Pin. Anda, que miéntras más moros más ganancia; pero levantémonos, que el alba viene con su rostro muy tierno, y irémos á ver en qué anda la letra dominical.

Viol. Bien has dicho; pero en mi conciencia, que lo fizo bien contigo Evandro.

Pin. Hermana mia, de las dos piezas de seda te harás dos ropas, y de los dineros y monedas que me dió, y con lo que tú tienes, vivirémos á nuestro placer; y ántes de tres dias le digo á la vieja que me case contigo, y hacello há, y áun todavía caerá de esquero con algo para ayudar á rescatar el captivo, y áun pasarémos nuestra vida á placer.

Viol. Placer tengo deso en verdad, y buen consejo me parece; pero anda y darémos conclusion en lo que estamos, porque bien será proveer esto, aunque quitemos de las haldas por añadir en las mangas.

Ser. Abasta ya, señor, por mi vida, sé que nos habeis de matar.

Pin. Áun se están repicando á concejo; deseoso viene mi amo, bien le debe saber la ternera, como estaba manida sacado há su vientre de mal año.

Evand. ¡Oh Vírgen María, señora, y cómo se ha ido la noche en un soplo y ya es el dia claro!

Ser. Deso, señor, no tengas congoxa, que ya hoy aquí te estarás hasta la noche, que esto no es cada dia.

Viol. Contenta está nuestra ama, que áun el dia le quiere encerrado, uno en la cama y otro en el palacio me parece aquesto; pues ándese ahí con su vihuela haciendo són á cada uno que quisiere bailar.

Pin. Déxalos, que áun á tí no te amarga el adobado.