La distincion que acabamos de establecer, segun el parecer de algunos autores y la observacion de los hechos, no escluye, en concepto de otros, la idea de que la sícosis es siempre de orígen sifilítico. Conveniente es, sin embargo, indicar, sin pretender resolver la cuestion, que el caballo y el perro padecen frecuentemente la sícosis; todo el mundo conoce esta afeccion de la boca en el perro, que se estiende en pocos dias á toda la cavidad y la llena de vegetaciones. La thuya es el específico, porque las hace desaparecer rápidamente, sin necesidad del fuego ni de los cáusticos, y sin la escision: estas operaciones, en último resultado, favorecen la reproduccion de las escrescencias sicósicas, y aun hacen que sean mas numerosas. Desarrollándose, pues, la sícosis del caballo y del perro sin sífilis y sin fenómenos mistos, tienden á establecer que esta afeccion es independiente de la sífilis.
Las vegetaciones poliposas son quizás una forma de la sícosis, así como tambien se ha dado el mismo orígen á la zona, la viruela, y á ciertas úlceras que se presentan en el dérmis. Creemos por lo menos que teniendo la thuya una poderosa accion electiva sobre el dérmis, obra muy favorablemente en ciertas lesiones de esta parte.
Otros varios medicamentos tienen una accion análoga á la thuya, en cuanto á las diversas vegetaciones ficiformes, como son: el ácido azótico, el licopodio, el carbonato de cal, el sílice, el bismuto, la sabina; aun indicarémos, respecto á las escrescencias en general y ciertos pólipos, el fósforo, el causticum, la dulcamara, el antimonio, el acetato de cobre, el teucrium marum, la artemisa.
En resúmen, el tratamiento de las vegetaciones y otras escrescencias de este género, así como las terribles úlceras que suceden á ciertos ficus, granos y condilomas, es una de las mas bellas conquistas de la terapéutica moderna; conquista que debemos á Hahnemann, quien, si bien ha sido muy esclusivo al atribuir á la thuya una especificidad que no tiene, puesto que hay necesidad de recurrir en muchos casos al ácido nítrico, al licopodio y otros medicamentos; es una verdad, que la thuya obra con tanta mas eficacia cuanto mas independiente es la vegetacion de cualquier otro vírus, que se desarrolla sobre las mucosas en los puntos próximos á la piel, y que presenta una forma pedunculada, lisa, de color rojizo y de consistencia mas bien blanda que dura. Esto no quiere decir que este medicamento no tenga mayores indicaciones en ciertos granos sicósicos en la piel, con forma pedunculada y tambien verrugosa, pero siempre lisa y con cierta rubicundez.
§ II.—Efectos fisiológicos y terapéuticos.
Está perfectamente demostrado que la thuya posee una accion especial sobre el dérmis, y aun sobre todas las partes de la superficie cutánea, sin que su influencia se límite por eso á este sistema. Ofrece en el conjunto de sus síntomas, ya una escitacion sanguínea muy marcada y fenómenos de irritacion de las membranas mucosas, ya la astenia y la alteracion de la nutricion; presenta, en fin, neuralgias que se refieren, tanto al período hiperesténico, como al hiposténico, y que consisten en dolores variados, ya esenciales, ya sintomáticos de las neuralgias reumáticas, la hemicránea, los tics dolorosos, el clavo histérico.
Las afecciones febriles y flegmásicas propias de la thuya están aun mal definidas, y la clínica posee pocos hechos al efecto, si se esceptúan algunos casos de fiebre intermitente ó remitente, y mas bien fiebres catarrales en las que predominan los calofríos. La thuya, además, es eficaz en el romadizo rebelde, el coriza, ciertas oftalmías, estomatitis, uretritis, cuando las mucosas están tumefactas ó presentan algunos puntos de las mismas como hipertrofiados, desarrollo estraordinario del sistema vascular, sensibilidad aumentada, flujo seroso, mucoso y aun purulento.
Su indicacion se estiende hasta la leucorrea serosa y gonorrea subaguda; al coriza con flujo acuoso, romadizo, estado escrofuloso, á la ozena misma; á la catarata seguida de oftalmía con quémosis, tubérculos mucosos de la conjuntiva, flujo sero-mucoso. El azufre es un buen auxiliar, y debe insistirse en estos dos medicamentos administrados uno despues de otro ó alternándolos.
Es útil tambien la thuya en la gonorrea con escrescencias, en los condilomas exudantes, en los chancros con vegetaciones carnosas; en cuyas tres indicaciones es insuficiente el ácido nítrico, y en las que la thuya puede jugar sola ó alternada con él.
Este medicamento es el remedio por escelencia de los tubérculos mucosos, de las vegetaciones pedunculadas ó de base ancha, lisas con ó sin irritacion de la mucosa colindante, en el ano, ó en otros puntos. El licopodio es su análogo en estos casos. Sabemos que el ácido azótico corresponde mejor á las vegetaciones múltiples, granuladas, exudantes y sangrantes; pero tambien hemos espresado ya que la escision no es una práctica racional.