Volvamos la rienda sin más tener calma,

En donde se salve y remedie nuestr’alma,

Y no se confunda tal bien, pues podemos.

No parte pequeña de nuestro pecar

Tomó para sí la carne dañosa

En ser á los cuerpos cruel y penosa,

Andando contino por los trabucar:

No pueden con ellos seguros estar,

Ni ménos alivio pequeño tener,

Osando sus fuerzas en contra poner,