El elemento espasmo domina en la accion del beleño fijándose en el pecho, por lo cual se le atribuye una accion especial sobre los nervios de los órganos de la respiracion. Se observan espasmos de la glotis y de la laringe, tos seca, convulsiva, por accesos ó contínua algunas veces; esta tos produce vómitos; los músculos abdominales están fatigados y doloridos. La secrecion mucosa bronquial es tan abundante, que algunas veces dificulta la fonacion; la tos suele ser seguida de convulsiones y espectoracion sanguinolenta. Se observa, en fin, opresion, estertor mucoso, espasmos en el pecho, respiracion corta subiendo una elevacion, y alivio de la misma, inclinándose hácia adelante.

§ III.—Efectos terapéuticos.

A fin de evitar repeticiones, insistirémos poco sobre los efectos terapéuticos del beleño en la designacion de las afecciones que están relacionadas con su accion, porque además de obrar así con ciertos medicamentos, completarémos el cuadro terapéutico de este con la esposicion de los fenómenos fisiológicos, segun lo venimos verificando.

El beleño es muy útil en las simples escitaciones nerviosas con insomnio, y en los espasmos; difiere de la belladona tan solo por un fondo de astenia ó de pasibilidad incipiente al menos; porque si bien en los espasmos se pone tumefacta la cara, esta tumefaccion es mas bien lívida ó azulada; y cuando no hay espasmos, domina la anemia mas que la plétora; pero en uno y otro caso, la hinchazon y la coloracion son debidas á la estancacion de la sangre, á la inercia de los capilares, y lo mismo sucede con los fenómenos que se observan en otras partes, en los piés por ejemplo. El hipo espasmódico pertenece al beleño. El histerismo es igualmente de su recurso, al menos en su estado mas nervioso, especialmente cuando acompaña al cuadro un vértigo crónico.

La eclampsia de los niños y de las mujeres embarazadas, la epilepsia misma con gritos, corresponden muchas veces al beleño, así como las convulsiones coreiformes que se presentan por accesos, con agitacion, actividad, disposicion á reirse y locuacidad en el intérvalo. Los espasmos en que el beleño ejerce una accion mas aguda y mas activa, son en los de la faringe y que se oponen á la deglucion; en este caso, es superior al estramonio, pero no á la belladona, lo cual es aplicable á la hidrofobia. El beleño tiene además el síntoma notable de la agravacion y reproduccion de los espasmos de la faringe despues de haber bebido ó con solo ensayarse á beber.

No se debe despreciar el uso de este medicamento en el delirio nervioso sin congestion, y debido probablemente á un éstasis venoso lentamente producido. En las fiebres nerviosas graves está tambien indicado el beleño por el delirio continuo con terrores; por las ligeras convulsiones, por la supresion de la orina, ó por miccion y deposiciones involuntarias, por la sordera, por la inercia de la fibra, por la abolicion de los sentidos.

La envidia que se nota entre los síntomas del beleño parece ser el característico de los fenómenos morales y espresar un temperamento venoso y nervioso, análogo á las modificaciones que este medicamento tiende á inducir en el organismo. El beleño tiene alguna importancia en el tratamiento de ciertas enajenaciones mentales que presentan mas pasibilidad y menos eretismo que en los efectos de la belladona, si bien los fenómenos morales y nerviosos son casi análogos en la forma. Hablamos de las manías furiosas, de las melancólicas, de la lipemanía con mutismo y aprensiones continuas, cuando hay estreñimiento, agitacion por momentos y fotofobia.

La encefalitis de los niños, en el período de exudacion, reclama el beleño desde el momento en que cesa la agudeza y la belladona ya no está indicada; cuando los ojos están prominentes y convulsos y que no hay la irritacion que desde el primer período es propia del zinc, del acónito y aun de la belladona, ni el delirio furioso del estramonio, ni la constante resolucion de las fuerzas musculares que se notan en la digital. El mercurio es un poderoso auxiliar del beleño en estos casos, y mejor aun, en la parálisis consecutiva de las meninges.

El beleño es eficaz en el último período de las fiebres puerperales con supresion de los loquios, delirio nervioso, palidez general, ligeras convulsiones, sed viva. En general, la supresion de los loquios, así como su esceso, exigen este medicamento, del mismo modo que la supresion de las reglas y la metrorragia de sangre clara. En la supresion de los loquios hay un subdelirio acompañado de visiones espantosas, palidez é inercia de la fibra que le diferencia de la belladona. Cuando hay esceso de flujo, tambien se observa la inercia de la fibra, espasmos generales, debilitacion gradual de los sentidos, aumento del flujo á cada sacudida convulsiva, tanto loquial como menstrual. Estos diversos síntomas diferencian su accion de la ipecacuana y del centeno cornezuelo.

La tos convulsiva, seca, ya puramente nerviosa, ya consecutiva de una neumonía, sobre todo si se presenta ó aumenta por la noche, es mas propia del beleño, que de la manzanilla. En estos casos y en la coqueluche, es necesario repetir frecuentemente las dósis.