Cec. Señora, ansí lo haré.
Val. Señora hija, el dinero me puedes dar, las conservas no se te olviden.
Isab. Ves aquí. Madre, el dinero; en otro camino llevará Cecilia las conservas, que las tendré aparejadas.
Val. Pues yo me voy, la Madre de Dios quede contigo.
Isab. Ella te guie, madre mia.
CENA PRIMERA DEL SEGUNDO ACTO.
En que Valera, muy gozosa con las joyas que lleva, á su casa llegada, manda á Cecilia que á la puerta la aguarde, donde fingidamente en una pieza alta hace grande estrépito y ruido porque Cecilia piense que entiende en el conjuro; la qual, estando á la puerta, á su requebrado Carduel vido pasar, con quien tiene graciosas pláticas. Siendo, pues, despedida y por Valera despachada, á su señora da el recaudo, y como acaso Selvago por allí en aquel instante pasase, de Isabela, que á la fenestra estaba, escesivamente fué enamorado, donde habiéndole manifestado su propósito, á su posada muy cuidadoso y pensativo vuelve. Introdúcense:
VALERA. — CECILIA. — CARDUEL. — ISABELA. — SELVAGO. — RISDEÑO.
Val. Hija Cecilia, por tu vida, que con lo que allá queda seas de vuelta presto, porque me hará gran falta si las tres primero hobieren dado.