Respecto á los fenómenos generales: horripilacion sin frio esterior, calofríos y calor alternantes con ansiedad y repugnancia para todo, calor en las estremidades y cara fresca, sudor al menor movimiento, sudor fresco en la cara, y aun frio algunas veces en las palmas de las manos, deposiciones diarréicas de olor agrio, endolorimiento de las articulaciones, sensacion de flojedad y de insensibilidad en la lengua, palpitaciones, estremecimientos en todos los músculos, rigideces de los miembros, hinchazon de las venas y calor en las manos, latidos en la cabeza, en los ojos, en los oidos, en el estómago, dolores pulsativos, atontamiento estupefaciente de la cabeza.
El estado de eretismo asténico se espresa por los síntomas siguientes: sueño agitado, ensueños angustiosos, incomodidades en la cabeza despues del sueño, calor en la palma de las manos, escozor en los ojos, lagrimeo, pupilas contraidas, odontalgia con prurito, calor en la nariz, dolores con sensacion de frio en los dientes, contraccion de la faringe, del estómago, del vientre; diarrea con tenesmo, conato urgente de deponer sin resultado, orina encendida, sensacion de ardor en la uretra al orinar, diversos dolores presivos y lancinantes.
Los fenómenos morales armonizan con esta accion hipostenizante, como se ve por la indiferencia, pereza, divagacion, adormecimiento de los sentidos; el humor apesadumbrado y los deseos impetuosos son tambien síntomas morales que representan como los anteriores el eretismo.
Recogidos estos síntomas de las observaciones antiguas y modernas, y observados igualmente por la esperimentacion, no pueden ponerse en duda. Se podrá sí completarlos con ensayos mas numerosos, pero no perderán su importancia, porque han sufrido ya la confirmacion de la clínica. Réstanos tan solo presentar el último carácter de la accion del ruibarbo, carácter que consiste en su influencia sobre el sistema arterial y cérebro-espinal, y que no desarrolla síntoma alguno inflamatorio, ni nervioso esencial. De este último carácter, de esta influencia del ruibarbo surge la notable indicacion de este medicamento en una multitud de casos en los que padece el sistema gástrico sin despertar simpatías activas en otros aparatos, sino tan solo pasivas, y con mucha lentitud, por la lesion profunda de la nutricion. Cuando el organismo no repara sus pérdidas por la insuficiencia de materiales nutritivos, se forman estancaciones venosas y linfáticas, focos de los fenómenos eréticos que ya hemos indicado y que proceden de la neuro-astenia.
§ III.—Efectos terapéuticos.
Hemos indicado, y repetimos, que la clínica ha sancionado estos datos demostrando la eficacia tantas veces admirable del ruibarbo: 1.º en las caquexias con obstrucciones abdominales y alteracion de la quilificacion, especialmente en las mujeres y los niños, se observa generalmente vértigos ó dolor presivo en el vértice de la cabeza, ciertos dolores tirantes, calambroídeos, con sensacion de frio, latidos en las cavidades viscerales, ó alrededor de las articulaciones, estremecimiento de los párpados, de los labios y de varios músculos;
2.º En la diarrea crónica de los niños y aun de personas adultas, con marasmo, piel arrugada, amarillenta ó térrea y seca, sudor por la noche ó por el menor movimiento, dolores cólicos que impiden estar en pié; en las diarreas espumosas ó de olor agrio con agitacion y debilidad estremada, pulso rápido y pequeño:
3.º Anemia por nutricion insuficiente en los niños aun en los que están mamando, ó en personas que usan legumbres farináceas y alimentos no fermentados. El ruibarbo, en fin, por su accion electiva sobre el aparato gástrico, es análogo de la cina, en cuanto á la accion crónica y diatésica del primero; pero la última es mas eficaz en las caquexias de los niños y de las personas linfáticas cuando proceden de las alteraciones de las funciones digestivas, y presentan palidez, hinchazon de la cara, grande agitacion algunas veces, dentera, contracciones musculares en los miembros.
En atencion á lo espuesto, choca en verdad el poco uso que muchos médicos hacen del ruibarbo, si se esceptúan los casos en los que se le administra como laxante y como tónico, pues parecia natural, que un medicamento que posee propiedades tan marcadas y una esfera de accion tan clara, tuviera el derecho de llamar la atencion del práctico.
Dósis.—Ya se use la tintura ó las trituraciones, es decir, las tres primeras atenuaciones por trituracion, jamás se pasa de 2 á 3 gotas de la primera, ó de 2 á 3 decígramos de las segundas, si la indicacion está basada en las relaciones de analogía con la enfermedad. Es aun preferible limitarse por regla general, á emplear algunos glóbulos de la tercera atenuacion disueltos en agua pura para tomar á cucharadas con algunas horas de intérvalo.