Risd. Señor, en más te es él á tí, pues hoy le has remediado todas sus fatigas en prometerle tu hermana por esposa.
Selv. Aunque lo que dices así sea, no dexo por eso de sentir lo que por mí hace; mas acaba presto, Risdeño, darás esa escala de cuerda á Carduel que lleve, y tú ansimesmo aquel laud.
Risd. ¡Cómo, señor! ¿y has de ser como el mosquito que va cantando á robar los que duermen?
Selv. El símile como de quien sale; siendo tú chiquillo y ruinejo, así hablas en tu comparacion del mosquito tu pariente.
Risd. Aunque chiquillo y ruinejo, como vos, señor, decis, no me trocaria por uno que más alto que vos fuese.
Selv. ¿Cómo así?
Risd. Por las muchas virtudes y gracias que los de tal marca tenemos.
Selv. Di, pues, algunas, en tanto que me acabo de aderezar.
Risd. En metro os las podria decir, porque así me las enseñaron á mí; mas, por abreviar, en dos palabras concluiré. Primeramente por la mayor parte los de esta estatura son todos muy vivos, ingeniosos y ardidos, que, por verse los tales ser en poco tenidos, siempre inquiren nuevas y esquisitas invenciones para ser de todos estimados; tambien si un pequeño se desafia con un grande, si el tal pequeño vence es más estimada su vitoria por ser más contra natura. Tienen otro provecho, que el pequeño que fuere á la guerra armado, siendo las armas conformes al cuerpo, no le darán con el peso mucha pena, y si el tal fuere á caballo, le dará ménos fatiga, y con otro tendrá ventaja en las armas defensivas, pues detras de un escudo se puede defender, y ofender al contrario; y si fuere huyendo y los enemigos llegaren cerca, fácilmente donde quiera se puede esconder y encubrir su persona. Eso mesmo si en frontera ó campo se halláre, do ha de jugar el artillería, más seguro estará de las pelotas que el grande; y si acaso le hurtaren sus armas ó vestidos, allende de medrar poco el ladron con ellos por ser chicos, donde quiera los podrá conocer; tambien es gracia que si entráre por puertas ó ventanas pequeñas, no tendrá necesidad de se abajar ni se hará mal en la cabeza. Es escelencia de los tales que con poco dinero se pulen y atavian, y si hecho lo mercáren, aunque sea mayor, fácilmente lo pueden tornar á su medida; esles tambien provecho, que si fueren á dormir en cama angosta, el pequeño dormirá más á su talante que el que no lo fuere. Son ansimesmo los de tal estatura pulidos, que por estirarse y ser mayores andan muy del tempe, y tienen bien otra gracia, que sin pena se visten y calzan por tener los brazos más llegados á los piés, donde si algo se les cayere de las manos, sin que se sienta, lo tornan á recoger, y por lo dicho éstos son muy buenos danzantes. Sobre las dichas gracias, si el de tal estatura fuere mercadante de cosa que se ha de medir á brazas, ganarán más, porque le dan á él grande brazada, y él dala pequeña. Tienen tambien sobre lo dicho otra escelencia, que si dieren alguna caida de lugar alto, el de ménos estatura dará ménos golpe; y si acaso fuere camino en la fiesta, siendo avisado, á la sombra del compañero se defenderá del sol; y finalmente, todas las veces que con otro habla, le hacen acatamiento, porque para bien entendelle, se acorvan estando él muy entonado. Esto es, señor, lo que yo hallo más en el de mi estatura que en el de la vuestra, sin otras muchas cosas que sobre el caso pudiera decir y por prolixidad dexo.
Selv. Cierto que he tomado gran deletacion con tus palabras, que las debes tener de coro para semejantes tiempos; mas, pues ya estoy del todo á punto, vamos fuera; tú, Carduel, véte adelante, como ayer hiciste, camino del huerto.