4.º Afecciones del sistema gástrico.—Está indicado el fósforo, cuando los escesos venéreos conducen á la hipocondría, con flatulencia, diarrea ó estreñimiento, tristeza, disgusto de la vida, irascibilidad, inquietud. Aun cuando la falta de deseos venéreos sea una contraindicacion del fósforo en las afecciones menos crónicas, ó en personas menos aniquiladas, es necesario reconocer, sin embargo, que está muy indicado, cuando la carencia de estos deseos procede de la saciedad, y que la debilidad de los órganos depende del abuso. Hay aun entre los hipocondríacos personas muy laboriosas, y entregadas á privaciones de todo género; el estómago es muy perezoso, las deposiciones son diarréicas con flatulencia, é involuntarias á veces. Generalmente, en las afecciones gástricas propias del fósforo, se observa repugnancia á los alimentos ó pronta saciedad, pérdida del apetito y hambre estraordinaria á veces. La pronta pérdida del apetito demuestra la atonía de los órganos digestivos; el hambre escesiva espresa la necesidad forzosa de la economía de reparar las fuerzas aniquiladas: estos dos síntomas, en apariencia opuestos, se hallan frecuentemente alternados entre los efectos del fósforo.
Uno de los principales caractéres de la indicacion del fósforo, en la mayor parte de las afecciones crónicas del estómago, es una sensacion de frio, seguida de borborigmos y reemplazada en momentos dados, especialmente durante la digestion gástrica, por una sensacion de calor acre con tension en los hipocondrios. Es preferible el ácido fosfórico en casos dados de reblandecimiento del estómago y generalmente en el de las mucosas con flegmorragia, cuando es el resultado de inflamaciones intensas, de bronquitis, gastritis, cólicos repetidos. En las flegmasías muy agudas de la mucosa del estómago y otras superficies mucosas, cuando el arsénico no está indicado, ó que no ha sido suficiente, el medicamento preferente es el fósforo. En las hemorróides muy dolorosas, tumefactas, fluentes ó secas, es el ácido fosfórico mas conveniente.
Respecto á los flujos mucosos en que juega el fósforo con buenos resultados, es preciso tener presente, que así como las flegmasías que le son propias, tienen un carácter de agudeza nerviosa especial, así tambien las hipersecreciones que puede curar están caracterizadas por una astenia especial. El estado de los tejidos no es el mismo en las flegmasías de las glándulas y del tejido celular, la supuracion está próxima y las partes congestionadas se impregnan de una sangre estancada, dispuesta á sufrir la alteracion pyogénica; las membranas mucosas se modifican tambien en su testura por la inflamacion, se reblandecen, se engruesan. Una de las observaciones prácticas mas importantes que emana de este dato y que la clínica corrobora, es la de que si el fósforo cura los resultados de estas flogosis, tambien cura á estas últimas, desde el momento en que se puede conocer su naturaleza y preveer sus consecuencias. Es asimismo muy conveniente dar en seguida el medicamento indicado en el período principal y característico de la enfermedad: el arsénico por ejemplo, en ciertas fiebres tifoídeas, el fósforo en algunas inflamaciones nerviosas sobre todo catarrales. Obrando de esta manera, se combate racionalmente desde el principio la causa morbosa especial, causa que es ya el mismo miasma, la misma causa que caracteriza el último período.
La diarrea propia del fósforo tiene algo de epidémica y de especial, que, como la de la colerina, se prolonga y va mas allá. Pero el remedio por escelencia es mas bien el ácido fosfórico. Se observa en la diarrea propia de este medicamento un carácter paralítico; las membranas del intestino han perdido su tonicidad y contractilidad normal; hay timpanitis, dificultad de contener las deposiciones que se efectúan con el menor esfuerzo para ventosear ó para orinar. La lientería corresponde tambien al fósforo, así como la diarrea colicuativa. Pero la inercia intestinal puede en casos dados producir el estreñimiento, especialmente si los músculos voluntarios no toman parte en la defecacion. Este estreñimiento no puede ser siempre una contraindicacion del fósforo, y no lo es por lo menos, cuando coexiste á la vez una atonía de los órganos sexuales. Las pérdidas seminales debilitantes, y el aniquilamiento y escitabilidad como resultado de un onanismo ya corregido, se curan con el uso mas ó menos prolongado del fósforo. En todas estas circunstancias, el fósforo es análogo al ácido azótico, al hidroclorato de hierro.....
