4.º En el prurito del ano, y lo mismo en el producido por los ascárides; pero en este caso, es preferible la valeriana en los niños, aun cuando haya convulsiones. El marum y el azufre pueden ser auxiliares hasta necesarios de la ignacia. La espigelia está tambien indicada en estas especies de prurito, cuando se presentan despues de un estado febril ó que sobrevienen durante el curso de una fiebre verminosa, y que se han suscitado simpáticamente ansiedades, palpitaciones, padecimientos nerviosos generales.

5.º En ciertas conjuntivitis de los niños y de los adultos, cuando la conjuntiva se tumeface formando un rodete é invirtiéndose hácia afuera. Solo en esta circunstancia y antes de la hipertrofia del borde palpebral es cuando conviene la ignacia; es el medicamento mas útil en la oftalmía de los recien nacidos, cuando se desarrolla el rodete conjuntival.

La ignacia juega poco en las afecciones cutáneas, pero es útil como accesoria, en el intertrigo, en el eritema de los miembros en personas nerviosas ó delicadas, y particularmente en una especie de prurito ardiente que ocupa casi toda la piel y que desaparece despues de rascarse. Las afecciones en que es mas ventajoso y mas frecuentemente útil este medicamento, por su accion electiva en los nervios espinales, son las neuroses, neuralgias y espasmos, cuyos caractéres vamos á indicar.

La ignacia y la ipecacuana son muy análogas en los espasmos con rigidez del cuerpo, estiramiento, sacudidas espasmódicas en los miembros, y movimientos en los músculos de la cara; pero es mas particular en la ignacia, las congestiones fugaces en la cabeza, la alternativa de palidez y rubicundez de una de las mejillas, y la irregularidad en la distribucion del calor.

La accion de este medicamento en la médula espinal secundada por la que tambien posee sobre el sistema nervioso ganglionar, le hace eficaz en los espasmos producidos por la indignacion, con concentraciones rápidas en este sistema, y por el pesar que las da desde el principio un carácter crónico. La corea ó baile de San Vito, las convulsiones y los accesos epileptiformes aislados, especialmente si dependen del trabajo de la digestion, y que el decúbito dorsal alivia las primeras, se tratan con ignacia en las personas nerviosas ó cuya nutricion está deteriorada. En estos casos, cada emocion de pesar ó de contrariedad renueva los espasmos ó los accesos convulsivos. Cuando sea preferible la belladona por los síntomas congestivos del cerebro, la ignacia puede sucederla con ventaja en circunstancias análogas, como, por ejemplo, en la eclampsia repetida con convulsion de los músculos de la cara y espasmos del exófago. La ipecacuana juega en la misma afeccion con diarrea; el estramonio, cuando los fenómenos cerebrales son mas nerviosos que sanguíneos; el centeno cornezuelo, si hay temblor ó contraccion de varios músculos, salto de tendones y respiracion entrecortada.

La hemicránea que corresponde á ignacia depende de una irritacion espinal, escepto la de las personas estremadamente irritables, y le acompañan siempre los espasmos. Los dolores de cabeza y de los dientes, las neuralgias de los miembros y del tronco, sean ó no reumáticas, exigen ignacia cuando son bruscas y como ráfagas de dolores. Se distinguen poco de las de espigelia y del fósforo, sin la tension y el estreñimiento ordinario, sin la agravacion de los dolores por el calor, sin el alivio por el cambio de posicion, sin cierta periodicidad en su aparicion, sin la influencia de algunas causas, tales como el miedo, el ruido, los alcohólicos, el café. El tratamiento del reumatismo articular reclama comunmente la ignacia en el período subagudo ó apirético.

Este medicamento es quizá eficaz en algunas enajenaciones mentales, caracterizadas por el disgusto para todo, por la indiferencia, el susto, la debilidad general, y que dependan de pesares, de mortificaciones y de sobresaltos crónicos ó repetidos. Es importante indicar que los síntomas morales que reclaman ignacia son el despecho y la indignacion, así como la contraindican la alegría y el placer.

No insistimos mas sobre su uso terapéutico, aun cuando muchos síntomas la hacen recomendable en otras afecciones, porque la observacion clínica es incompleta, y porque no se ha usado todavía lo bastante.

Dósis.—El práctico poco familiarizado con este medicamento podrá emplearle á la dósis de una á cuatro gotas de la tintura, ó primera dilucion, en agua. Pero su uso frecuente y la necesidad de elegirle por la analogía de sus síntomas inclinan á preferir una gota ó algunos glóbulos de la tercera, sesta ó duodécima atenuacion en cinco ó seis cucharadas de agua pura, dadas á cortos intérvalos, cada cuatro ó cinco minutos, en los casos de afecciones espasmódicas ó neurálgicas.

IODIUM (Yodo).