4.º Afecciones del hígado.—Estas afecciones son muchas veces propias de la pulsatila por sus relaciones con el sistema venoso, si hay angustia, conato á vomitar, saliva abundante, deposiciones biliosas, síntomas de hepatitis, y mas principalmente los siguientes: dolor tensivo y lancinante en la region hepática; hinchazon, plenitud en esta region y en la del estómago: dolor pungitivo hácia el omóplato derecho; exacerbacion de los dolores por la tarde, vómitos biliosos por la noche; el decúbito es la posicion mas soportable; insomnio producido por el calor interno; calofríos en el momento de los dolores; rubicundez é hinchazon de las venas superficiales; molímen hemorroidal ó menstrual, ó alteracion venosa causada por la cesacion de este flujo. La pulsatila está mas indicada en la hepatitis subaguda y crónica que tiene un carácter general de flojedad ó atonía; es además muy útil en la ictericia, sola ó alternada con la digital, con coloracion amarillenta de la piel, boca pastosa, lengua sucia, inapetencia, repugnancia á los alimentos, malestar y plenitud en el estómago, deposiciones descoloridas, orina turbia, debilidad, morosidad, desaliento.
F. Afecciones de los órganos génito-urinarios.
1.º Fluxion del útero. Dismenorrea.—Siendo el estado venoso la base de la indicacion de la pulsatila en todas las afecciones locales, á este estado mas que á las lesiones orgánicas especiales debe este medicamento su eficacia en las afecciones del útero. Como este órgano es el punto principal de la fluxion de la pulsatila, la fluxion, pues, es el orígen de sus indicaciones mas frecuentes en muchas dismenorreas y amenorreas, en las que difícilmente se presenta el flujo catamenial de una sangre negruzca.
Como por otra parte la fluxion propia de la pulsatila es rápida, movible, errática, y que con frecuencia reviste las aparentes formas de un reumatismo vago, conserva este carácter, ya se fije ó no en el útero, ó ya concluya por disiparse ó se dirija á otros órganos, por lo cual se observa con frecuencia en los desórdenes menstruales, erisipelas por recidiva, oftalmías, afecciones gástricas é intestinales con vómitos, síntomas de gastritis, diarrea.
En este supuesto, se comprende fácilmente el abuso que algunos prácticos han cometido administrando la pulsatila en las supresiones ó retardacion de las reglas, cuando estos accidentes no coinciden con la debilidad orgánica, y aun la escitacion nerviosa unida al linfatismo, estados análogos á las modificaciones que tiende á producir este medicamento, elementos necesarios de su intervencion eficaz en terapéutica. Es un hecho que las congestiones permanentes ó flegmásicas y esténicas que se efectúan en el útero y que retardan, suprimen ó aumentan el flujo menstrual, no corresponden á la pulsatila, sino al acónito, belladona, nuez vómica, azufre y carbonato de cal....., y se presentan en mujeres de un temperamento diferente, son mas sanguíneas, mas irritables, mas biliosas.
No es esto decir, que la pulsatila no pueda estar indicada en ciertas fluxiones, aun uterinas, mas estables, mas activas y que se manifiestan en tales personas; pero aun en estos casos, se descubre un fondo de astenia y de lentitud en el curso de estas congestiones. Estas dependen de disposiciones venosas debidas á una estancacion habitual de estas partes, á una diminucion de la contractilidad por la repeticion de las congestiones, á la alteracion de la inervacion del útero por el abuso de los placeres ó por un estado neurálgico ó reumático. De aquí resulta que las mujeres que han abortado varias veces, y las que están en la edad crítica, hallen en la pulsatila un medicamento heróico para las perturbaciones menstruales, especialmente si hay retardacion ó supresion del flujo. Por lo que precede se deduce que la magnesia, el subcarbonato de potasa, el hierro, la sepia, el carbon vegetal y la manzanilla, tienen indicaciones diferentes de las de la pulsatila y los medicamentos citados en el período anterior, pero con condiciones sintomáticas y diatésicas opuestas, si bien la pulsatila, por su esfera de accion, corresponde algunas veces á metrorragias ó menstruaciones anticipadas ó que se repiten con frecuencia.
Este medicamento es de una eficacia maravillosa en las mujeres delicadas, linfáticas ó nerviosas y melancólicas, con sueño pesado, frio habitual en las estremidades, y alternativas de calor pasajero; dispuestas á la diarrea, á los corizas, á la leucorrea, á odontalgias que cambian fácilmente de sitio, coincidiendo con la no aparicion de la menstruacion, ó que se retarda por algunos dias, ó que se han suprimido. La pulsatila, en estos casos, regulariza ó provoca la menstruacion y corrige las incomodidades accesorias ó simpáticas.
Tambien combate los cólicos menstruales que se presentan en las primeras horas de la aparicion de las reglas, con pesadez en el hipogastrio, sensacion de presion en las caderas y hácia los riñones, tirones en los muslos, adormecimiento de las partes inferiores estando sentada, y presion dolorosa en el sacro como para defecar. Generalmente hay dolores en el dorso, alteracion de la vista, náuseas, bostezos, retardacion ó insuficiencia menstrual. El eléboro blanco y el subcarbonato de potasa usados como intercurrentes con la pulsatila en los dias intermedios de período á período, son algunas veces de una eficacia completa.
2.º Metrorragia. Parto. Fiebre láctea. Agalactia.—Aparte de los servicios que presta este medicamento en la amenorrea y otros desórdenes de la menstruacion, es tambien conveniente en las metrorragias y flujo abundante de una sangre negra y en coágulos, con las circunstancias de juventud, temperamento, edad crítica y otros síntomas que corresponden á su accion. Es necesaria frecuentemente la pulsatila en los accidentes de la menopausia para moderar los efectos generales de la nuez vómica, ó para facilitar ó completar la accion del carbonato de cal sobre el útero.
La clínica ha demostrado que la pulsatila tiene una accion electiva sobre el tejido de la matriz; que esta accion merece llamar la consideracion, para emplearla en los casos precedentes, y que presenta aun un dato precioso cuando se trata de volver la contractilidad de este órgano á su tipo normal. Así es como calma los falsos dolores de parto y los que se estienden á los riñones, regulariza los verdaderos y acelera la espulsion de la placenta. Posee la ciencia observaciones que indican la propiedad de armonizar y dirigir las contracciones uterinas, y por consiguiente la de corregir una falsa posicion del feto y facilitar la version en sentido favorable al parto. La creacion en un hospital de una clínica de este género seria de la mayor importancia.