5.º Afecciones del sistema cutáneo, linfático y nutritivo.—Con el fósforo y ácido fosfórico se pueden tratar: 1.º la caparrosa granular limitada á las mejillas, con dolores ardientes como los del arsénico, ó sin dolor como en el ácido nítrico y el carbon vegetal; 2.º la costra láctea serpiginosa, el intertrigo y las rubicundeces eritematosas de los huesos articulares en los niños y adultos demacrados; 3.º la pityriasis, en la que son preferibles el arsénico y el licopodio cuando se manifiesta por manchas circulares amarillas ú oscuras; y en general, en las descamaciones secas del epidérmis, los herpes furfuráceos sin prurito; 4.º el prurito con erupciones psóricas ó urticarias; 5.º los herpes secos con pequeñas placas rosadas, con alteracion y desprendimiento del epidérmis y las escoriaciones cutáneas que resultan; 6.º el impétigo y el líquen en general, si bien en estas afecciones pustulosas y vesiculosas, son mas eficaces el carbonato de cal, el causticum, el licopodio y otros medicamentos.
El fósforo es muy útil en algunas inflamaciones de los gánglios del cuello con dolores lancinantes, rubicundez, tension y calor vivo; en las oftalmías escrofulosas mas agudas y en las subagudas caracterizadas por una secrecion mucoso-purulenta abundante, rubicundez y tumefaccion de la conjuntiva, dolores vivos y quemantes, fotofobia muy pronunciada, y despues, rugosidades y engrosamiento de la conjuntiva. Tiene, en fin, casi las mismas indicaciones que el arsénico.
Es raro que el fósforo no esté indicado en el tratamiento de las enfermedades de los huesos, principalmente escrofulosas y mercuriales; el ácido fosfórico es mas eficaz; y aun la sabina ó la asafétida y el sílice, en la periostitis y cáries de los huesos.
Las úlceras que resultan de los sabañones, las psóricas fagedénicas, varicosas, pueden ser tratadas ventajosamente, despues de la pulsatila, el arsénico ó el azufre, con el ácido fosfórico que debe empleársele antes del licopodio, el mezereum y el grafito. Las úlceras sangrantes, cubiertas de fungosidades con dolores quemantes ó grande sensibilidad y sudores glutinosos por la noche, se alivian con el ácido fosfórico, así como tambien con el carbon vegetal. El fósforo tiene una accion especial en las pequeñas ulceraciones del interior de la nariz con costras, que al caerse dan algo de sangre, sobre todo cuando son restos de erisipelas que sobrevienen de cuando en cuando.
El ácido fosfórico se usa en las afecciones del velo del paladar, con dolor de escoriacion, y aun es preferible al ácido nítrico, cuando la laringitis es un resto sifilítico y que hay rubicundez oscura ó de un encarnado vivo. Se le prescribe tambien con preferencia al ácido azótico, al sílice y al carbon vegetal, en los tumores linfáticos supurantes y en las úlceras de orígen sifilítico que se han resistido al tratamiento apropiado. El ácido fosfórico, por último, es un medicamento que merece consideracion en los restos sifilíticos, no solo en comparacion con los medicamentos precedentes, sino con el mezereum, la plata, el sulfuro de cal, el oro, la zarzaparrilla.
Ya por los estudios respectivos del ácido azótico, del licopodio, del carbonato de cal.... hemos visto que son muy eficaces, segun sus relaciones terapéuticas, en escrescencias y vegetaciones distintas. El ácido fosfórico y el fósforo obran ventajosamente en las vegetaciones ficiformes, en los condilomas de las partes genitales, en las escrescencias poliposas de la nariz y en las producciones de este género que corresponden á la estafisagria. El fósforo es útil en ciertas verrugas lisas y casi trasparentes, del mismo modo que la tuya, la dulcamara, el petróleo, el carbonato de cal, el causticum, la sal marina, poseen tambien propiedades notables en diversas especies de verrugas.