Selv. Yo, en pago de lo bien que me has servido, te mando doscientos escudos, y en nombre de mi señora esposa, el oro que á la tuya perteneciere.

Risd. Señor Selvago, en mucho cargo os soy, pues con vuestra manda no temeré las lanzas y saetas de la mala ventura, habiéndome armado con dosciendos escudos para mi defensa; mas encomiéndoos que no se tornen broqueles, porque no servirán tanto, que son chiquillos. A la señora, vuestra esposa, debo mucho, pues así con el oro amarillo de desesperacion que me manda, me reserva de la que pudie tener en comprallo de los plateros, que me lleváran los ojos; y pues al presente, señores, aquí no hay más que negociar, y tan prósperos sucesos todos estos acaecimientos han tenido, muy alegres y regocijados vosotros, por lo ya dicho, y yo, por de muy pobre verme rico y prosperado, será bien acordado entrarnos á cenar, porque, como dicen, los placeres y los duelos con pan son buenos; con lo qual yo, Risdeño, hombre de bien aunque chiquillo de cuerpo, amigo de todos aquellos que mi bien desean y mi provecho procuran, pidiendo por las faltas cometidas el debido perdon, acabo de representar la comedia llamada Selvagia.

FIN.


Fué impresa la presente obra en la
Imperial ciudad de Toledo, en
casa de Joan Ferrer. Acabóse
á diez y seis dias del mes
de Mayo. Año de
M. D. LIIII.


Comedia llamada Serafina

COMEDIA

NUEVAMENTE COMPUESTA