En que Velmonte, criado de Flerinardo, dice á Escalion, compañero suyo y gran panfarron, que le acompañe esa noche en un concierto que con una moza tinie, donde no pudiendo con razones excusarse, acuerdan los dos de llevar en su compañía tres criados de Selvago. Lo que así acordado, habiendo dado algunas músicas, y topado un alguacil que los puso en alboroto, á sus posadas tornan á dormir. Introdúcense:

VELMONTE. — ESCALION. — SAGREDO. — RUBINO. — CARDUEL. — RISDEÑO. — ALPINA. — ALGUACIL. — MOZA.

Velmonte. Haréisme merced, señor Escalion, por otra tal, que me guardeis el cuerpo esta noche, porque tengo de hablar á cierta moza; que ya sabeis que obras son veces, y que qual por mí tal por tí, y que aunque uno sea rey, á veces ha menester á un rústico labrador; dígolo porque, aunque yo para con vos sea muy poco, algun dia me habréis menester. Y tambien, si teneis memoria, habréis oido decir que la una mano lava la otra, y las dos al rostro, lo cual significa que los que de una comunidad son, en el tiempo necesario se han de favorecer.

Escalion. ¡Oh señor Velmonte, y qué mal viaje sería el nuestro de esa manera! No esteis en que más seguro iréis solo que en mi compañía, que yo juro por la metafísica de Aristótiles, el menor de toda la ciudad no sabria mi salida quando en el camino nos pusiesen treinta celadas de parientes y amigos de hombres que yo he privado de la vida; pues viéndose mi vigoroso brazo en tal aprieto, ¿qué ha de hacer sino despedazar dos ó tres docenas dellos, de do se siga alguna revuelta, que fuera mejor habernos estado en casa? De mí, que diga que no, todavía me pesa enviar tantas ánimas de fieles al purgatorio: demas desto, mi confesor otra cosa no me encarga sino que tenga conciencia de los huérfanos y viudas que por mi causa padecen gran laceria en toda Europa.

Velm. Para eso buen remedio: no se dé quenta de nuestra salida, y así no habrá lugar lo que decis.

Esc. ¡Oh qué donoso caso! Por el santo martilojo de peapá, el diablo se trasformaria en alguna persona y lo manifestaria, quando otro faltase, por el provecho que dello le podrie venir. Mas mejor será, pues todavía estais en que hagamos este camino, que fuésemos sin espadas, porque no haya, aunque se ofrezca, causa en algun rompimiento.

Velm. Tan de culpar es por cierto dar cinco de corto como de muy largo, que desa manera en manifiesto peligro nos pondriamos, especialmente en semejante negocio; de mi parte os digo que mi espada de noche me es buena compañera, la qual en ningun tiempo dexaré.

Esc. Pues que así os parece, hágase otra cosa que se me representa acertada, la qual es que nos vamos por la posada de Selvago, y llevarémos los dos criados con Carduel, su paje, que llevando su guitarra, miéntras vos hablais con la dama, no sonará mal un chistecico de aquel rapaz, que, segun he sabido, canta maravillosamente.

Velm. ¿Pues y los dos criados á qué han de ir allá, que es dañoso tanta gente en tal caso?

Esc. Andá, que todos somos amigos, y miéntras más moros más ganancia, quanto más que serán menester para que me tengan á que no haga tajadas á todos los que pasaren, que vos y el paje érades poco para mis grandes fuerzas.