Las aftas repetidas ó múltiples de fondo pálido, con bordes irregulares y sensibles situadas sobre mucosas irritadas, corresponden á la thuya. En los chancros serpiginosos que se curan por un lado para estenderse por otro, y en las escoriaciones del prepucio y de la vagina con exudacion serosa ó purulenta, se debe alternar el ácido nítrico con la thuya, si las preparaciones mercuriales no tienen ya indicacion, ó si agravan el padecimiento.
La accion especial de la thuya sobre la piel inclina á emplearle con éxito en la viruela, y algunos prácticos opinan, fundados en los hechos, que es el medicamento importante, si no específico, y aun el preservativo. Se la ha dado, como al mercurio, la propiedad de impedir las cicatrices indelebles de las pústulas de la viruela, administrándola hácia el fin del período de supuracion.
Se presentan ocasiones con frecuencia de emplear la thuya en algunas afecciones cutáneas, las sifílides especialmente, con preferencia en las formas pustulosas, el acné, la mentagra, ciertos sabañones, en manchas de un rojo oscuro, y en la rubicundez de la caparrosa en la nariz, los labios y el menton. Esta rubicundez se diferencia de las otras afecciones análogas, por la sensacion de calor y algunas punzadas, principalmente por la tarde y noche, por la disposicion á la tumefaccion roja y caliente de los dedos de piés y manos, del pabellon de la oreja, de las alas de la nariz, por la facilidad á abultarse, las venas y por la sensibilidad general de la piel.
Esta disposicion de las venas, el sudor en las partes genitales, en las manos y en los piés; la existencia anterior de nudosidades en la cara, las manchas rojizas, los granos verrugosos y las escrescencias son circunstancias que pueden caracterizar las neuralgias propias de la thuya; se observa tambien efervescencia sanguínea, pulsaciones arteriales, chasquido en las articulaciones, preferencia marcada á afectarse, el lado izquierdo, la agravacion por la noche, con el calor y el movimiento, y que los fenómenos de la circulacion se exacerban, por el contrario, con el reposo.
Pretenden algunos que las muchas neuralgias que la thuya puede curar, son de orígen sicósico, así como ciertos dolores reumáticos le tienen gonorréico, sifilítico..., lo cual es aun problemático y que la práctica aclarará algun dia; mas sea de esto lo que quiera, la thuya no es el único medicamento que se dirige á la causa mas bien que al síntoma; pero es una verdad práctica, que cura en efecto ciertas neuralgias, manifestacion de una diátesis sicósica, y que la aparicion de las escrescencias es precedida frecuentemente de neuralgias reumáticas, y que se manifiestan muchas veces despues de la escision de aquellas, ó de la espontánea presentacion de las vegetaciones sicósicas.
La hemicránea, que consiste en un dolor como de clavo histérico, ó que por lo menos ocupa un punto limitado hácia las suturas, con conmociones vivas y como golpes de dolor, que se alivia inclinando la cabeza hacia atrás, está en relacion con los efectos de la thuya.
Merece sin duda que se la use mas en las neuralgias histéricas, á parte de las reputadas esenciales, y en ciertos casos de ninfomanía, á consecuencia del onanismo, con temblor de los miembros, estremecimientos, sudores y calores frecuentes, movimientos congestivos en la cabeza y en el pecho. Hay vértigos y sensacion como de embriaguez, oscurecimiento de la vista, incomodidades en la cabeza por la mañana, lancinaciones en las sienes, malestar y endolorimiento ó dislaceracion en el occipucio, encendimiento de la cara en momentos dados, sobre todo por la mañana al despertar; en el pecho: opresion, agitacion y sensacion de hinchazon, violentas palpitaciones y sensibilidad dolorosa del corazon.
Las neuralgias propias de la thuya son generalmente tirantes y lancinantes, como por sacudidas ó circunscriptas á puntos limitados, rara vez son fijas, ocupan los músculos ó las articulaciones, que dan chasquidos con el movimiento de estension. Atacan mas comunmente á las personas adultas, que sudan estraordinariamente en las junturas, que tienen las venas superficiales muy pronunciadas, la piel laxa y muy porosa, con granos, nudosidades y ciertas escrescencias ó vegetaciones adquiridas ó congénitas.
Si nos fuera dable esponer algunos resultados de nuestra práctica, agregariamos que la thuya es eficaz en ciertas laringitis, incontinencias de orina, catarro crónico de la nariz, tortícolis, cefalalgia sorda, rebelde é insomnio. Pero preferimos terminar este capítulo, haciendo observar que cuando se emplee la thuya en escrescencias y otras afecciones esteriores, debe usarse esterior é interiormente en tintura poco diluida. Unas veces son ineficaces las dósis fuertes para el interior, en otras, sucede lo contrario; es uno de los medicamentos mas difíciles de dosificar; pero, repetimos, que es una de las mas preciosas adquisiciones de la terapéutica, aun cuando limitase su uso á las escrescencias y vegetaciones, mal tratadas hasta hoy por la escision, en atencion á la facilidad de reproducirse y multiplicarse, por la influencia del gérmen ó diátesis, que no puede desconocerse sin inconvenientes.
Dósis.—Las dósis de la thuya para el interior son las mismas que las indicadas en el acónito, carbonato de cal..... Se la emplea generalmente en solucion, en la proporcion de una parte de la tintura para una ó dos de agua pura, tocando con ella las vegetaciones varias veces al dia con un pincel. Se puede aplicar en pomada en algunas úlceras, compuesta con diez partes de enjundia y una de tintura, dándola simultáneamente al interior.