Dósis.—La tintura es la preparacion mas segura y mas activa, tanto para la pulsatila, como para todos los vegetales frescos y herbáceos, principalmente cuando deben, como esta, sus propiedades á un aceite esencial, á un principio volátil que desaparece en gran parte por la desecacion. Se han visto casos felices empleada á la dósis de 20 gotas de la tintura en agua para vienticuatro horas. Pero una sola es con mas frecuencia suficiente. En el tratamiento de afecciones con eretismo local, en las neuralgias y en las personas delicadas, basta generalmente una gota ó algunos glóbulos de la tercera, sesta, décimaoctava y trigésima atenuacion. La esperiencia, en fin, ha demostrado bien pronto al práctico la necesidad de las dósis débiles, y designado los casos en los que son las mas convenientes. Sentimos no poder indicar en este momento los datos generales respecto al asunto. El uso esterno de una infusion teiforme de pulsatila ó de 10 á 20 gotas de su tintura para 500 gramos de agua, debe limitarse á las lociones para ciertas úlceras de que ya nos hemos ocupado.

RHABARBARUM (Ruibarbo).

§ I.—Historia.

El ruibarbo que se usa en homeopatía es el de la China y de la India, y se emplea la raiz. Esta planta es de la familia de las poligóneas de Juss.—De la eneandria triginia de Linn.—Los antiguos apenas le han usado mas que como un purgante ó laxante. Está considerado como un evacuante de la bilis. Los trabajos mismos de los que han querido consignar la utilidad de los purgantes, prueban su funesta influencia sobre el hígado y los órganos digestivos; las fluxiones repetidas sobre estos órganos por la accion del purgante, aumentan la cantidad y escitan la vitalidad, produciendo al fin la atonía que da lugar á los infartos abdominales y hepáticos, las dispepsias, los éstasis venosos del sistema de la vena porta.

Una práctica médica basada en el conocimiento de los efectos especiales de los medicamentos, debe prescindir casi completamente de los purgantes y otros evacuantes, puesto que llena las indicaciones terapéuticas de una manera mas directa, á fin de volver la sensibilidad, la contractilidad y las secreciones á su armonía fisiológica, á su tipo normal. Escrita la presente obra bajo estas bases, no podemos ocuparnos de los evacuantes en particular, y al hablar del ruibarbo, debemos prescindir de sus efectos perturbadores y eliminadores, é investigar los especiales, que son mucho mas médicos, mas útiles, mas importantes. La indicacion de evacuar, mas rara en verdad de lo que se cree, y que la farmacodinamia reducirá á sus justos límites, se llenará siempre bastante cómodamente con purgantes y eméticos demasiado conocidos para que nos detengamos en su estudio.

No aceptamos las esplicaciones contradictorias y antifisiológicas de muchos autores para clasificarlas de una manera cualquiera, ni queremos juzgar de los efectos por las esperiencias hechas con las enormes dósis, como Giacomini lo ha realizado con el ruibarbo; pues limita sus efectos á una sedacion general y á la hipostenia del tubo digestivo, si bien debemos manifestar que le ha faltado muy poco para llegar á establecer mas especialmente su esfera de accion por los efectos fisiológicos.

§ II.—Efectos fisiológicos.

El ruibarbo posee una accion inmediata sobre el sistema sanguíneo por influencia quizá de los nervios de la vida orgánica. Esta accion es sedativa, pues disminuye el número de pulsaciones y afloja el curso de la sangre; produce tambien primeramente la debilidad é hipostenia del aparato gastro-intestinal, y como consecuencia rigorosa, vienen despues la alteracion de las facultades digestivas, el aniquilamiento de la quilificacion, la afeccion del sistema venoso, de la hematosis y de la nutricion.

Esta hipostenia y esta caquexia final se distinguen de otras por fenómenos propios del ruibarbo. Se observan síntomas de eretismo y de otra especie, ya en la piel, ya en otros aparatos orgánicos, con cuya enumeracion se abraza todas las fases de la accion de este medicamento.

Para las funciones digestivas: gusto insípido, agrio algunas veces, repugnancia á los alimentos, ó bien pérdida del gusto, inapetencia; náuseas con cólicos, plenitud del estómago, retortijones de vientre que obligan á encogerse, desarrollo de gases, timpanitis, diarrea grisácea ú oscura mezclada con mucosidades, algunas veces abundante con vómitos y grande debilidad, deposiciones con calofríos; aumento de la secrecion urinaria, miccion frecuente y fácil, como por debilidad de la vejiga; adormecimiento de los miembros sobre los que se está echado, laxitud y pesadez del cuerpo, ojos como debilitados y abatidos; audicion embotada; grande laxitud y debilidad muscular, somnolencia.