§ II.—Efectos fisiológicos.
Los efectos del azufre se espresan en toda la economía y tienen algo, en cierto modo, de todas las enfermedades. Su accion electiva afecta al sistema capilar arterial y venoso, lo cual le da una esfera de accion universal y bastante precisa sin embargo, con un carácter de eretismo en el que domina la irritabilidad del árbol circulatorio.
Bajo la influencia del azufre parece que el organismo está sometido á un trabajo de descomposicion lenta, en el que, acelerado el processus plástico por la irritabilidad del sistema nervioso y de la circulacion arterial, gasta las fuerzas de la vida orgánica. Este movimiento molecular exagerado lleva á la esfera nutritiva materiales alterados que aceleran la marcha de la caquexia.
Todos los síntomas, así físicos como morales, espresan el modo de obrar del azufre, en lo cual difiere muy poco de otros medicamentos, como el mercurio por ejemplo. Pero así como este obra con preferencia en el sistema linfático y la plasticidad, dando lugar á los derrames serosos, infartos pasivos, erosion de los tejidos y la disolucion de los elementos orgánicos, el azufre ataca directamente los fenómenos de la vida vegetativa por la irritabilidad nerviosa y sanguínea, resultando el eretismo y la persistencia de la plasticidad y de la nutricion aun en medio de las mas grandes desorganizaciones.
El azufre es á las afecciones crónicas lo que el acónito á las agudas, y en los límites de esta comparacion es preciso armonizar el eretismo y la inflamacion. La cronicidad y la profundidad de la afeccion forman la síntesis del azufre; la agudeza, la menor estension del mal y la corta duracion de accion constituyen la del acónito. Pero ni este ni aquel tienen el carácter deletéreo del arsénico, ni la versatilidad de la manzanilla.
El azufre conviene á todas las constituciones, á todos los temperamentos, á todas las edades, con la circunstancia, que ejerce tanta mayor influencia en el organismo, cuanto mas manifiesta es la diátesis herpética en uno de sus períodos primario, secundario..., y que es mas análogo á las constituciones escrofulosas irritables, á los temperamentos bilioso, venoso ó linfático-nervioso, sometidos á enfermedades rebeldes, en personas sanguíneas ó linfáticas aniquiladas ó marasmódicas. Tambien corresponde comunmente á afecciones que se agravan por la tarde y por la noche, al aire libre y con el calor de la cama, aliviándose con el de la habitacion y con el movimiento; pero en las lesiones de la sensibilidad influyen menos estas circunstancias.
Este medicamento es el que mas prudencia exige para emplearle en el tratamiento de las afecciones crónicas inflamatorias con eretismo, sobre todo en la lesion del pulmon. Nunca serán bastante débiles las dósis en casos de esta especie, puesto que se trata de obtener un efecto especial y electivo, desprovisto cuanto sea posible de la accion irritativa sobre el sistema arterial. El azufre, mejor que ningun otro medicamento, puede despertar la receptividad medicinal en el organismo, apagada al parecer por la frecuente repeticion de las dósis; ninguno mejor que él escita el sistema sanguíneo y la sensibilidad, y desarrolla, en el curso de una enfermedad crónica estacionaria y asténica, una recrudescencia de los fenómenos de reaccion, ó algun síntoma antiguo que la dé mas importancia á fin de establecer un tratamiento sobre bases mas seguras, y poder elegir medicamentos que se adapten mejor, tanto al fondo como á la forma de la afeccion. Esta particularidad del azufre le hace aplicable á las enfermedades crónicas poco conocidas y mal determinadas, porque generalmente reproduce algunos síntomas de la afeccion primitiva latente, cuya aparicion facilita la eleccion de un medicamento mas apropiado.
El mercurio y el opio tienen, como el azufre, el privilegio de escitar la vitalidad; pero este es mas apto que aquellos para despertar la irritabilidad fibrilar en los vasos capilares absorbentes y exhalantes. El opio desenvuelve mas particularmente la actividad del sistema nervioso de la vida de relacion, mientras que el azufre estimula la accion del sistema circulatorio arterial y venoso.
La accion directa del azufre sobre este sistema es escitante; pero en la discrásica, la escitacion se fija en algun órgano cuya testura está alterada, ó por lo menos mas particularmente afectado, y la astenia que se desenvuelve en el organismo, se oscurece de cuando en cuando por la escitacion local que tiende á generalizarse, resultando recrudescencias, movimientos febriles ó fluxionarios, neuralgias de forma intermitente.
El azufre corresponde por su accion electiva é irritativa sobre el sistema capilar arterial y venoso, al herpetismo cutáneo, mucoso, linfático y parenquimatoso, y esta indicacion se comprueba aun mejor: 1.º por su accion alternativa de dentro afuera, ó del esterior al interior, es decir, de la piel á las mucosas y otros órganos y vice-versa; 2.º por su influencia directa en los órganos provistos de vasos capilares sanguíneos, ó lo que es lo mismo, en todos los órganos, esceptuando los tejidos óseo y fibroso, sobre los cuales, en efecto, su accion es nula ó muy poco pronunciada; 3.º por sus manifestaciones cutáneas constituyendo una diátesis aguda y aun crónica, análoga á la herpética por sus vesículas, sus granos, su prurito, sus rubicundeces y sus diversas erupciones acompañadas siempre de síntomas de irritacion sanguínea.