ADVERTENCIA PRELIMINAR.
A mediados del siglo XVI vivia en Toledo un jóven estudiante que, nutrido con la literatura novelesca de aquella edad, aplicó su disposicion y genio á componer una novela ó comedia, como entónces se llamaba á este género de obras, á imitacion y manera de la famosa Celestina, prototipo literario á que fielmente se ajustaban todas las composiciones de esta índole, y que pueden muy bien calificarse de comedias novelescas ó novelas dramáticas. Propúsose, sin embargo, una esencial diferencia en el desenlace, y que en vez de ser lastimoso, como en la Celestina, fuese feliz y acabase en el casamiento de los principales personajes que en la tal comedia intervienen. Llevó dichosamente á cabo su propósito, y dedicándola á su señora Isabel de Barrionuevo, salió á la luz pública en la imperial ciudad la Comedia Selvagia, que ha sido confundida por algunos con la titulada Comedia Salvaje, de Joaquin Romero de Cepeda, por más que entre ambas existiese lejana semejanza, y se hubiese publicado esta última treinta años despues que la primera[1].
Segun la usanza de sus predecesores, puso nuestro autor al principio de su comedia unos versos acrósticos, en que declaraba su nombre, edad, patria y dedicatoria. En efecto, reuniendo la primera letra de cada uno de los versos, que empiezan en la página VII, se lee claramente: Alonso de Villegas Selvago compuso la Comedia Selvagia en servicio de su señora Isabel de Barrionuevo, siendo de edad de veinte años, en Toledo, su patria[2]. Suponiendo, como tenemos motivos para creerlo, que no hubiese transcurrido ningun tiempo desde la composicion hasta la impresion de la obra, y dada ésta á la imprenta en 1554, resultaria de esta fecha que Villegas nació en 1534, no obstante que el Sr. La Barrera, en el artículo que dedica á nuestro autor en su Catálogo Bibliográfico del antiguo Teatro Español[3], señala su nacimiento desde 1530 á 1534. Nosotros, teniendo en cuenta, ademas de lo que el propio Villegas dice en su Selvagia, lo que vuelve á repetir en un libro probablemente autógrafo y no citado por ninguno de sus biógrafos, escrito á fines del siglo XVI[4], y por último, la noticia que él mismo nos suministra en una nota que puso en la Crónica de las Antigüedades de España, de Juan de Rihuerga[5], creemos poder fijar definitivamente la fecha de su nacimiento en el año de 1534.
El festivo estudiante, que habia dado muestras de su claro y agudo ingenio con la publicacion de la Selvagia, siguió la carrera eclesiástica, llegando á ser cura párroco de San Márcos, de la ciudad de Toledo, y capellan mozárabe de aquella catedral. Aprovechado y doctísimo teólogo, dedicó su saber y privilegiadas dotes á otra clase de obras, muy distintas por cierto de aquella con que habia principiado su carrera literaria. La más importante de estas obras, y la que más nombradía le alcanzó entre sus contemporáneos, fué su célebre Flos Sanctorum, del cual se hicieron várias ediciones.
Natural era que en el nuevo género de escritos á que se habia dedicado recordase con pesar y áun se arrepintiese de haber compuesto la Comedia en sus juveniles años; y ya que no podia negar su paternidad, supuesto que aparecia su nombre en la portada del libro y en el acróstico que hemos citado, deseó que desapareciese, por lo cual destruyó cuantos ejemplares pudo haber á las manos. Esta circunstancia explica fácilmente la rareza de esta obra, de la que apénas ha llegado hasta nosotros alguno que otro contadísimo ejemplar[6]. En la Comedia Selvagia se advierte el propósito de imitar, más que á la primera Celestina, á la segunda, de Feliciano de Silva, de quien Villegas se muestra tan entusiasta y admirador, que le llama radiante luz y maravilloso exemplar de la española policía, y que así como el sol entre las otras luminarias celestes resplandece, así brilló éste por su sagacidad é ingenio.
Tambien se trasluce claramente que tuvo á la vista la tragicomedia de Lisandro y Roselia, si bien no la nombra; pero ademas de que el personaje Escalion está copiado del Brumandilon de aquélla, lo hace hijo de éste, contando á mayor abundamiento la muerte de Elicia y el castigo que por tal delito se le impuso á aquel rufian[7]. En suma, si la Selvagia es inferior á las tres obras citadas, no por eso debe desdeñarse, cuando ha merecido á un historiador extranjero de nuestra literatura, Mr. Jorge Ticknor, el juicio crítico siguiente: «Es ingenioso y está bien desenvuelto su argumento, y el diálogo, aunque abunda en ridículas pedanterías, no carece de cierta gracia y naturalidad.»
Escribió Alonso de Villegas, ademas de las obras ya citadas, la Vida de San Isidro Labrador, que se publicó en Madrid en 1592[8]. Tambien escribió la Vida de San Tirso, que con una carta del mismo Villegas aparece impresa en Toledo en 1595, al fin de la Relacion que envió al Rey el corregidor de dicha ciudad, D. Alonso de Cárcamo, acerca del templo á la sazon descubierto, y que se suponia consagrado á aquel santo[9].