D. Afecciones uterinas. Desórdenes de la menstruacion.—La accion de la sepia sobre el útero merece una esposicion particular. Pocos medicamentos corresponden mejor al elemento venoso congestivo, sobre todo si la escena es en el útero. Los medicamentos piréticos, como el acónito, árnica, nuez vómica, brionia y otros, juegan en la supresion ó en la dismenorrea por eretismo general y local de la matriz, ó por accesos de plasticidad de la sangre que sale con dificultad en coágulos. La sepia y otros medicamentos de accion deprimente y discrásica obran eficazmente, por el contrario, en supresiones y dismenorreas con empobrecimiento de la sangre, y en hemorragias uterinas con condiciones asténicas de la matriz.

De este modo es como la sepia se adapta á las supresiones y dismenorreas con eretismo local é inercia general, con nerviosidad asténica y anémica algunas veces, y en menstruaciones escesivas ó en metrorragias con astenia local y clorosis. La congestion pasiva está caracterizada en este caso por dolores presivos hácia la pélvis, aun sin lumbago, dolores que aumentan estraordinariamente si la mujer permanece levantada. Este carácter es propio tambien, en estos casos, de los dolores del azafran y de la quina. En las congestiones uterinas en la época de la gestacion con tendencia al aborto, la sepia corresponde al estado de flacidez de los tejidos, pues si hay mucho eretismo, es preciso alternarla con la nuez vómica, ó limitarse á usar esta última.

Para apreciar debidamente toda la accion de la sepia en los desórdenes menstruales, y para llenar exactamente sus indicaciones, es necesario atender á las alteraciones simpáticas que parten del útero, ya por efecto de su congestion, ya por la susceptibilidad del sistema nervioso en un organismo debilitado ó naturalmente delicado, ó impresionable, especialmente en el momento en que el útero es la pars mandans de toda fluxion. Estos desórdenes simpáticos consisten en cólicos, opresion, odontalgia, cefalalgia, hemicránea, quebrantamiento general, dolores lancinantes en los pechos. La sepia corresponde tambien en la clorosis, aunque pocas veces basta ella sola para modificarla.

E. Afecciones nerviosas y neurálgicas.—Al hablar de estas afecciones, insistirémos en su carácter venoso y asténico, carácter que establece sus relaciones con los efectos de la sepia. La hemicránea es sintomática de padecimientos gástricos ó uterinos; los enfermos son débiles, estreñidos, tristes, generalmente pálidos, secos, histéricos; los hombres padecen habitualmente de pirosis, de digestiones difíciles y de sensacion de frio con timidez á las corrientes de aire.

El histerismo está caracterizado por el frio en el dorso y aun en todas partes; por calambres en el estómago, miembros, y mas aun en el pecho; predominio de la tristeza.

La odontalgia es pulsativa, se agrava por el aire frio, molesta particularmente á las embarazadas, y en fin, como otras muchas neuralgias propias de la sepia, se une y complica á las fluxiones, á los movimientos sanguíneos, á las palpitaciones, opresiones y á otros mil distintos males que aparecen con preferencia por la noche, despues de comer, y se disipan por el ejercicio violento que promueve el sudor.

La sepia conviene tambien en accesos de opresion nocturna con convulsiones epileptiformes, en agitaciones nocturnas con desvaríos y cierta especie de sonambulismo, en el tercer período de la coqueluche, y asimismo en el segundo, cuando hay un vicio herpético que contribuye á perpetuar la enfermedad ó aumentar la irritacion bronquial.

F. Afecciones cutáneas.—Las afecciones cutáneas en las que la sepia es eficaz, son:

1.º Las fluxiones erisipelatosas, sobre todo de la cara, que recidivan en las épocas menstruales;

2.º El intertrigo y otras irritaciones eritematosas de los pliegues de los miembros, la escoriacion del pezon y del prepucio, y la disposicion á supurar que ofrecen aun las mas ligeras lesiones de la piel;