Sigue el diario:

Ayer hice en Lyón algunas compras de telas para arreglar mi cama; he gastado poco, pues no quiero gastar lo superfluo mientras hay quien carece de lo necesario.

Estos días se habla mucho de la guerra con Inglaterra: mi hermano me ha escrito desde allí diciéndome que está muy bien colocado; pero si la guerra se declara, ¡quién sabe cuál será su suerte!

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Hoy he comprado un libro nuevo que he leído esta noche; se titula Genio del Cristianismo; está escrito por M. de Chateaubriand. Yo no sé si seré competente para juzgar esta nueva obra, pero me encanta su lectura.

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Siguen tres meses cuyas fechas llenan el diario con detalles domésticos y exámenes de sus faltas.

LI

Belley, 23 de octubre de 1803.

He podido conseguir de mi marido y de mis hermanos permiso para trasladar a mi Alfonso del colegio de Lyón al de los Jesuitas establecido en Belley, al lado de la frontera de la Saboya. Yo misma le he acompañado; y después de haberlo dejado bajo la confianza de los padres, he llorado mucho.