Val. Para conmigo no tienes necesidad de ofertas ni semejantes convites; mas porque no me tengas por mal criada, yo acepto la merced, y Dios quede contigo, que me parto.

Dol. Él te guie, hermana Valera, que por esta otra calle es mi camino.


CENA TERCERA DEL QUARTO ACTO.

En que Funebra viene á ver á su hijo Selvago, el qual con ella trata sobre el casamiento de Flerinardo con Rosiana; queda en que se sepa la voluntad de las partes; desde á poco viene Flerinardo, con quien Selvago tiene razones sobre lo concertado; ansimismo viene la vieja con Escalion, y dando la carta, con las alegres nuevas de sus albricias, lleva dos ricas joyas con que á su casa torna muy placentera; entre tanto Selvago y Flerinardo se aparejan para el concierto. Introdúcense:

FUNEBRA. — RISDEÑO. — SELVAGO. — FLERINARDO. — ESCALION. — DOLOSINA.

Fun. Dime, Risdeño, ¿cómo ha estado tu señor esta noche? ¿hale venido algun desmayo despues que yo y su hermana le dexamos?

Risd. Señora, con ayuda de Dios, mejor se ha sentido.

Fun. Dios sea bendito por siempre jamas, amén, que cierto de cuidado en toda la noche no he dormido sueño; entra, por tu fe, hijo Risdeño, y mira si duerme ó qué hace, que le quiero ver.

Risd. Señora, ya voy; hablando está entre sí, ¡ay Dios! y ¿qué dice?