§ I.—Historia.
El ácido sulfúrico es un medicamento que despues de habérsele usado mucho en otro tiempo, como lo prueban los trabajos de Merat y Delens[25], y las observaciones de Dippes, Sydenham, Haller, etc., está hoy relegado á la limonada mineral preconizada contra el cólico de plomo. Además del uso esterior que de él se hacia en el tratamiento de las úlceras atónicas, de los dartros; aparte de su aplicacion en gargarismos é inyecciones en las aftas y úlceras de la boca, ciertas anginas, irritaciones aftosas en la vulva y vagina, se le prescribia bajo la forma de elixir, agua de Rabel, etc., contra un gran número de enfermedades agudas y crónicas, tales como fiebres inflamatorias, intermitentes, exantemáticas, malignas, pútridas en diversos períodos, dándosele, en fin, el sobrenombre de antiséptico. Se le empleaba tambien en las neumonías, la tisis, los sudores colicuativos, hemorragias pasivas, escorbuto, púrpura hemorrágica, hidropesías, delirium tremens de los borrachos, epilepsia, corea, diarrea y otros flujos mucosos, reumatismo, artritis, sífilis, escrófula... Esto era mucho seguramente para el ácido sulfúrico, y la desconfianza de los observadores mas rígidos ó mas ilustrados contribuyeron bastante al abandono de un medicamento que debieron hallar ineficaz muchas veces.
Los contra-estimulistas que quieren que el ácido sulfúrico sea un hipostenizante vascular, olvidan sus síntomas especiales, y admiten que las enfermedades en las que se manifiesta eficaz, son de naturaleza hipostenizante, desde la epilepsia hasta el escorbuto, sin distinguir los períodos de la enfermedad. Es curioso el ver que se obtienen de repente, por las dósis elevadas, cuando hay tolerancia medicinal, efectos realmente sedativos é hipostenizantes, sin que el organismo pase, al menos sensiblemente, por la escitacion primordial que pertenece á la casi universalidad de los medicamentos; además estos efectos se adaptan, si bien por casualidad y por las especialidades de su accion, á un cierto número de enfermedades que son indudablemente de carácter hiposténico, es decir, propias del ácido sulfúrico.
§ II.—Efectos fisiológicos.
En atencion á los datos científicos y á las esperiencias de la escuela hahnemanniana, preciso es reconocer que este medicamento tiene una accion electiva sobre el sistema capilar venoso y sobre los nervios ganglionares por los cuales obra tambien en los de relacion.
El ácido sulfúrico es uno de los medicamentos mas francamente hipostenizantes y que menos provocan la escitacion sanguínea y nerviosa en su primera influencia sobre el organismo. Los pocos síntomas febriles no se refieren mas que á escitaciones eréticas del sistema sanguíneo de aquel estado caquéctico en que la nutricion es nula por la lentitud de la inervacion ganglionar. El calor es mas bien sensacional que real, ó bien es efímero, aunque acre y de carácter nervioso; puesto que está acompañado de palpitaciones, disnea, prurito en la piel y sed; el pulso es pequeño y débil; la impresion del aire esterior ó del frio abate; se presenta el sudor al menor movimiento, y se aumenta por la mañana.
El sistema nervioso no está menos asténico: laxitud con sensacion de debilidad, que hace vacilar en los movimientos, dolores dislacerantes con sensacion de debilidad, calambres en los miembros, salto de tendones, abatimiento melancólico, vértigos acompañados de presion, de pesadez, de debilidad ó de vacilamiento en la cabeza. La odontalgia y los dolores en general se agravan por el frio y se alivian con el calor; el lado izquierdo del cuerpo es el mas particularmente afectado.
De su cuadro sintomático se desprende claramente ser muy característica la debilidad y cierto estado que anuncia la descomposicion de la sangre; se observan además manchas rojas, lívidas, de mas ó menos grandor, sobre la superficie del cuerpo; sabañones, hinchazones edematosas, escoriaciones, úlceras pútridas, hemorragias, hemorróides, irritaciones de los ojos, tumefaccion, ulceracion de las encías que sangran á la menor presion, salivacion, espectoracion sanguinolenta, aftas en la boca, síntomas de irritacion en todas las mucosas; alteracion del gusto, hambre escesiva con gastralgia y pirosis, y aun vómitos despues de haberla satisfecho; sensibilidad en el epigastrio y abdómen, cólicos, deposiciones diarréicas, sanguinolentas, diarrea pútrida, orinas mucosas, sanguinolentas ó que se descomponen á poco tiempo de la miccion; escitacion venérea producida por la irritacion de la mucosa vaginal con reglas escesivas, anticipadas; leucorrea acre, quemante, sanguinolenta; espermatorrea sin sensacion voluptuosa; síntomas de laringitis, espectoracion de sangre, opresion, debilidad de los órganos respiratorios, palpitaciones y dolores lancinantes en el corazon.
§ III.—Efectos terapéuticos.
Por sus relaciones con los sistemas venoso y ganglionar, este medicamento afecta particularmente los órganos de la nutricion y las membranas mucosas, y modifica con especialidad las fuerzas plásticas. Está indicado con preferencia: 1.º en las lesiones de la sensibilidad y de la contractilidad; neuralgias, dolores reumáticos y artríticos, debilidad paralítica, calambres, convulsiones, cuando estos síntomas son el resultado de la caquexia correspondiente á su electividad y á su astenia particular; 2.º en las congestiones venosas y hemorragias, aun las uterinas y hemorroidales dependientes de la insuficiencia de accion arterial y nerviosa, ó debidas al éstasis venoso, que generalmente tiene su pars mandans en los movimientos fluxionarios del útero ó de las hemorróides en lo que concierne á la hemoptisis; 3.º en las flogoses subagudas de los bronquios, del tubo intestinal, de los órganos génito-urinarios, de los ojos, de la nariz y de la piel, pero que tienen un carácter anémico, con prurito, sequedad en su principio, ardor y flujo de mucosidades serosas, ácres, ácidas, mal elaboradas y que tienden á la putridez desde que son segregadas, ó con aftas y úlceras sensibles, sangrantes, aunque pálidas y de mal aspecto; rubicundeces, en fin, como de equímosis ó sabañones, forúnculos aplanados y dolorosos.