Como el éstasis sanguíneo y la ingurgitacion pasiva con pústulas ó vesículas constituyen el carácter de estas fluxiones, el zumaque no corresponde al exantema intestinal de la fiebre tifoídea propiamente dicha, sino mas bien á la enteritis eritematosa. Es mas eficaz en las fiebres nerviosas, idiopáticas, que no proceden de fiebres gástricas, biliosas ó mucosas; pero aun en estas fiebres, y en los estados tifoídeos, ejerce el rhus una influencia tan favorable, que atenúa y disipa los síntomas graves que le son propios alternándole con el arsénico, porque si bien el zumaque no corresponde enteramente á la lesion orgánica, se adapta á la malignidad, con tanta mas razon, cuanto que su accion sobre el sistema nervioso tiene al parecer su orígen en la inflamacion é infiltracion pútrida de la piel, y especialmente de las mucosas, cuando esta inflamacion altera simultáneamente muchas papilas nerviosas que se desvanecen ocultándose en sus membranas, y que obran simpáticamente sobre el cerebro desarrollando el coma ó la adinamia.

De estas consideraciones resulta la indicacion del zumaque, no solo en las fiebres tifoídeas, sino en las nerviosas, ya esenciales, ya que sobrevienen en el curso de una fiebre exantemática, cuando se observa un estado tifoídeo propio de la brionia, pero con pulso mas débil, salto de tendones mas constantes, adinamia mas notable, delirio mas ligero y mas soporoso, putridez mas pronunciada; el enfermo delira unas veces y otras goza de completo conocimiento, pero generalmente está sumido en un estado de estupor y de atontamiento que impide percibir clara y distintamente; la postracion ha llegado á su máximum, hay parálisis de los músculos de relacion; la lengua está encendida, seca, negruzca, los labios negros; mucosidades viscosas ocupan la faringe; los ojos están empañados ó fijos y lagrimosos, las mejillas encendidas; el epigastrio está muy sensible, la orina turbia ó suprimida, á veces sale como por atonía del esfinter de la vejiga, y se presentan deposiciones involuntarias.

Cuando ni el rhus ni el fósforo producen efecto alguno y la piel se pone fria, el espíritu de alcanfor es el mejor medio para reanimar la reaccion. Mas no siempre las indicaciones del zumaque se refieren á un estado tan grave. Es muy conveniente en la fiebre mucosa, exantemática, catarral, ó cualquiera otra, cuando cesan los síntomas de orgasmo sanguíneo y de eretismo y que la reaccion se detiene por algun tiempo durante el cual empiezan á desenvolverse los fenómenos graves ó consecutivos. Tambien está indicado, cuando en las diarreas, los exantemas y las afecciones reumáticas tiende á desaparecer la fluxion en medio de estos síntomas; pero su eficacia se limita á casos de este género producidos por una causa asténica, como el enfriamiento en el agua por ejemplo, ó á consecuencia de una lluvia cuya humedad ha desaparecido, ó por la permanencia en el agua, especialmente cuando la reaccion no se ha establecido convenientemente. Las fiebres que resultan, presentan un fondo de astenia y de nerviosidad en medio de la mas viva reaccion; hay congestiones, infiltraciones, flujos, erupciones acompañadas de delirio, dolores agudos en todos los miembros y grande debilidad muscular. El enfermo no puede soportar el aire esterior, ni permanecer sentado sin desfallecimiento, se ve obligado á acostarse, y las partes sobre que se echa, se adormecen. En esta circunstancia y cuando la afeccion es reumática, hay agravacion por la mañana, dolores, calofríos y calores en un solo lado, el izquierdo principalmente.

El zumaque es un medicamento muy apropiado en la fiebre que acompaña al ergotismo convulsivo, pero mas especialmente en la púrpura hemorrágica febril: en esta afeccion corresponde á la fiebre, á los vértigos, á la hemorragia que se verifica en la coróides y en los humores del ojo, á la exhalacion sanguínea que se efectúa en los oidos, en los bronquios, en la nariz, en la superficie misma del cerebro, accidentes todos caracterizados por síntomas locales y debilidad paralítica de un lado del cuerpo. La piel está sembrada de manchas azuladas, de equímosis lívidos, de petequias variadas. Esta afeccion, funesta cuando es epidémica, se trata tan eficazmente como cuando es benigna, como la púrpura hemorrágica de Werlhoff. La estafisagria es generalmente preferible al rhus; deben alternarse cuando uno ú otro obran débilmente, administrándoles en dósis mayores que en otros casos. ¿Será mas eficaz el percloruro de hierro?

