Crat. Todos estamos aquí, señor, esperando, y no poco recelosos de tu tardanza.

Evand. ¡Cómo soy de todo bienaventurado! ¡oh cómo mi voluntad se ha cumplido! ¡oh cómo he gozado de la más acabada y perfecta doncella que en el mundo vive!

Dav. No sea el virgo postizo, por hacelle creer que truena.

Evand. Y pues ya mis pensamientos tristes hallaron vado, y mis desconsoladas pasiones han cesado, con el demasiado gozo que por las venas se va derramando, no es tiempo de más querellas ni de buscar géneros de nuevas lamentaciones; alégrate, alégrate, Popilia, que no hizo Dios á quien desmamparase.

Pop. Pues que ya, señor, la Vírgen sin mancilla lo ha remediado todo, de hoy más con más acuerdo, con más consejo, con más sufrimiento le gobierna, y hora es que reposes; si te parece, salirnos hemos.

Evand. Cuerdamente has hablado, Popilia; ¿adónde vas, Pinardo, adónde vas? mira no digan por tí que eres el mozo del escudero gallego.

Pin. Con Violante me voy, porque de que te dan la vaquilla acude con la soguilla.

Dav. Donde te quieren mucho no vayas á menudo, dice el otro, porque la mucha familiaridad ódio engendra.

Pin. Entre los necios y hombres de poca estima es eso, y entre los que andan jugando, á hurta cordel, el juego de la corre-vela, pero, entre los discretos y nobles, miéntra más familiaridad y más conversacion, más causa es de amistad, y así os quedá y holgaos entre esta gente de palacio, y regocijaos bien, que yo, Pinardo, acabo de representar la comedia Serafina llamada.