CENA PRIMERA.
EN QUE SE INTRODUCEN
CRATINO. — POPILIA. — EVANDRO. — DAVO. — PINARDO.
Cratino. ¡Oh amor halaguero, oh cruel, oh soberbio, oh enojoso, oh desabrido, oh altivo, oh airado, oh vergonzoso, oh de poca vergüenza, oh amargo, oh dulce, oh enojoso y triste, oh alegre y deleitoso, oh presuntuoso, oh humano, oh turbio en tus cosas, oh de dulce y de agradable conversacion, oh desatinado, oh de gran concierto, oh temeroso, oh humilde, oh esquivo y terrible, oh manso y lisonjero, oh de poco sosiego, oh reposado y no presuroso en tus cosas, oh inicuo, oh justo, oh inconstante y antojadizo, oh firme en tus cosas, oh apresurado y movible, oh constante y moderado en tus hechos, oh vario, oh firme, oh piélago y golfo de tempestad y contínuo tormento, oh puerto seguro y sin temor de contraria bonanza, oh pobre de juicio, oh acompañado de prudencia y de toda crianza, oh mísero y pobre, oh rico y pródigo y muy liberal, oh ajeno de razon, oh acompañado de toda la discrecion del mundo, oh embarazado en tus obras, oh desenvuelto de conclusion, oh amigo de brevedad, oh enemigo de la concordia, oh cauteloso, oh llano negociador! ¡oh cómo nos ligas, oh cómo nos atas y sueltas, oh cómo aprietan tus ligaduras, oh cómo afloxas tus atamientos, oh cómo nos atormentas, oh cómo nos libras de tus prisiones y fuertes cadenas, oh cómo ciegas y trastruecas el entendimiento, oh cómo nos alumbras con tu luz de la manera quel rutilante Febo, alumbrando de claror al sublunar mundo fugados loglevos vapores!
Popilia. Altas maravillosas cosas anda investigando Cratino, y tanto inculca unas con otras, tan contrarias y repunantes entre sí, que no sé adónde se dirige sermon tan ofuscado; pero oigamos, que cada camino, como dicen, suele descobrir sus sendas y hondos barrancos.
Davo. Mil chimeras estoy revolviendo en la imaginacion, y mil sospechas se me engendran de la novedad no acostumbrada; porque quien vido á Cratino estar inquiriendo con demasiada atencion las potencias y poderío del amor y las obras, y acto en sí tan confuso y repunante, no es sin misterio; causa hay, y áun no de pequeña carga; yo aseguro agradable me sería que á tantas enigmas diese conclusion; pero él procede, prestémosle el oido benigno, porque el sermon no perezca, y si alguna duda ó cosa que le parezca resultáre, allí nos quedamos, él juega armado y los compañeros en la tabla, y áun le podemos sobre ello decir el sueño y la soltura, y siquiera porque vea en qué feria vende su mercadería, porque la verdad hija es de Dios, y al amigo ó al enemigo no se le debe decir cosa al contrario del verdadero camino; pero grandes aceleraciones me ocurren con velle tan desatinado, Dios lo convierta todo en sosiego, mas el alma me da que desta vuelta no lloremos duelos ajenos, y yo aseguro que no nos loemos de haber pasado el vado sin mojarnos la zapata.
Pinardo. Así burlando, como si nuestro mal lo pudiésemos echar á puerta ajena, suelen decir que cada buhonero alaba sus agujas; pero al presente ni las nuestras ni las ajenas, sino oye á Cratino y verás si tenemos necesidad de abrir el ojo, porque, á lo que siento, la nuestra no toca en el hito ni en el blanco; y si lo miras, conocerás á la clara en lo que está, porque por la víspera se conoce el disanto, y, como dicen, harto es de ciego el que no ve por tela de cedazo.
Dav. Pues oye, oye, que á sus nuevas querellas se torna de la manera que primero.
Pin. Pues diga bien y gaste su almacen, que ésas son mis misas, y áun podrán decir por mí, el harto del ayuno no tiene cuidado ninguno.
Dav. ¿Que almorzado has, á lo que parece?