Que hieran en tus oidos
Mis clamores.
»Y si aquesto no concedes,
El alma, con tal querella,
Se me arranca;
Pero mira que bien puedes
Atender, si tú quies vella,
Como basca;
Y venga tu gran bondad
A ver la rabia espantosa
Que hieran en tus oidos
Mis clamores.
»Y si aquesto no concedes,
El alma, con tal querella,
Se me arranca;
Pero mira que bien puedes
Atender, si tú quies vella,
Como basca;
Y venga tu gran bondad
A ver la rabia espantosa