3.º El acné y ciertas lesiones verrugosas y tuberculosas de la piel, con placas pitiriásicas, prurito y hormigueo;
4.º Las úlceras varicosas de las estremidades, con rezumamiento.
5.º Las erupciones furfuráceas, vesiculosas, liquenoides, el herpe anular ó circular, el pruriginoso del pabellon del oido y de las partes laterales é inferiores de la cara. Pero se ha exagerado mucho la eficacia de la sepia en todas estas afecciones cutáneas, debiendo satisfacerse el médico con que tan solo las mejore, dejando á otros medicamentos el mérito de la curacion. Debemos esceptuar el herpe anular que se cura muy bien con este medicamento. Es preciso, en todos los casos, insistir en su uso, si se quiere curar ó modificar ventajosamente las enfermedades de la piel.
Terminamos aquí, porque creemos haber recorrido las principales indicaciones de la sepia. Si para algunos hemos exagerado la importancia de una sustancia que pasa por inerte, y para otros hemos reducido y limitado su aplicacion, tengan entendido todos que el arte está basado en la observacion, y que la esperiencia constituye la ciencia, por lo cual apelamos á su buena fé, y les recomendamos que continuen observando y esperimentando.
Dósis.—La sepia es un medicamento, que administrado en las tres primeras atenuaciones ó trituraciones, puede obrar ventajosamente como alterante en afecciones rebeldes; en este concepto, se le puede usar á la dósis de 1 á 2 decígramos varias veces al dia. Pero con frecuencia es mas eficaz en afecciones irritativas, y en lesiones de la sensibilidad y de la contractilidad, recurriendo á atenuaciones mas elevadas, de la sesta á la trigésima, á la dósis de 2 ó 3 gotas ó 5 á 6 glóbulos en agua para veinticuatro horas.
SILICEA (Sílice).
§ I.—Historia.
El sílice obtenido por procedimientos de que no debemos ocuparnos aquí, es una sustancia terrosa, un óxido cuya base poco conocida aun, se la llama silicium. El sílice forma, por su combinacion con distintas bases, sales diferentes esparcidas en la naturaleza y en los terrenos. Recomendamos con confianza el estudio del sílice á los autores que pretenden conocer las aguas minerales sin tener en cuenta el sílice y silicatos que algunas contienen[21]. Se las clasifica, con nombres mas ó menos aceptables, en aguas yoduradas, ferruginosas, alcalinas..... pero no se ha creado todavía la clase de silíceas, aun cuando algunas deben al sílice sus propiedades. Esto solo basta para probar los graves errores de las actuales clasificaciones de las aguas, si no hubiera otro mas grave; si no se hubiese despreciado casi completamente el estudio de los síntomas fisiológicos que cada manantial mínero-medicinal produce en particular. Hubieramos querido dar en esta obra un estudio completo de las aguas salutíferas de Bondonneau, situadas en el distrito de Montélimar; pero remitimos á los lectores que deseen conocerlas; á la patogenesia de las aguas silicatadas cuyo trabajo hemos publicado[22].
Cuando por primera vez se publicaron casos de curacion obtenidos por el sílice, no sorprende hubiera incrédulos irreflexivos; pero hoy, despues de medio siglo y de innumerables hechos, es indispensable reconocer una actividad real, generalmente muy estensa, en el sílice y otras sustancias reputadas por inertes, y que lo son en verdad en su estado bruto, natural; pero que, sin embargo, cuando se las divide y atenúa suficientemente, adquieren propiedades incontestables, ya por su reduccion al estado molecular, ya por la libertad que su accion medicinal adquiere y que la fuerza de cohesion impedia su manifestacion.
Trasportadas estas moléculas perfectamente divididas hasta los mas pequeños vasos de la economía, pueden penetrar en el torrente de la circulacion y en las corrientes eléctricas cuya existencia en el organismo está perfectamente probada. El uso de la pila y la aplicacion razonada de la electricidad al tratamiento de las enfermedades nos descubrirán algun dia con sus progresos ciertos misterios relativos á la accion de los medicamentos; nos esplicarán el por qué, en casos dados, medicamentos muy divididos obran instantáneamente desde un órgano á otro que no está contiguo; porque en algunas enfermedades las secreciones de la piel se hacen alcalinas y las de las mucosas ácidas..... y la ciencia podrá ensayar el formular algunas leyes posológicas, desde la dósis miasmática, semejante al miasma de una afeccion epidémica, hasta la casi igual de medicamento dada para combatirla, ó á las dósis mas materiales de las que están destinadas á reconstituir los elementos orgánicos y obrar de una manera alterante y reconstitutiva.