§ III.—Efectos terapéuticos.
A. Afecciones febriles y nerviosas.—En las indicaciones del ácido azótico, es necesario atender á la manera de espresarse la astenia. Es mas bien una depresion vital que escluye toda agudeza febril y flegmásica, no solo en cuanto al elemento inflamatorio, sino en cuanto á una escitacion esencial cualquiera del sistema sanguíneo.
Son muy propias del ácido azótico las fiebres sintomáticas de una lesion orgánica, las úlceras, la cáries, el flujo mucoso ó mas bien seroso-purulento de la nariz, de los bronquios, del intestino, de la vagina; las fiebres revelan sus formas lentas y hécticas, y constituyen las tisis: hay siempre flujos colicuativos, de sudores al menos nocturnos y fétidos, ó de orinas fétidas tambien, turbias, moco-purulentas, ó albuminosas. El frio de la piel, y aun la sensacion de frio habitual, las exacerbaciones remitentes despues de medio dia, y un calor acre por la noche, caracterizan esas fiebres hécticas independientemente de los síntomas generales diatésicos y de los locales que pertenecen á la lesion, á la afeccion local.
La astenia que combate el ácido azótico no afecta la fibra de los músculos y de las membranas musculares, sino secundariamente, despues de algun tiempo, y á consecuencia del empobrecimiento de la sangre: esta astenia de la fibra no es característica; la que lo es, afecta el sistema capilar, las estremidades venosas, los poros cutáneos y mucosos, y la estremidad de los vasos exhalantes y secretorios. Esta atonía se manifiesta por estancaciones sanguíneas, por hemorragias pasivas, por flujos mucosos, salivares, purulentos....., que por su falta de elaboracion adquieren rápidamente cualidades mas bien pútridas y fétidas, que ácres y corrosivas. Además de esta atonía que llega hasta los vasos exhalantes, se escapan materiales abundantes que la economía no repara con facilidad. De aquí resulta un grande enflaquecimiento y cierto eretismo de los sistemas circulatorio y nervioso que caracteriza el último período de la caquexia, y que, en fin, está indicado.
1.º En las afecciones asmáticas, en personas delicadas, aniquiladas sobre todo por el libertinaje, y si al mismo tiempo hay coriza fluente, diarrea, esputos abundantes fuera de los accesos; 2.º en la histeria de las personas nerviosas ó linfáticas que han abusado de los placeres y en las que las reglas son habitualmente escesivas, ó están suprimidas por la plenitud venosa abdominal que constituye al útero en un estado de espasmo: en este caso, los dolores se propagan del sacro al dorso, á las costillas y son seguidos de eructos, flatulencia, desfallecimiento, á cuya sensacion acompañan los temblores, los espasmos torácicos y la bola histérica; 3.º en las neuralgias y dolores osteócopos dependientes tambien del estado general y que consisten en odontalgias nocturnas, en hemicráneas, en la ciática y otros dolores de carácter reumático que pueden referirse á algun accidente sifilítico, á la supresion de una gonorrea, al abuso del mercurio, á una caquexia escrofulosa; 4.º la sobrescitacion nerviosa debida á la intoxicacion mercurial es aun del dominio de este medicamento.
B. Afecciones ulcerosas, vegetativas, sifilíticas y mercuriales.—El mercurio no cura siempre todos los chancros y todas las formas de la sífilis; algunas veces las sostiene y las provoca. En este caso es preciso recurrir á otros medicamentos entre los que el ácido azótico es uno de los mas importantes.
Este medicamento suple muy bien la insuficiencia del mercurio en el muguet y las aftas de los niños ó de las personas mayores. Merece por lo mismo ser empleado con preferencia á los otros ácidos minerales y al borax. Cura perfectamente los chancros y las pequeñas ulceraciones cutáneas y mucosas de cuyo fondo se elevan vegetaciones, carnosidades que sangran fácilmente. La tuya es preferible cuando ni hay fetidez del pus, ni hemorragia de la superficio ulcerada.
Si se divide la sífilis en dos períodos, el ulceroso y el productivo ó luxuriante, el mercurio responde al primero, el ácido azótico al segundo; sin embargo, las vegetaciones absolutamente sifilíticas, y á las que se da el nombre de coliflores, deben ser tratadas con el mercurio, siempre que no se haya usado un mes antes.
Algunos prácticos alternan el ácido nítrico con la tuya en las vegetaciones carnosas de los chancros, en los grandes labios, en la cara interna del prepucio y del ano; tales son los granos sicósicos lisos, inflamados ó no, los condilomas, los higos pediculados ó puntiagudos, los tubérculos mucosos aplanados. Las indicaciones del ácido azótico se estienden hasta las escrescencias verrugosas que son algunas veces propias del sílice y la estafisagria, y hasta las verrugas simples y blandas, mas que ninguna otra produccion sicósica, manifiestan en el ácido azótico una accion electiva sobre el dérmis.
Todos los accidentes sifilíticos rebeldes al mercurio, ó sostenidos por este medicamento, reclaman primero el uso del ácido azótico, ó quizá del yoduro potásico; tales son: las inflamaciones de los huesos, las periostitis, las cáries, sobre todo las de los huesos de la cara. En estos casos, el oro es el mas poderoso competidor, así como en los dolores osteócopos rebeldes. El sulfuro de cal disputa la eficacia al ácido azótico, cuando hay abundante supuracion, y el azufre en la calvicie mercurial; pero es probable que ni el yodo ni el sulfuro de cal sean mas eficaces para la curacion de la salivacion mercurial.