Fler. Señor, haced como vos quisiéredes; mas no sea de manera que nos cueste caro la burla si él hace algun desvarío.

Selv. No, que en eso primero se proveerá; mas agora, pues al huerto hemos llegado, entendamos en lo que conviene, que despues habrá tiempo para todo.

Fler. Haced como os pareciere.

Selv. Muestra, Risdeño, ese laud miéntras viene la hora, descubrirá este gozoso corazon alguna parte del gran contentamiento que en sí tiene.

Risd. Vesle aquí, señor.

Selv. Pues di á Velmonte y á Escalion que se detengan en la boca de aquella calle, Sagredo y Rubino se pondrán en aquella encrucijada que allí baxo parece, y que á todo el mundo defiendan el pasaje.

Risd. Señor, ya se ha hecho, y Escalion dice que si álguien por su pertenencia quisiere pasar, que le ha primero de engastonar su espada en el cuerpo y facelle volver sin cabeza ni piernas, porque no tenga necesidad de caperuza ni zapatos.

Selv. Anda, déxale, que del dicho al fato hay gran rato; y oye, que quiero comenzar un nuevo soneto, nuevamente en mi pecho concebido y por mi soberano gozo fabricado.

SONETO.

Resuene mi voz alta y amorosa,