El rhus, en fin, está indicado en fiebres intermitentes generalmente graves, irregulares; hay frio tembloroso al aire libre, el calofrío alterna primero con el calor, y reaparece con el menor movimiento; se presenta sed, grande abatimiento, quebrantamiento ó dolores en los miembros, vértigos, salivacion. El calor es violento con orgasmo sanguíneo, ya en la cabeza, en el pecho, en el vientre ó en la piel, ó ya es apenas sensible. El sudor es nocturno, generalmente corregido por la diarrea ó por algun resto de congestion en el cerebro, en los oidos....., con ansiedad, cefalalgia, palpitaciones, disecea, erupciones urticarias.

Si el lector ha comprendido bien el estado febril que corresponde á los fenómenos generales del zumaque, bastará indicar ahora: 1.º la neumonía tifoídea y la de los viejos, con congestion pasiva, éstasis sanguíneo; la hemotisis misma, aun con síntomas adinámicos, pútridos, atáxicos; algunas neumonías catarrales y epidémicas en las que los fenómenos locales permanecen estacionados, la fiebre se debilita y el estado tifoídeo se desarrolla; 2.º ciertas hemotisis pasivas unidas á erisipelas, erupciones urticarias que recidivan con frecuencia sin lesiones orgánicas del pulmon y por congestion asténica de la mucosa; la tos nocturna ó agravada por la tarde y por el aire frio y aliviada por el calor; el rhus está especialmente indicado si hay salivacion ó esputos abundantes, alguna sequedad y violenta opresion, congestion de la mucosa bronquial.

B. Afecciones de las membranas mucosas. Escrófulas. Afecciones de los tejidos blancos.—Las oftalmías escrofulosas y reumáticas son muy análogas á los efectos del zumaque: hay inyeccion considerable y rubicunda, dolor quemante con grande tumefaccion, fotofobia, lagrimeo ó sequedad al principio, y secrecion mucoso-purulenta despues, quémosis en fin, ulceracion de la córnea, tumefaccion de los párpados.

La laringitis reclama este medicamento, cuando á los síntomas comunes se unen algunos de los siguientes: sensacion de frio en la laringe al inspirar; la laringitis es crónica, y el menor accidente, la mas ligera impresion de aire provocan la irritacion y congestion pasajera; hay dolores quemantes, y el aire espirado sale muy caliente. En esta afeccion, la mucosa de la laringe tiene un color rojo oscuro ó azulado, y la de los bronquios participa casi siempre de la congestion por la opresion, la tos, la espectoracion, la hemoptisis. El rhus se usa en este caso antes ó despues del sulfuro de cal, el fósforo.....

Las afecciones de la mucosa gastro-intestinal con congestion pasiva, ó astenia nerviosa, ó eritema que se exacerba hasta levantar el epitelio, pertenecen al zumaque si hay deposiciones mucosas, sanguinolentas, tenesmo ó dolores insoportables; fiebre y muchas veces hemorragia intestinal con tenesmo. Estas disenterías generalmente son epidémicas.

Es menos eficaz este medicamento en ciertas irritaciones subagudas de la mucosa de la uretra ó de la vagina, con ardor al orinar, inflamacion del glande con levantamiento del epitelio, exudacion sanguinolenta, disuria por congestion de la mucosa; en la vagina se presentan vesículas quemantes y flujos serosos, reglas anticipadas ó aumentadas, y aun enfisema de los grandes labios. El arsénico y la estafisagria corresponden á esta irritacion pasiva y alterante de la mucosa génito-urinaria. Algo semejante es lo que ocurre en la mucosa nasal cuando es propio del zumaque: la epistaxis se manifiesta tan solo por sonarse ó bajar la cabeza, hay romadizo, estornudos calambroídeos, secrecion de mucosidades generalmente fétidas, y ozena.