Que no fenece,
Y la justa pïedad
Que á persona tan hermosa
Pertenece.
»Y á la cuita que á mi alma,
De las carnes ya la aparte
Y la alexa,
Vuestra merced ponga calma,
Y tambien el fuego aparte,
Que me aquexa;
Que no fenece,
Y la justa pïedad
Que á persona tan hermosa
Pertenece.
»Y á la cuita que á mi alma,
De las carnes ya la aparte
Y la alexa,
Vuestra merced ponga calma,
Y tambien el fuego aparte,
Que me aquexa;