Las menores dósis de calomelanos esponen á la salivacion y á la estomatitis mercurial; por cuya razon debe ser parco el médico en su uso, aun en dósis estremadamente atenuadas; conviene reservarle para las afecciones que cura mejor que cualquiera otra sal mercurial, cuando en estas afecciones hay, por ejemplo, úlceras en la garganta, en la boca, dolores osteócopos, etc.....

En atencion á lo espuesto, el mercurio vivo es rara vez el mejor medio en los accidentes secundarios, y mucho menos en los terciarios de la sífilis, siendo por lo tanto preferibles siempre las preparaciones mercuriales, á menos que en el principio de una infeccion reciente, se haya usado convenientemente el mercurio. Preciso es confesar que los tratamientos clandestinos, los remedios secretos ó mal aplicados, y la negligencia de ciertos enfermos ponen con frecuencia al médico en el mayor embarazo para apreciar los medios que se han usado y aun la naturaleza misma del mal que puede ser mercurial y juzgársele sifilítico, y vice-versa. Esto es precisamente lo que constituye una de las dificultades que se presentan para curar accidentes mas ó menos remotos, tales como manchas, pústulas; pústulas tuberculosas, aftas induradas, escoriaciones de las mucosas, placas mucosas, tubérculos, cáries, periostitis, exóstoses, dolores osteócopos, tumores gomosos, ozena sifilítica, y otros accidentes mas remotos aun, cuya curacion por los medios antisifilíticos espresa ó descubre el orígen, como son: ciertas gastritis, cefáleas y cefalalgias, dolores reumáticos.....

Mas sean las que quieran las dificultades de estos tratamientos, se puede recurrir á medicamentos que, como el sulfuro de cal, el ácido azótico, la tuya y el mezereum, juegan en las transformaciones de la sífilis en todo el organismo. Bien pronto volverémos á decir algo de esto al hablar de las diátesis; pero antes de abordar el exámen de las afecciones sifilíticas de la piel, indicarémos que el azoato de mercurio está mejor indicado en las vegetaciones sifilíticas blandas, sangrantes, poco dolorosas y planas, situadas en la faringe, en el ano y en la lengua.

En este síntoma, como en cualquiera otro de la sífilis, es muy importante hacer observar que el médico instruido evita con cuidado toda cauterizacion y toda escision, hasta la aplicacion de pomadas y lociones medicamentosas irritantes. La razon de esto es que los síntomas, chancros y vegetaciones, espresion del vírus interno, cuya manifestacion esterior indica la fuerza ó languidez, la regularidad ó la aberracion, importa dejarles subsistentes á fin de reconocer el efecto del tratamiento en las modificaciones que sufran. Esta práctica es por lo tanto la mas racional y la mas sencilla, y que desgraciadamente abandonan algunos enfermos, la que, merced á su impaciencia, estiman mas cortar una escrescencia que reaparecerá tantas veces como se arranque, que aguardar algunos dias para verlas arrugarse, desecarse y desaparecer sin dolor y sin dejar rastro alguno, por la eficaz influencia del mercurio, del ácido azótico y de la tuya administrados al interior.

D. Afecciones cutáneas.—Es precisa que las afecciones cutáneas conocidas con el nombre de sifílides y claramente descritas en los libros, sean fáciles de diagnosticar y que presenten caractéres inequívocos. El mercurio por otra parte no solo es eficaz en enfermedades cutáneas procedentes de una manifestacion secundaria de la sífilis, sino que tambien lo es en varias afecciones herpéticas y escrofulosas.

