El rhus puede corregir las consecuencias de un enfriamiento en el agua ó de una fiebre durante la cual el organismo está como postrado, cuando estas consecuencias consisten en rubicundeces erisipelatosas, erupciones pustulosas en las partes genitales y en otros puntos, parotitis y adenitis linfáticas ó escrofulosas, úlceras sucias, infartos articulares edematosos.
Los infartos gangliónicos escrofulosos que proceden de habitar parajes húmedos, exigen el zumaque, así como el azufre y el mercurio. El rhus es útil en algunas inflamaciones gangliónicas escrofulosas, si la piel que cubre estas partes presenta un color rojo oscuro, signo de la estancacion de la sangre en los vasos capilares. Para tratar con éxito estos casos debe agregarse la dulcamara: estos dos medicamentos obran en los desórdenes de este género provocados por la repercusion de la actividad de la piel, del mismo modo que en las flogosis pasivas de las mucosas debidas á la misma causa. Uno y otro medicamento son muy convenientes para resolver la induracion de algunos gánglios linfáticos aislados: en estos casos han solido ser mas eficaces que la cicuta.
El zumaque, en fin, es uno de los mejores medios, despues de árnica, en las contusiones y lesiones de los tendones y tejidos blancos, de las articulaciones, en las torceduras y falsas luxaciones y en las distensiones que hayan sufrido estas partes.
C. Afecciones reumáticas, neurálgicas, espasmódicas y paralíticas.—Es conveniente el zumaque en los dolores que se agravan con el reposo y en los que se exacerban por el frio y por los cambios atmosféricos. Son tensivos, dislacerantes, quemantes, semejantes á veces á los de una luxacion, ó como si rayasen la superficie ósea; hay adormecimiento, hormigueo, insensibilidad, estremecimientos musculares de las partes afectas.
Es igualmente útil en el reumatismo muscular que en el articular, y mejor aun en el infebril; está, sin embargo, indicado en estas afecciones, si hay sed ardiente, gusto pútrido, sensacion de parálisis y adormecimiento general ó grande dificultad á moverse, punzadas dolorosas, tirantez en los músculos y hasta en la estremidad de los tendones, rigidez y tumefaccion con ó sin rubicundez de las articulaciones, sudores abundantes, en el momento en que los dolores son mas agudos, y cuando el enfermo intenta moverse. Este último síntoma es esencial y debido á la irritabilidad que acompaña á la flogosis reciente de las articulaciones. Tambien en este caso hay una agitacion que obliga á cambiar incesantemente de posicion, á causa de una agravacion real permaneciendo en reposo.
Es notable que el zumaque tenga una accion mas pronunciada y eficaz en los dolores que aparecen en las personas sanas durante las epidemias de fiebre tifoídea; en los dolores de cabeza presivos, nocturnos, en la cefalalgia espansiva y con pulsaciones que persisten despues de las fiebres nerviosas graves ó que constituyen un síntoma molesto en su período de decrecimiento y de convalecencia; en ciertas afecciones, en fin, del corazon que tienen el mismo orígen, con plétora venosa local ó de carácter reumático, palpitaciones violentas estando sentado ó durante el reposo, dolor lancinante con rigidez y endolorimiento de la espalda del mismo lado, sensacion de temblor del corazon, dolores en el dorso con impresion de frio y debilidad muscular general, opresion angustiosa, cefalalgia obtusa.
Cuanto mas aislado y apirético es el dolor, tanto mas se caracteriza por la mejoría con el movimiento y por la agravacion en el reposo, hasta el punto de obligar á salir de la cama. La ciática y una multitud de neuralgias de este género reclaman su uso, y se le puede alternar con la brionia. La odontalgia ofrece mas dificultades de diagnóstico, porque el movimiento de las mandíbulas no la modifica sensiblemente; se la distinguirá de la de otros medicamentos, por su orígen reumático, y de la que pertenece á la brionia y nuez vómica, en que la del primero es mas periódica, y en la de los últimos hay mas eretismo general. La odontalgia, en fin, que presenta la forma que las demás que corresponden á este medicamento, ofrece generalmente sensacion de escoriacion aliviada por el calor esterior ó por la impresion del aire frio, uniéndose la sensacion de hormigueo en el intérvalo de las punzadas.
Los espasmos y las convulsiones propias del zumaque dependen siempre de una causa asténica y son generalmente el preludio de la parálisis. La rigidez, el adormecimiento ó el hormigueo, acompañan y siguen á la conmocion espasmódica. La eclampsia tetánica y el corea, producidos por un enfriamiento en el agua, son las principales indicaciones.
La parálisis que cura el rhus, es la que resulta de las afecciones agudas, locales, y principalmente febriles, en las fiebres nerviosa, atáxica y tifoídea. Esta parálisis no es general, sino que afecta un lado del cuerpo, con particularidad las estremidades inferiores. La causa es generalmente una afeccion reumática; sucede á los dolores, la ciática entre otros. En este caso, la parálisis es incompleta algunas veces. Respecto á las parálisis propias del zumaque, debemos hacer notar que debilitan las facultades intelectuales y aniquilan sucesivamente las musculares de otras partes del cuerpo. Tal es, pues, la tendencia de este medicamento: debilitacion de las fuerzas orgánicas y de la potencia psíquica.
D. Afecciones cutáneas.—Segun los caractéres ya conocidos de la accion del zumaque, es innecesario presentar las indicaciones de este medicamento con objeto de analizarlas. Es especial en la erisipela vesiculosa, sobre todo de la cara, con los síntomas febriles comunes; en ciertas erupciones flictenóides, rubicundas, con fiebre, sed, insomnio, grande escozor que ocupa casi toda la piel que está como escoriada; y en la zona, para la cual puede usarse antes el mercurio, pero no el arsénico y el grafito, ni aun el causticum, á pesar de estar indicados algunas veces. El zumaque es muy útil en varios casos de erisipelas por recidiva con desprendimiento del epidérmis y exudacion de una serosidad amarilla que se seca á veces y forma un herpe crustáceo. Despues de rhus, son generalmente necesarios para disipar los restos de rubicundez é hinchazon, el carbonato de cal y el grafito.