Pin. ¡Oh alto y maravilloso fabricador de las cosas criadas, y qué gran manera de metrificar, por cierto los sonetos del Serafino toscano no se igualaron, con harta parte, en la sentencia ni en la gentileza, ménos se pueden equiparar los metros del galano Petrarca! ¡qué manera tan grande ha tenido para decir lo que quiere! por cierto, si á noticia de Serafina viniese esta glosa tan alta, que en el mismo instante concediese en su voluntad, porque le constaria á la clara que la pasion que por ella se siente da causa de inventar lo que no se pensó.

Pop. Sin duda estoy muy contenta de lo que entre sí le he visto estar metrificando, pero bien será que entremos por consolalle, porque, como dicen, llagas untadas duelen y no tanto.

Dav. Bien será, y anda adelante, Pinardo, que cierto la compañía mucho desecha toda pasion y todo género de tristeza, y, como dicen, todos los duelos con pan son buenos.


CENA SEGUNDA.

EN QUE SE INTRODUCEN

EVANDRO. — CRATINO. — POPILIA. — DAVO. — PINARDO.

Evand. Mozos, mozos, ¿estais ahí?

Crat. A la puerta de la sala estábamos, ¿qué mandas, señor?

Evand. ¡Oh cómo me abraso en el fuego que veo á la clara proceder de los ojos de Serafina! ¡oh cómo sirviéndola pensé valer más y todo me ha sucedido al contrario! ¡oh cómo la misma discordia está predominando en mi pecho! ¡oh cómo la confusion me acompaña! no me veo capaz de salud, el remedio de mi consuelo della depende, mi salud recobrarse imposible es: ¡oh cómo me sería agradable la muerte! ¡oh cómo en cosa la temo, por cierto tan grata me sería su vista qual fué la del gran vandálico Duque al católico Rey, nuevamente pasado en la provincia antiguamente Latina llamada! Pero ya, ya ahinojándose van unas pasiones sobre otras, poner habrán término en mi vivir, porque cierto es que las cosas que ya van de vencida y no pueden mucho tiempo durar permaneciendo en un sér, declinar habrán, porque todas las cosas del mundo celeste y sublunar por cierta órden se rigen, y por la Providencia divina, ya á cada un sér le está limitada la obra y fuerza para que ha de provechar; y el norte y trion y planetas, por cierto órden se rigen, la qual exceder en un punto imposible cosa es, segun natura. Si, que la vida, amancillada con tan sobradas angustias, fatigada con tan demasiados trabajos, cargada de tan contínuos dolores, enflaquecida de las contínuas vigilias, decaida de las enojosas lágrimas, no puede durar ni estar tan firme que no fenezca, porque al hombre términos le están constituidos, los quales no puede traspasar.