No se puede negar que el eretismo, cierta tension ó rigidez de la fibra, presiden siempre la evolucion de la accion de la nuez vómica en todos los aparatos orgánicos. Este eretismo constituye por lo tanto una disposicion característica de todos los estados morbosos que son propios de este medicamento, y distingue todos los síntomas nerviosos sanguíneos y gástricos.
El moral está en armonía con esta disposicion de los órganos, presentando en la nuez vómica los fenómenos siguientes: humor irascible, carácter colérico, irritable, imperioso, hasta el punto que una de sus principales contraindicaciones es el carácter dulce y tímido del enfermo. Los fenómenos de sobreescitacion moral y de los sentidos pertenecen á su accion directa sobre el cerebro y los nervios de relacion; los síntomas de depresion moral y de apatía son el resultado de una disposicion hipocondríaca y efecto de la influencia gástrica sobre el cerebro; pero no se puede decir, como lo dice un autor moderno, que la accion de la nuez vómica sobre el alma es absolutamente deprimente, que la priva de la aptitud reflexiva, que debilita la voluntad á pesar de su esfuerzo y de la terquedad para con los demás; porque las observaciones clínicas demuestran que esta tenacidad é irascibilidad son características en los casos propios de la nuez vómica, y porque las esperiencias lo confirman en su accion sobre el hombre sano.
Está suficientemente probado por la observacion y la esperiencia, que la nuez vómica corresponde principalmente á las personas morenas de organizacion seca, á los adultos, á los temperamentos bilioso y nervioso ó bilioso sanguíneo, á los hombres entregados á los escesos de la buena mesa, del café, de las bebidas alcohólicas, así como tambien á las personas de bufete y que tienen una vida sedentaria que exalta el espíritu y activa la influencia del sistema gástrico ó venoso abdominal, aun en las constituciones linfáticas. Las numerosas esperimentaciones de muchos medicamentos en el hombre sano hacen resaltar bajo este punto de vista un hecho que es muy importante en la práctica: queremos indicar las modificaciones morales análogas á las físicas, y que tantas veces bastan para diferenciarlas, y para caracterizar la accion de varias sustancias. Recordarémos en pocas palabras, que la nuez vómica difiere, en cuanto al moral, del acónito por su ansiedad y la fijeza de sus ideas, de la manzanilla por su carácter apesadumbrado y terco, de la pulsatila por su tristeza y dulzura; si bien son análogos de la nuez vómica bajo otros puntos de vista; de la coca de Levante por el humor desapacible y la concentracion en sí mismo; de la ignacia por su despecho é indignacion, y tambien por su vivacidad y su dulzura, en las afecciones gástricas.
Las enfermedades de las personas que dejamos indicadas, son aun mas propias de la nuez vómica, si residen en países cálidos, en sitios elevados y secos, en la estacion del estío. Se advierte que el arsénico se halla en condiciones de eficacia casi siempre opuestas á las de la nuez vómica; se ha podido apreciar que se adapta mejor á un estado moral contrario, que obra mas eficazmente en personas distintamente dispuestas. La nuez vómica tiene una accion esténica, mientras que la del arsénico es deprimente. Aquella exalta la vitalidad al desordenarla, el arsénico la abate al perturbarla, y mientras que este tiende á la estincion de la vida por un ataque directo, la nuez vómica aniquila, sofocándola por la escitacion. Así pues, los síntomas siguientes de la nuez vómica son completamente opuestos á los del arsénico en las mismas categorías, agravacion de los padecimientos por la mañana despues de dormir y por las bebidas alcohólicas, por las vigilias, por la vida sedentaria, por el calor, el movimiento y los alimentos; alivio de los padecimientos estando acostado; elevacion y mejoría del pulso, aumento del calor, gusto amargo y repugnante de los alimentos, manifestacion de los fenómenos nerviosos á la primera influencia del medicamento.
