E. Caquexias y lesiones escrofulosas.—La estafisagria está poco usada en la escrófula simple. Es conveniente en la caquexia escrofulosa con diminucion del calor animal, aniquilamiento, sensacion como de cansancio y fatiga al despertar, calor como por bocanadas muy incómodas con palpitaciones. Tambien lo es en los tumores blancos articulares, en las partes esponjosas y articulares de los huesos, en las induraciones linfáticas con ulceraciones sucias y dolores tensivos, en ciertas inflamaciones gangrenosas de las estremidades por apagamiento lento de la vitalidad é infartos blancos y dolorosos.

F. Afecciones herpéticas, sicósicas.—Las afecciones cutáneas del dominio de la estafisagria son: 1.º algunas erupciones miliares crónicas, ciertas costras lácteas serpiginosas con exudacion abundante y fétida, herpes flictenóides generales con vastas escoriaciones, supuracion y exudacion abundante, y prurito general, la tiña húmeda, pruritosa con gangliones y nudosidades linfáticas en el cuello.

2.º La estafisagria, despues del arsénico, es el medicamento mas útil en las úlceras y los herpes fagedénicos ó corrosivos, y tambien en los sicósicos; es muy eficaz en las vegetaciones y escrescencias carnosas que se desarrollan en los tejidos corroidos ó en vías de destruccion. Posee igualmente una accion curativa notable en ciertas erupciones forunculosas y tuberculosas, y aun sicósicas, de las membranas mucosas. Se la emplea con buen resultado en la sícosis ficiforme y los condilomas de la boca, del ano y de las partes genitales, seguidas ó no de sífilis degenerada; se adapta mejor á las escrescencias gruesas, rojas y exudantes, semejantes á la frambuesa; el ácido azótico es en estos casos tan activo como la estafisagria. Este medicamento, sin embargo, ha curado condilomas que se habian resistido á la thuya, al ácido nítrico, al licopodio, al azufre y otros agentes curativos.

Dósis.—La estafisagria se usa á las mismas dósis que el acónito, el cólchico, la thuya..., y á veces es útil emplearla simultáneamente al esterior en lociones sobre las úlceras, herpes, etc., á la dósis de una parte de la tintura para diez de agua comun.

SULPHUR (Azufre).

§ I.—Historia.

El azufre es uno de los medicamentos conocidos desde los mas remotos tiempos y cuyo uso está mas generalizado, y por consiguiente del que mas se ha abusado. Lo que mas admira desde luego en el exámen de los trabajos á que ha dado lugar, es la incertidumbre que reina sobre su accion electiva y sus verdaderas propiedades dinámicas. Se le ha convertido en espectorante, estomacal, sudorífico, tónico, escitante, fundente, resolutivo, laxante; cada autor, en fin, ha creido ver una faz de curabilidad, cuando no se ha atenido á su accion mecánica y química. Basta considerar las indicaciones que hoy llena en ciertas aguas minerales sulfurosas, para convencerse de la oscuridad que reina, no solo en cuanto á sus propiedades, sino en su posologia, puesto que es raro el autor que indica las dósis con las que se obtienen los efectos discrásicos, y que confunden generalmente el retroceso de un herpe bajo la influencia del azufre á ciertas dósis con su curacion ó su metástasis por dósis sumamente débiles.

Debemos á los trabajos de Hahnemann y á los de varios médicos que tambien se han dedicado al progreso de la materia médica, el conocer la grande esfera de accion del azufre. Aun les debemos más, pues al describir los efectos fisiológicos han trazado la patologia de las enfermedades crónicas, como Hahnemann lo ha hecho de la diátesis herpética, universalmente reconocida hoy[24] como la mas comun, la mas general, y que poseemos en el azufre el medicamento que mejor corresponde á la misma en todas sus manifestaciones.

Siendo tan numerosos los hechos y tantos los documentos que debemos analizar, esperimentamos cierto embarazo, mas principalmente en el estudio del azufre que en el de otros medicamentos, para dar á esta obra el órden y claridad que la parte práctica de nuestra esposicion exige, y para no faltar á la concision que nos hemos propuesto observar.

Antes de pasar adelante creemos conveniente sentar un principio mas ó menos esplícitamente admitido hoy, que está basado en la mas rigorosa observacion de los hechos. Este principio consiste en que así como se ha reconocido en la sífilis tres y aun cuatro períodos, que constituyen la série de sus evoluciones en el organismo, del mismo modo es preciso establecer para el herpetismo los períodos primario, secundario, terciario y aun cuaternario, segun que la afeccion herpética se fija en la piel (herpes primario), que invade las membranas mucosas (herpes secundario), que se estiende á los vasos y gánglios linfáticos (terciario), ó que ataca á los órganos parenquimatosos y constituye las lesiones orgánicas (herpes cuaternario): estas diversas manifestaciones del herpetismo corresponden á la electividad del azufre y á la evolucion completa de su accion en el organismo.