La combinacion del azufre y de la cal de que se trata, se denomina tambien hígado de azufre calcáreo y calcárea sulfurada. Ha sido menos usada que el sulfuro de potasa con el que presenta grandes analogías, y su primitivo uso es bastante reciente. Primeramente se le empleó al esterior en la sarna, los dartros y tumores escrofulosos. Stoll le recomienda en el bocio. El primer uso al interior es debido á Hahnemann que le propone para combatir la salivacion mercurial[3]. A medida que se le ha conocido mejor, su uso se ha hecho ostensivo á mayor número de casos, y hoy es uno de los medicamentos con que se combate la tisis pulmonal. Siguiendo nuestra marcha, prescindirémos de las citas y nos ocuparémos de los efectos fisiológicos del medicamento, y deducirémos las indicaciones terapéuticas, valiéndonos de los resultados obtenidos en los enfermos.

§ II.—Efectos fisiológicos.

El sulfuro de cal ha sido bien denominado por los alemanes medicamento linfático venoso. Sus efectos sobre el sistema sanguíneo son secundarios, y su espresion es subaguda. Sus efectos crónicos y diatésicos simulan la constitucion escrofulosa. Afecta principalmente la piel y las membranas mucosas, pero de una manera especial que le caracteriza. Obra sobre la vida vegetativa facilitando la asimilacion de materiales mal elaborados, determinando una caquexia mucosa y purulenta, y una descomposicion lenta de la sangre; su astenia es notable por la movilidad nerviosa; porque se eleva hasta la exaltacion, hasta la ilusion de los sentidos, como el del olfato por ejemplo; exalta la irritabilidad nerviosa con espasmos, como si fuesen los últimos esfuerzos de una vida que procura resistir á su dominio. Así pues, estos fenómenos nerviosos son los menos importantes en las indicaciones de este medicamento, es decir, que son muy graves para que puedan ser frecuentemente útiles.

El sulfuro de cal participa química y terapéuticamente del azufre y del carbonato de cal, y sus efectos espresan las afecciones del sistema linfático y nutritivo, y las irritaciones crónicas mas variadas. Lobethal indica al efecto la importancia de los medicamentos compuestos que se han sometido á la esperimentacion. El hepar sulphuris, dice este homeópata, es el mas suave y eficaz sucedáneo del azufre puro, en los casos en que una enfermedad confirmada, especialmente en la esfera de la reproduccion, de las lesiones orgánicas, afecciones cutáneas y linfáticas...., le reclamen como conveniente, á causa de la mezcla del azufre y de la cal. Esta mezcla tiene, como el azufre, una accion antiflogística conveniente en toda irritacion flegmásica crónica; pero es menos erética que este, y por consiguiente posee un uso mas suave y frecuentemente útil, con principalidad en las afecciones por abuso del mercurio.

Los numerosos hechos de curacion han justificado completamente las esperanzas que las esperimentaciones fisiológicas habian hecho concebir de este medicamento; los unos y las otras han revelado en el sulfuro de cal una virtud piogénica. Facilita la formacion del pus y preside de tal manera á este trabajo, que muchas veces hace inútil la abertura del absceso, como el árnica acelera la inflamacion y se opone á la supuracion y á la cicatrizacion de una herida reciente. Terapéuticamente hablando, los hechos prueban todos los dias que es el mejor medicamento que se puede emplear en la supuracion, en los abscesos glandulares y aun en la diátesis piogénica, así como el árnica es el mejor medio de cicatrizacion y de reabsorcion sanguínea.

La diátesis del sulfuro de cal está caracterizada por un aniquilamiento de las fuerzas y por síntomas que la aproximan á la de la quina, pero con la circunstancia en aquel, que las pérdidas de humores son, principalmente en el hepar, flujos muco-purulentos, y que los derrames serosos son reemplazados por lesiones de tejidos con pérdida de sustancia. Hay aun entre el sulfato de quinina y el sulfuro de cal cierta analogía en sus efectos que les hacen aptos para el crup. Las neuralgias del hepar tienen, además, la semejanza con las de la quina, de que afectan á personas aniquiladas, ya cacoquímicas, ya solamente debilitadas por abundantes pérdidas de un pus de buen carácter. Los dolores, en fin, son dislacerantes y se agravan por el tacto como los de la quina.

No nos estendemos mas en estas generalidades, porque nos basta haber establecido la esfera de accion del sulfuro de cal, de la cual resulta que su electividad sobre la piel y las mucosas tiene por orígen la alteracion de la hematosis á causa de la elaboracion de los materiales de la sangre y su trasformacion en pus. Los efectos de este medicamento, desde el primero hasta el último, tienen una marcha crónica que conserva un sello de eretismo procedente de la irritabilidad del sistema vascular sanguíneo, y de las alteraciones profundas de la plasticidad que reaccionan sobre el sistema nervioso de la vida inorgánica. En las aplicaciones terapéuticas seguirémos los grupos característicos de este medicamento, en los cuales verémos en el hepar un nuevo agente, cuyas pretensiones á la curacion de la tisis no se deben desdeñar.

§ III.—Efectos terapéuticos.

A. Fiebres. Flegmasías.—En los fenómenos febriles del sulfuro de cal se observa agravacion por la noche; los dolores hacen que los calofríos sean mas incómodos; el calor produce ansiedad. Aquellos se reproducen al aire libre, el calor es fugaz y parcial, puede ser ardiente y general, pero de corta duracion. El sudor, cuando no es parcial, es nocturno y matinal, ordinariamente viscoso ó ácido y aun fétido en ciertas partes. El amargor de la boca; la facilidad de los calofríos á reproducirse por el aire esterior, la sed, aun con calofrío; el frio interno, la sensacion del mismo que se siente por las tardes; los vómitos de materia verdosa durante la fiebre con calor seco; la grande sensibilidad al frio, el mal humor, la angustia por la tarde, la cefalalgia en el vértice de la cabeza, el dolor de ulceracion encima de los ojos por la tarde ó por la noche, y el de terebracion por encima de la nariz por la mañana, las punzadas en la cabeza, como si fuera á estallar, unidas al vértigo en el momento de bajarse; estos síntomas y otros análogos de los ojos, de los oidos, de la nariz, de la laringe, del pecho..... los dolores articulares, los vagos ó erráticos, la pesadez de los miembros, la facilidad á traspirar con el menor movimiento, indican suficientemente la utilidad del sulfuro de cal en las fiebres catarrales, con menos irritacion de las mucosas de los ojos, de los oidos, de la garganta, que para la eufrasia, y con menos orgasmo y tension que para el arsénico y la nuez vómica.

Las flegmasías en que está indicado el hepar, son especies de fluxiones ó inflamaciones erisipelatosas en la mejilla, en los párpados, en la nariz, en los labios y otras partes; hay rubicundez, vesículas algunas veces, y siempre una tumefaccion que invade el tejido celular libre de la rubicundez; la hinchazon es edematosa en el límite de las partes sanas. Estas flegmasías tienen una marcha lenta é indecisa, y generalmente infebriles. El grafito puede ser su auxiliar, especialmente si el eretismo predomina.