Esc. Digo, señor, que así es como el señor Selvago dice.
Selv. Pues más os hago saber que tiene muy gran patrimonio para ella, que otro hermano que tiene de muy niño con un tio suyo que le prohijó fué en unas naos á cierta provincia de la Nueva España, donde iba por Gobernador, y nunca del uno ni del otro hasta hoy se supo; mas de su mucho recogimiento, os hago saber que, segun de mi hermana sé, es muy grande, por lo qual este negocio pongo en grandísima dubda.
Fler. ¡Oh alto y poderoso Dios, cómo son grandes tus maravillas! que yo deseaba en estremo esta nueva, pensando que algun descanso en mi afligido corazon pondria, y á lo que veo ha ser para mi mayor tormento, sabiendo del soberano valor de mi seráfica dea, de mucha castidad adornado, y mi baxo merecimiento de inmensas pasiones esmaltado: ¡ay de mí sin mí! pues lo soy de quien teniéndome en sí convertido, memoria de mí ninguna tiene, ni en mí poder se halla, por su crescido merescimiento, para que mi trabajosa fatiga manifestada le sea.
Risd. Señor Flerinardo, por el amor que mi señor os tiene haré por vos lo que por otro que él no hiciera, esto es, que yo voy algunas veces con recaudos de mi señora Rosiana para ella, yo os manifestaré la primera vez que haga este camino, y podréis comigo envialla á decir vuestro propósito, que yo me profiero, atento á lo ya dicho, de por obra ponello, y esto ha de ser con que hagais á Escalion alguna afrenta ó le nalgueis bien, porque me quiso denántes tragar, y me llamó peon de axedres, raton de monja y otras mil sabandijas; sino de otra manera será escusado.
Selv. Juro de verdad que mi Risdeño ha dado el mejor camino que en esto puede haber; no resta sino que así se determine, que yo seré en que presto se haga.
Fler. Tan usado soy toda mi vida á sufrir desventuras, que dubdo si soy yo á quien tanto bien se le concede; á vos, señor Selvago, doy las gracias por las mercedes que sin yo merecello de contino me haceis, y á tí, hermano Risdeño, prometo que de mí no vayas descontento.
Risd. No quiero otra cosa sino lo que he dicho.
Selv. Por mi fe, Risdeño, que la afrenta que le harán ha de ser hacelle amigo tuyo.
Risd. Amigo sea él de Barrabás, que mio no por agora.
Selv. Cierto que lo has de hacer.