Crat. No habria palabra mal dicha si no fuese repetida, esto digo; en lo demas, alta me la levantas, por altanería vuelas; abáxate, abáxate y gozarémos de tu conversacion, porque áun los bienes quieren ser comunicados para que el poseedor mejor comunique dellos, porque yo no hablo dese amor tan caritativo, ántes es mi sermon dirigido contra el amor natural, y si la lengua erró, el corazon no pecó.
Pin. Eso digo yo, que es buen emendar de avieso, por saltar del fuego dar en las brasas; y ¿cómo no sabes que el amor natural es el que inclina el ánimo de cada uno á amar su semejante, así que cada hombre se mueve á amar á otro, por natura ó por costumbre, aunque no espere deleite carnal? así parece por las aves y animalias, que las verás en manadas, y aunque no tienen entendimiento, por fuerza y por virtud del amor natural, se acompañan unas con otras y se deleitan con su semejante, sin pensamiento de apetito carnal, porque no hay cosa criada que no tome placer destar con su semejante, y así decia Salomon que qualquiera cosa deseaba su semejante; y áun este amor natural, más te digo, que no es en la mano del hombre, y así dice el filósofo que las personas engendradas so una constelacion, naturalmente son de una voluntad y siempre se aman; y así, decia Platon, ¿quiéres saber quien es semejable á tí? mira quién te ama, porque suficiente causa es para inducir y causarse amor el deleite intelectual, y por eso, como sabes, decia el Ciceron, el amor perfecto no es, salvo amar á otro, no por fuerza, no por miedo, no por interese que esperes dél: así queste amor natural con los requisitos y condiciones que has visto, justo y lícito es, y áun asaz virtuoso, y en él no hay que increpar ni dél tienes que decir, ni por ello culpar en cosa.
Crat. Mucho andas, Pinardo, sotil, y áun no con pequeña diligencia por me tomar á las palabras, y pues andas con tantos circunloquios trastornando las filosóficas cartas, no hablo, no hablo ni ménos en cosa culpo, salvo al amor abominable, que, en su torno á la contínua, sin descansar un punto está torciendo y moviendo á la voluntad humana, induciéndola al amor de las hembras, solamente por el deleite que dellas se espera; ésta es mi intencion, ésta es la pleita para que he estado aderezando el esparto, ésta es la madexa que ando por devanar, ésta es la tela que con tanto ahinco ando tramando; agora puedes decir lo que quieres, que no uso de circunferencia, ántes hablo pan por pan y vino por vino al uso de mi tierra.
Pin. Léxos andabas, mi Cratino, de la verdad, mucho dexabas y áun bien apartado del trillado y llano camino por te ir por las ásperas sendas, pues no hay atajo sin trabajo; mándote yo, por tanto, usar de los propios términos, y á cada uno llámale su nombre y responderte ha; y de lo blanco no quieras hacer negro, ni por el contrario, ni del vicio no quieras hacer virtud, ni á la virtud, usurpándole su nombre, no la cuentes en el número de los vicios; y como que, con tus manos lavadas y tu cara sin vergüenza, á dos por tres llamas al deleite y desenfrenada luxuria amor, por Dios, andas bueno, eso me parece el enjabonar la viuda los tocados negros, pues sabe, sabe que ese apetito que mueve á la voluntad humana se llama amores, y no amor, y el deleite del tal amor consiste en el cuerpo, y por eso no se puede ni debe llamar amor; porque Aristóteles decia que amor no es sino querer que la persona que hombre ama haya bien, y el que ama solamente por interese corporal, que espera del que ama, no lo ama de la manera que comunmente y por la mayor parte se aman los hombres y hembras, que no es sino por saciar su carnal y dañado apetito; así que esta concupicencia desordenada ni es amor ni áun cosa que le semeje. Porque el verdadero amor grandes cosas hace por amor de la persona á quien ama, y si no las hace no es amor; en tanto que decia el Apóstol que ninguno podia forzar el corazon del que ama mucho, y que áun la muerte no lo podia sobrepujar; y de aquí, si se te miembra, decia el Salomon en los Cánticos, el amor es fuerte como la muerte.
