Dav. Contigo estoy; por eso decia el vandálico preceptor de la moral filosofía, que el envidioso se paga de decir mal de lo bueno y decir bien de lo malo, y el beato Gregorio decia, no hay mayor tormento que la envidia, y cierto, como la polilla gasta la ropa, así la envidia gasta al hombre que della usa, y do mora envidia no puede morar amor.
Pin. Bien dicen que ni el envidioso medró, ni quien cabe él moró; pero hágote saber que la mayor venganza que puedes tomar del envidioso es hacer buenas obras, por eso, hermano Davo, échate bien á dormir, no te guardes, que á buena fe, que dice Séneca que te has de guardar más de la envidia de los amigos y parientes que de la de los enemigos.
Dav. Bien veo que dese vicio nació el primer derramamiento de sangre sobre la haz de la tierra á causa del hijo del primer hombre; pero ¿quién se guardará del ladron de casa, y quién se guardará de la indignacion y ódio de su madrastra? que ya todos sabeis que Serafina es una cordera mansa y una paloma sin hiel, pero el aya que la gobierna guarda fuera, Dios te libre ni áun de encontralla en la calle.
Pin. No sé qué tema teneis vosotros tanto tiempo há con esta mujer, porque yo algunas veces le he hablado, pero no la hallo sino tan justificada y tan apuesta en la razon como si fuese una santa.
Dav. El santo de Pajares, que se quemaba él y no las pajas, y como eso sabe hacer; y por tomarte á las palabras, en buena fe, dé siete vuelcos en el infierno; Dios me guarde del diablo, y despues della y de su ira.
Pin. Eso dexado para en su tiempo, dí que goces, Cratino, que ha sido la causa de tornar Evandro al juego viejo con los naipes nuevos.
Crat. La imaginacion en la cosa siempre suele refrescar las llagas, esto de una parte, y tambien ver á la clara la voluntad de Serafina, han dado causa á que el viejo dolor, cobrando aliento de nuevo con recientes fuerzas, ha tornado á lo atormentar de tal manera, que toda esta noche ni él ha dormido ni á mí dexó pegar los ojos; pues despues que el polo encomenzó á enseñar la gentilidad y resplandeciente cara de Apolo, como los sentidos, con sobrevenir la luz, se divertieron algo de la especulacion en que con tanto ahinco estaban ocupados, ¿quién te podrá decir las lástimas que ha dicho, las lágrimas que ha derramado, los desmayos que de rato en rato le ocupaban la potencia de los vitales espíritus, gimiendo y sollozando y sacando tantos sospiros y tan tristes de enmedio de las entrañas, que tras cada uno parecia que ya la carne, condolida de tantos trabajos, quedaba desmamparada y convertida en su primera composicion? ¿y quién podria, con mil lenguas que tuviese, contar las grandes pasiones y en sí tan repugnantes que le he visto estar padeciendo? Mi fe, hermanos, viendo la causa en tal estado y el negocio en términos no convenientes á la salud de Evandro, como me doliese su cuita, como si sobre mis sentidos la tal pena se estuviera ministrando, tomé por mejor remedio salirme de la sala y entrarme aquí, como veis, llorando ventura tan fuerte y tan contraria y tan áspera y de dañosa zozobra; pero si quereis ver lo que digo y la razon de mi cuita, vení, vení, que desde la puerta veréis que de cien partes no digo la una de lo que pasa.
Pin. Vamos, vamos, que no es tiempo de andar á la flor del berro, y llegados á la puerta seguirémos el consejo más sano, conformándonos con la disposicion en que viéremos estar la cosa.
Pop. Hablando está entre sí, oigamos, sabrémos en qué ley vivimos.
Evand.