Las sifílides pueden revestir todas las formas de las enfermedades cutáneas. Se manifiestan algunas veces simultáneamente con los síntomas primitivos, si bien las mas se verifican despues y aun con meses y años de intérvalo. Hay circunstancias en que estas erupciones están acompañadas de movimientos febriles y dolores nocturnos en los huesos y las articulaciones; casi siempre alternan con cualquier otro síntoma sifilítico. Las partes genitales, la márgen del ano, la cara, la frente, el dorso, y el abdómen, son los puntos de preferencia. Sea cual quiera la forma, siempre tienen un color particular de rojo violeta ó de amarillo sucio; se la designa con el nombre de hepática y cobriza, y presentan en general una tendencia notable á la ulceracion que reviste el carácter sifilítico.

Las pústulas sifilíticas, y en particular la corona veneris, exigen con preferencia la tuya y el ácido azótico, despues del mercurio vivo ó el cinabrio. Las escamas y todas las esfoliaciones, aun de la palma de las manos, con el aspecto cobrizo característico, reclaman el sublimado corrosivo, el cinabrio, y cuando mas, la clematis, el licopodio, el mezereum. En los tubérculos, son eficaces el biyoduro de mercurio y el carbonato de cal. Las ulceraciones ceden con el etiope mineral, el azoato de mercurio, el sílice, la estafisagria y la tuya, cuando se cubren de costras y se sitúan en los órganos genitales.

En todas las formas de las sifílides están mas indicadas las sales mercuriales que el mercurio vivo. El cinabrio en general, corresponde mas exactamente á las erupciones vesiculosas, á las vesículas aisladas ó por placas sobre fondo rojizo, en las tumefacciones rubicundas, erisipelatosas de las mejillas y de los párpados, en las manchas mucosas, en las fluxiones de la mucosa nasal con esceso de secrecion, que la fluxion se estiende al labio con vesículas, y que el prurito es violento. El calomelano es mas propio para los abscesos en el ano; el biyoduro de mercurio, en las induraciones ó concreciones, y los tubérculos; el sublimado corrosivo en los casos rebeldes, el estado caquéctico, las ulceraciones corrosivas, las rubicundeces vagas y estensas, el azoato de mercurio en el intertrigo, las escoriaciones, el mercurio vivo ó soluble en la zona no sifilítica antes del arsénico mismo y otros medicamentos propios de esta erupcion, tales como el grafito, el causticum y el zumaque; alternado con el azufre, es un poderoso medio de resolucion en la induracion de la piel y del tejido celular.

Aun en las afecciones no reputadas como sifilíticas, el mercurio y sus preparaciones tienen una eficacia superior á la sepia y al carbon vegetal, en la psoriasis; al petróleo, grafito, sal marina, carbonato de cal y zumaque, en el eczema; los mercuriales son útiles en el tratamiento del ectima y en las grietas, aunque en menor grado que el zinc, la tuya y la pulsatila, pero teniendo presente que el licopodio, el grafito, el zinc y otros varios medicamentos están indicados en estas especies de lesiones cutáneas. El mercurio es con frecuencia preferible á arsénico y belladona en el lupus, y entra como elemento esencial en el tratamiento de la elefantiasis y de la flegmasía alba dolens. Ciertas tiñas reclaman su uso sobre todo despues del azufre y del carbonato de cal; lo mismo puede decirse de casi todas las afecciones herpéticas en personas escrofulosas ó linfáticas y de una constitucion floja.

E. Afecciones serosas, caquécticas, anémicas y escrofulosas.—Se tratan victoriosamente por el mercurio muchas enfermedades, ya sean la espresion de las caquexias escrofulosa, sifilítica y mercurial, ya que contribuyan á desarrollar el estado de las mismas. Independientemente de las afecciones indicadas ya, podemos citar: 1.º las colecciones serosas, desde el edema é hinchazon de los tegumentos con aspecto flojo y color pálido y sucio de la piel hasta la ascitis. En todos estos casos, el mercurio puede jugar en union con la belladona, el arsénico y el azufre; en el hidrocele escrofuloso, el sílice es muy análogo á mercurio. Las hinchazones artríticas, edematosas y pálidas, con dolores internos y gastrose, exigen mercurio y muchas veces la quina.