Este antagonismo entre la nuez vómica y el arsénico desaparece en los casos graves en que la vida está próxima á estinguirse, porque los dos medicamentos se confunden y convierten en sus últimos efectos sobre la inervacion ganglionar, en una potencia de depresion y de aniquilacion, que, aunque diferente por su naturaleza, conduce á un mismo fin. Uno y otro medicamento gozan, pues, de una grande eficacia en las afecciones asmáticas y gastrálgicas, en las neuralgias y neuroses graves, hasta en las circunstancias de mas peligro en que la inminencia de una parálisis ó de una inercia de la fibra anuncian una inervacion desfalleciente.
La nuez vómica es aun, con el arsénico y la pulsatila, uno de los mejores medios que se pueden oponer en general á las consecuencias, á los escesos de las bebidas alcohólicas y del opio. En estos casos, aun en el estado crónico y asténico, la irritabilidad de la fibra y el eretismo son un signo indicador de la nuez vómica. Este eretismo que caracteriza igual y particularmente su estado agudo, la aproxima á la brionia, no solo por el ritmo de sus neuralgias, sino porque en uno y otro medicamento, las afecciones se agravan por el movimiento, por el aire libre y despues de comer; en la brionia, sin embargo, la agravacion se presenta hácia media noche, mientras que en la nuez vómica se verifica ya por el dia.
Considerada, en fin, la nuez vómica bajo el punto de vista de la irritabilidad de la fibra y del eretismo sanguíneo nervioso, es el antídoto del azufre en las flegmasías y las fiebres subagudas, crónicas ó lentas.
A pesar de nuestro deseo de concluir, tenemos que indicar aun la accion de la nuez vómica en la contractilidad é irritabilidad de la fibra. Sus síntomas espresan una influencia activa sobre la fibra; sus espasmos son esténicos y todos sus fenómenos nerviosos, aun en el estado grave y en el diatésico ó crónico, son irritativos y con eretismo. La clínica corrobora estos datos por su uso en la hernia estrangulada, en las contracciones espasmódicas, y en las violentas del útero y los estados espasmódicos activos; en el esceso de irritabilidad de las personas nerviosas, y la disposicion esténica que se opone al efecto natural de los medicamentos apropiados. El esceso de sensibilidad á los medicamentos, ya por medio del sistema nervioso cérebro-espinal en las enfermedades agudas, ya por los nervios ganglionares en las enfermedades crónicas y gástricas, se calma muy bien con la nuez vómica: este estado debe distinguirse de la irritabilidad neuro-asténica de la manzanilla y la de la pulsatila que es debida á la anemia ó á la venosidad. Por otra parte, el fondo nervioso y asténico de la pulsatila y de la manzanilla se espresa por una movilidad que se halla tambien en los efectos de la ignacia y sobre todo del café.
Preciso es, pues, convenir en que la accion de la nuez vómica en la irritabilidad muscular y la contractilidad de la fibra es esténica, y opuesta completamente á la del opio, aun en los casos en que la atonía de los tejidos y la inercia de la fibra inclinasen á creer en una astenia real. Si se observan bien las afecciones de este género, el estreñimiento rebelde, por ejemplo, en el que es eficaz la nuez vómica, se reconocerá que mas bien hay irritabilidad que inercia; que el estreñimiento es erético y no asténico. De esto no se deduce que la nuez vómica no corresponda tambien á la atonía de la fibra que resulta de su irritabilidad, tanto en los músculos voluntarios como en las fibras de los de la vida orgánica y animadas por los nervios ganglionares; de suerte, que en los casos de inercia real de la fibra y de los esfínteres, por ejemplo la incontinencia de orina de los viejos, no pertenece á la nuez vómica sino cuando haya irritacion primordial y una debilidad, á consecuencia de la astenia y de la inercia, de las que nos ocuparémos, y que reclaman la eficacia de este medicamento.
§ III.—Efectos terapéuticos.