Velm. Por mi fe, que lo has de callar, porque te lo ruego yo.

Risd. Ora si él me pide perdon de rodillas y me besa la mano, soy contento; si no, bien será escusado.

Esc. Hazlo, señor Carduel, que por vida de mi amiga, otro tanto me pasó á mí este dia con él por mandado de mi señor Flerinardo.

Card. Alto, que sí haré.

Risd. Pues con mucha contriccion.

Card. Señor Risdeño, yo os pido que me perdoneis si de mis palabras recebis enojo.

Risd. Alto, que yo os perdono; levantaos, hijo.

Esc. Hi, hi, hi, pese á la puta que me parió, señor Risdeño, qué gracioso eres; sús, alto, vamos de aquí, que las doce han dado.

Velm. Ea tú, señor Carduel, toca la guitarra, veamos en qué mundo vivimos.

Esc. Por el dorado vellocino de la Reina de Nápoles que va divino, y áun el ruiseñor no suena mal. Por vida de tus amores, señor Carduel, que digas una coplita de las que sueles.