Sino que sepais, señora,

Cómo os ama;

Y que dello no pasion,

Ni cosa que lo parezca

Recibais,

Ni ménos alteracion,

Aunque mi vida fenezca,

Vos sintais.

Ser. ¡Oh atribulado corazon, y cómo te cumple padecer, pues á tu causa está penado el que más amas! ¡Oh potencias del ánima, pues sois las más nobles en la humana compostura! ¿por qué no estais muy despiertas y sintiendo, con sentimiento crecido, el dolor que Evandro está padeciendo á mi causa? ¡Oh esteriores sentidos, que no vigilais á la contínua, consintiendo en todo género de pasion, pues fuistes y estais culpados como partícipes en el delito que de mi parte se cometió contra Evandro! ¡Oh corporales exercicios! ¿por qué n’os apresurais en que la voluntad de Evandro se cumpla? Porque, estando él con dolor, estando triste, estando enojado, estando en tormento, estando acompañado de pasion, estándose abrasando en un fuego más agente y más intolerable que no el del infierno, no puedo yo vivir. ¡Oh si la hermana se apresurase en cortar el hilo! ¡Oh si las superiores y celestes potencias dexasen de influir la operacion de natura en mi inferior y flaca composicion, ninguna cosa al presente más agradable me sería; gozo de lo tal, sin comparacion, se derramaria por mis venas! ¡Oh alto Dios, padre comun del género humano, y quán maravillosas y incomprensibles son tus obras! ¡Oh de quánta excelencia está acompañada la masa flaca de la pesada y enojosa tierra! ¡Oh de qué sér tan infinito está adornada y compuesta que del entendimiento humano no se puede imaginar! y pues tan inmensas maravillas usaste con el hombre, adornándolo de tan maravillosa perfeccion, haz al presente, por tu infinita y eterna bondad, que mi espíritu no vaya desesperado á la casa del desabrido y triste Pluton, porque, segun en el agonía en que está, y segun la pena y angustiada vida que padezco, gran temor se me representa que habré de facer compañía al apasionado Ixio, tan atormentado del enojoso buitre, que nunca un momento dexa de estar cebándose con nueva crueza en su pecho; pero ¡oh cuitada! que para más aumento de mi pasion, vienen mis criadas, pensando que tengo mucha voluntad de compañía.

Viol. Hora es, señora, que duermas, que Artemia ya se ha retraido, y algo es noche.