La accion electiva del yodo en la laringe le hace á propósito para las afecciones de este órgano, tanto como el bromo y la esponja quemada que contienen compuestos del uno y del otro; así pues se le usa en el crup, despues de acónito, en dósis muy pequeñas. El doctor Koch le emplea desde 1840, en lugar de la esponja, cuyos síntomas fisiológicos tienen grande analogía con los del yodo. Nosotros mismos hemos recurrido á la tintura de yodo en un caso de crup muy urgente, y obtuvimos un feliz resultado.
El yodo es, con el sulfuro de cal y el fósforo, uno de los mejores medios para curar la ronquera rebelde que subsiste á veces mucho tiempo despues del crup, en los niños débiles ó de bello aspecto, pero muy linfáticos ó hereditariamente escrofulosos. El yodo es tambien un escelente recurso para combatir la disposicion á contraer corizas y bronquitis, en ciertas personas flemáticas. El azufre es un poderoso auxiliar, así como la cantárida, pero esta exige una debilidad tal de los órganos torácicos, que el mas simple ejercicio, aun el uso mas moderado de la palabra, provoca una sensacion de fatiga y aniquilamiento.
El yodo, en fin, está muy indicado en los niños cuya tos es húmeda y que tienen habitualmente el pecho lleno; es decir, con ruido ó estertor mucoso.
Nos falta indicar un estado caquéctico propio del yodo, y que le modifica muy ventajosamente, manifestándose con principalidad en personas generalmente jóvenes, poco apáticas ó muy irritables, pero no por temperamento; en las que se observa fiebre, palpitaciones, tos seca, insomnio, espasmos, dolores, vómitos, grande irritacion gastro-intestinal, y sobre todo un marasmo rápido. En este estado, los enfermos padecen tambien alguna afeccion local, tal como infartos ó induraciones glandulares, adenitis mesentérica, raquitismo, dartros indolentes, otitis ú oftalmías crónicas y escrofulosas, úlceras húmedas y edematosas en sus bordes, dispepsia con orinas abundantes, leucorreas con amenorrea ó galactorrea, laringitis ó bronquitis crónicas, bocio, tumor blanco.
Con síntomas diatésicos de este género y mas ó menos pronunciados, se desarrollan las afecciones nerviosas que el yodo combate victoriosamente. De este número es el corea, cuyo punto de partida reconocido es el sistema nervioso ganglionar, y que resulta de una afeccion visceral persistente, y especialmente de la induracion de una víscera abdominal, ó de una mesenteritis escrofulosa. De este número son tambien los dolores reumáticos causados ó sostenidos por restos sifilíticos, por una gonorrea mal tratada ó por el abuso del mercurio ó del azufre.
Dósis.—Este medicamento es uno de los que mas conviene usar á dósis alterantes y por mucho tiempo. De la primera y segunda atenuacion no pueden esperarse generalmente mas que efectos nerviosos fugaces ó pasajeros, impotentes para obtener la modificacion que se desea de los líquidos y sólidos; pues si bien sus efectos dinámicos pueden quizá ser suficientes para obtenerla en personas de una reaccion legítima poderosa, es un caso escepcional en las circunstancias en que el yodo está indicado, circunstancias que ofrecen precisamente la condicion opuesta; es decir, una inercia vital que exige algunas veces dósis mayores, como la de medio gramo de yoduro de potasio en solucion para veinticuatro horas. Pero el práctico debe usar dósis mas débiles en una multitud de casos.
Las combinaciones del yodo con el azufre, el hierro...., exigen igualmente dósis mas crecidas que en la mayor parte de los medicamentos. El compuesto de yodo y almidon, que parece mas suave y menos activo que las demás combinaciones, no le conocemos nosotros lo bastante. En el aceite de hígado de bacalao, tan universal y ventajosamente empleado, tenemos uno de los mejores sucedáneos del yodo en ciertos casos de diátesis escrofulosa en los jóvenes. No pretendemos ciertamente afirmar la existencia del yodo en este aceite; solo aludimos á la analogía de sus efectos fisiológicos, y, por consiguiente, de sus indicaciones. La esponja quemada que contiene yodo y bromo, se emplea en casos de la misma naturaleza.
A pesar de que no nos hemos propuesto tratar en esta obra de la accion mecánica del yodo y su aplicacion esterna en inyecciones, manifestarémos, sin embargo, que esta accion irritante no impide el desenvolvimiento de su accion dinámica por la absorcion de una cantidad dada del medicamento. El uso del yodo en inyecciones en los quistes, en las cavidades esplánicas...., prueba su electividad en las membranas serosas y su eficacia en ciertas hidropesías, cuya curacion no puede atribuirse esclusivamente á la irritacion de las superficies enfermas, ocasionada por el yodo, sino tambien por el concurso de los efectos dinámicos de este medicamento. Es esto tan cierto, que se obtienen igualmente curaciones de este género por dósis de yodo muy atenuadas y debilitadas; y que las inyecciones practicadas en una cavidad serosa, en el punto de la serosidad derramada, con dósis pequeñas que solo contengan una cantidad muy débil de yodo, que no produce irritacion alguna, determinan, no obstante, una diuresis abundante. Conocidos son, en fin, los buenos efectos de la pomada yodurada en el tratamiento de ciertas induraciones é infartos glandulares y linfáticos.
IPECACUANHA (Ipecacuana).
§ I.—Historia.