Crat. Atento estoy, amigo Pinardo, á tan altas doctrinas de tan resplandecientes colores como estás matizando, trabajando de ingerir tan frescos rosales y tan suaves olores entre mis ramas emponzoñadas procedientes de la misma raíz del baladro; el amor verdadero y honesto quál sea, por maravillosos términos lo has esplanado, al cabo estoy, satisfecho me has y áun bien alumbrado de la ceguedad que así me ofuscaba los sentidos; y así decia el maestro del divino Platon hablando de la desenfrenada lujuria, no hay mayor captiverio que ser sometido á amor, y que no tienen ojos los que sensualmente aman, decia asimismo, porque aquel amor de concupicencia no es virtud, mas es vicio.
Pin. Algo me vas entendiendo, y pues te satisfacen bien mis sentencias, ¡oh, qué propósito! piensas que decia el Augustino en el libro de las respuestas, amor no es al, salvo el que ama transtornarse en la cosa amada por conformidad de vivir; pero en lo demas ilícito y inhonesto, á que tú quieres llamar amor hermoseándole el nombre, digo que ensucia el ánima y consume el cuerpo, quita la virginidad, roba la fama, enoja á Dios, y así decia el Ciceron: quel siervo de la lujuria no puede enseñorear á otro, y que el que della usa es más esclavo que el comprado; y así decia Sant Pablo que los deleites del mundo puso Dios en la lujuria. E Aristóteles al gran Alexandre, ya que conquistaba el mundo, le escribió diciendo: ¡Oh clemente Emperador, no te inclines á la lujuria, porque es destruicion del cuerpo, abreviamiento de la vida, corrompimiento de virtudes, traspasamiento y quebrantamiento de ley, y engendra costumbres de hembra! así que guárdate, guárdate de tal lazo, que Salomon dice que ni se puede esconder el fuego en el seno sin que se queme la ropa, ni puede estar el hombre con las mujeres sin pecar; por tanto, hermano, el tal tercio húyelo de tu carga, que mal está la estopa cabo el fuego, pues el encomendar la oveja al lobo, ya ves que procede de notoria simpleza, y querer tú andar los piés descalzos por cima de las brasas, sin quemarte la planta de los piés, cosa imposible parece, así que destos juegos huye, huye, que, á buena fe, desta manera se hacen los cogombros retuertos.
Crat. Ya veo de dónde tiras; tan olvidado estuviese el enemigo de la humana natura de mi ánima quanto yo estoy apartado de lo que piensas; más honda, más honda va la conseja, más honda va, ¡ojalá en mí se ensolviera todo, y nuestro señor Evandro estuviera desenredado desa red ó los piés fuera del lazo!
Pop. ¿Qué me dices, que áun todavía dura esta conseja? malo se pára este arroz, sobre que yo pensé que no tienen cosa más olvidada se torna agora al regosto; bien le debiera saber las ojuelas, pues lo que él ganáre en esa mercaduría poco vivirá quien no lo verá, y áun podrá ser que nadára y se ahogára á la orilla, y eso piensa y en eso entiende, y por mi fe, donoso está; el pecar humana cosa es, el perseverar en el mal, obra es del diablo; esto me parece: de lo que ganará en esta venta, no quiero parte, que al gallarin le saldrá. Como creo en Dios, no está en sí ni lo tengo por hombre cuerdo.
Crat. Adivinar agora, en hora mala lo ves; buena andas, Popilia, en tal tiempo pidiendo seso á tanto yerro, me parece eso como preguntar al israelita si sabe oficio de cantero.
Pin. Burlando estais de la feria teniendo en poco el mal de nuestro amo; pues yo seguro que le valiera más estar de quartanas ó herido de landre, que no tornar á entender en esos embarazos, que ni tienen cabo ni medio, especialmente que la envidia de algunos, que ya me entendeis, daña más de lo que se puede pensar.