Este medicamento es, pues, mas propio de los temperamentos nerviosos y constituciones delicadas y sensibles, que de los temperamentos sanguíneos ó linfáticos; lo es igualmente de la versatilidad nerviosa en las enfermedades convulsivas de los niños, sobre todo si la nutricion está deteriorada; ocupa, pues, la ignacia un lugar entre la manzanilla y la ipecacuana. Su accion es mas benéfica en los niños afectados con la denticion, y en las personas histéricas ó muy sensibles é impresionables hasta el esceso.

§ III.—Efectos terapéuticos.

Las afecciones propias de la ignacia son, en general, catarrales ó intermitentes: los calofríos y el calor están desigualmente repartidos; la sed se presenta mas en el frio que durante el calor; se observan síntomas gástricos y aun el vómito mucoso, estreñimiento, frio interior con calor en la piel, ansiedad con agitacion que obliga á cambiar de posicion á cada instante, vértigos repentinos, dolores contusivos en las vísceras, debilidad y abatimiento. En las fiebres intermitentes, el calor es algunas veces grande, pero con el carácter nervioso que le convierte en seco y que hace variar la rubicundez de las mejillas; los síntomas gástricos, así como la sensacion de vacuidad en el estómago que los acompaña, son mas pronunciados durante los accesos. En las fiebres catarrales, los dolores contusivos son prontamente reemplazados por otros lancinantes, erráticos y rápidos, la tos es seca, aun cuando haya coriza fluente, y es producida por una irritacion interior, por una sensacion de cosquilleo en la traquearteria. En las personas nerviosas se observan siempre movimientos espasmódicos y aun convulsiones en los niños.

Se administra la ignacia despues de la eufrasia cuando la tos se presenta por accesos y que se hace continua durante el dia; que el coriza persiste húmedo, y especialmente si hay síntomas de angina. Se dará despues de la manzanilla en las afecciones febriles de la infancia, cuando se han declarado los espasmos, y que los síntomas de reaccion han perdido su agudeza ó que ha cedido la escitacion sanguínea. La ignacia está tambien indicada para disipar los espasmos inquietos que persisten al principio de una fiebre mucosa, despues del acónito y manzanilla.

La ignacia es preferible al beleño y á la cicuta, cuando la tos catarral es menor por la noche que por el dia: la primera tiene mas relacion con la mucosa de los bronquios en las irritaciones con estertor mucoso y ronquera. El sulfuro de cal y la eufrasia estienden su accion á la conjuntiva en el período irritativo, que pasa pronto, y uno de sus caractéres es siempre la ronquera.

La ignacia está indicada en los cólicos biliosos con deposiciones disentéricas ó estreñimiento, si hay grande irritabilidad nerviosa. Su accion en general es útil en las neuropatías gástricas y uterinas que despiertan las simpatías del sistema nervioso de relacion y aun del circulatorio, con movimientos febriles en los que domina la nerviosidad. El estreñimiento crónico que se puede llamar nervioso ó erético, en personas dispuestas á irritaciones erráticas y eminentemente sensibles, cede á ignacia, frecuentemente repetida.

La irregularidad de las reglas, pero con esceso del flujo menstrual, en mujeres histéricas ó muy nerviosas, exige el uso de ignacia: en estos casos, se observan alteraciones variadas de la sensibilidad, tales como clavo histérico, hemicránea, odontalgia, diversas neuralgias, espasmos, casi siempre la bola histérica, ansiedad, palpitaciones, bocanadas de calor en las partes superiores, calores incómodos parciales y sin fijeza.

La ignacia posee una accion notable sobre las mucosas en su punto de union con la piel, por lo cual es muy recomendable: 1.º en las grietas de los labios, con irritacion, sequedad, dolor y rubicundez pronunciada de estas partes; el zinc corresponde mas á las grietas con palidez; la pulsatila, si hay color azulado; la sal marina y el fósforo, si las grietas tienen costras; el mercurio, en las excoriaciones exudantes y ulcerosas; el mezereum, mas análogo á ignacia en este caso especial, difiere como los anteriores por los caractéres generales de su accion sobre el organismo.

2.º En las fisuras del ano, con prurito, punzadas, dolores constrictivos: estas son lineales, poco profundas y unidas, generalmente con exudacion. El ácido azótico está indicado en fisuras mas irregulares ó mas profundas, exudantes, que dan sangre con facilidad, y que se refieren á algunos síntomas remotos de la sífilis. El plomo, en su accion sobre el ano, es mas análogo á ignacia, pero difiere por todos los demás síntomas.

3.º En el prolapsus del recto con ó sin fisuras: en el primer caso, la fisura es la causa de la procidencia del recto por los esfuerzos de espulsion y por las contracciones que escita; curada la fisura, cesa el descenso del recto y los dolores y contracciones; en el segundo caso, la ignacia es uno de los mejores medios curativos, especialmente en los niños.