bronquitis intensa y aun la congestion pulmonal. Cualquier otro medicamento puede en los mismos casos, pero en otras circunstancias, llenar la indicacion principal, sobre todo arsénico, á causa de los síntomas graves que sobrevienen ordinariamente. Esta observacion se refiere al mayor número de exantemas agudos y de fiebres exantemáticas. La brionia tiene tambien su indicacion en ciertos casos de fiebre miliar, en las mujeres paridas, con angustia, opresion, suspiros, y especialmente síntomas de afeccion uterina. La manzanilla, la ipecacuana, el arsénico, son generalmente convenientes.

G. Pleuresía y neumonía.—Desde que el doctor Gross publicó en 1822 la primera observacion de pleuresía franca tratada y curada con brionia, se han agregado muchos medicamentos á la lista de los que convienen á esta enfermedad en diversas circunstancias. Ya se ha visto el papel que juegan el acónito y el árnica; ahora dirémos el partido que se puede sacar de algunos otros; pero la brionia es el medicamento por escelencia en los casos agudos. La pleura y las células pulmonales son el sitio principal de su accion, pero congestionadas y flogoseadas. La brionia corresponde igualmente al período de la pleuresía en que se efectúa la exudacion plástica, para el que, el mercurio, la digital, el azufre..... son medios útiles y muchas veces indispensables. La hiperemia de las pleuras, cuando el pulmon no está interesado, se sostiene con el acónito y cede directamente con brionia, sea cual quiera la fiebre concomitante. Es preciso hacer constar respecto á este punto, que si este medicamento conviene en el período de agudeza ó en el principio de la formacion seudo-membranosa, cesa de ser oportuno cuando la fiebre termina, á no ser que se le alterne con el azufre; es ineficaz en los derrames serosos con fiebre moderada ó sin ella, y con empobrecimiento de la sangre.

La brionia está aun indicada en toda la agudeza de una neumonía, y con mas razon á la de una pleuro-neumonía. En este período, la congestion se ha realizado, hay hepatizacion, exudacion plástica, incipiente al menos, esputos herrumbrosos y aun estriados de sangre: es el segundo grado de la neumonía. Bien se puede afirmar, comparados los síntomas de la brionia y del fósforo, que este obra mas sobre el parénquima del pulmon, y la primera sobre las partes membranosas; el fósforo corresponde, como veremos cuando nos ocupemos de él, en el tercer grado de la neumonía. La resolucion de la inflamacion pulmonal se obtiene frecuentemente con la brionia, repetida por tanto tiempo como convenga á la intensidad y duracion del período á que la inflamacion corresponde. La sangre desaparece de los esputos, el sonido observado por la percusion se hace menos mate y concluye por ser claro, la broncofonía es reemplazada por el ruido crepitante, este por el mucoso, y este, en fin, por la respiracion vesicular y normal.

La brionia, sin embargo, está poco indicada en la neumonía de los niños, aun cuando haya dolor, lo cual es raro. La flexibilidad de los tejidos en esta edad parece escluir el eretismo propio de este medicamento; la ipecacuana, la manzanilla, la belladona, el mercurio y la sal de nitro le reemplazan ventajosamente.

H. Tísis tuberculosa.—Gran número de medicamentos tienen una accion congestiva sobre el pulmon; se pueden citar la ipecacuana, el azafran, el opio, el zumaque, la digital, la scila, la gibia, el fósforo, el azufre, la cicuta, el mercurio, el licopodio, el hierro..., sustancias que pueden jugar en el tratamiento de la tísis tuberculosa, en su principio, y en particular en sus prodromos; pero la brionia es la que, entre todos esos medicamentos, ofrece mas síntomas análogos al período en que los tubérculos empiezan á irritar el tejido pulmonal que le sirve como de ganga, y á provocar la tos, la opresion, el calor, los esputos de sangre; brionia es incomparablemente mas útil que las sangrías cortas y repetidas con las que tanto se ha molestado á los enfermos.